GASTRONOMÍA: El mejor café del mundo es peruano.


Paradoja. el Perú ha desplazado a países cafetaleros por excelencia como Colombia, Brasil y Kenia. Wilson  Sucaticona es un joven puneño de 35 años que a pesar de vivir en condiciones de pobreza ha ganado en el 2007 y el 2009 el concurso nacional de café y ahora es reconocido a nivel mundial.

Omar Mariluz Laguna.
La tarde que el café peruano fue reconocido como el mejor del mundo en la ciudad de California (Estados Unidos), Wilson Sucaticona labraba sus tres hectáreas que posee en la localidad de Tunkimayo, en la provincia puneña de Sandia. No sabía que ese domingo a miles de kilómetros su café escribía una nueva historia de éxito para el Perú.
Tuvieron que pasar varias horas para que la noticia que ya se escribía en los periódicos del mundo llegara a los oídos de este joven aymara de 35 años a través de la única radio FM  que tiene el municipio de su localidad. Pero quizá por la pésima señal o porque simplemente nunca se lo imaginó, a Wilson aún le costaba creer que su café era el campeón del mundo.
Al leer en el periódico que la Asociación Americana de Cafés Especiales (SCAA) le había otorgado a su grano el certificado de Mejor Café Especial del Mundo, toda duda quedó mitigada y el orgullo se apoderó de este productor cafetalero, que hasta ahora no pierde la humildad al hablar de sus logros.
Sin embargo, no hay que olvidar que el Perú es el país de los absurdos y de las bromas de mal gusto, y la vida de Wilson lamentablemente no es ajena a esa realidad. Los logros y reconocimientos no han evitado que este hijo y nieto de cafetaleros aymaras escape de las garras de la pobreza y del trabajo por subsistencia.
La pequeña extensión de terreno con la que cuenta Wilson solo le permite cosechar 60 quintales de café al año, que son vendidos a intermediarios a un precio irrisorio. Los certificados que ha recibido en los últimos años no le han dado de comer, y mucho menos han mejorado su nivel de vida.
Él aún tiene que caminar más de tres horas desde su comunidad hasta la chacra, porque a nadie le interesa hacer una carretera. Él no tiene electricidad ni agua potable, porque el Perú no avanza para todos. Y ni él, ni su familia, ni ninguno de sus vecinos tienen un centro médico decente para cuando las enfermedades aquejen.  
Ahora que su fama trasciende fronteras y que su café es el nuevo orgullo nacional, se ha despertado un inusitado interés en congresistas, ministros y organizaciones por este cultivo. Pero Wilson no es una persona ingenua, él sabe que todos quieren salir en la foto   y colgarse de un logro que cosechó él solo a punta de esfuerzo.
No le incomoda dar entrevistas a los periodistas ni escuchar a funcionarios salameros, pero no tiene ningún reparo en decir la verdad y pedir mejoras para su natal Tukinmayo.


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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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