LA ENTREVISTA: Óscar Avilés. “Para ser como Óscar Avilés solo necesitan tener un profundo amor por el Perú”.

Óscar Avilés es una leyenda viva de nuestra música. Chalaco de pura cepa, a sus 86 años se mantiene lúcido y chispeante. En reconocimiento a su trayectoria, Prima AFP le entregó el Premio Adulto Mayor en el Campo Artístico. Salud, maestro.

Autor: Gonzalo Pajares C.
¿EN QUÉ SE DIFERENCIA LA MÚSICA CRIOLLA DEL CALLAO CON LA DE OTROS BARRIOS COMO BARRIOS ALTOS, EL RÍMAC O LA VICTORIA?
Lo que yo le digo no es porque me hayan contado sino porque lo he vivido. Cada barrio tenía su estilo, pero todos tenían una línea melódica agradable. Por eso hubo un Manuel Covarrubias, de la Victoria, quien compuso el primer tema que le cantaba a la bandera y a la patria peruanas (y don Óscar recita la letra de la canción). El barrioaltino tenía un compás más acelerado, lo que hacía que tenga un buen movimiento. En el Callao, el ritmo dependía de la letra. Uno de los creadores del estilo chalaco fue Eduardo Márquez Talledo, mi compadre. Eso sí, se lo digo en dos palabras, el que forma el estilo del valse peruano soy yo.

¿FUE UNA TAREA ESFORZADA?
Yo me juntaba con todos, pero le digo algo, Dios me dio el don que tengo, el de la creatividad. Cuando yo grabo un tema, no se dice este tema es del Rímac o es del Callao, sino: “Lo hace Avilés, quien es puro valse peruano”. 

¿QUÉ TAL ALUMNO FUE EN EL COLEGIO?
Muy malo. Por eso, que mi padre me inscribiese en el Conservatorio fue todo un logro. Le digo que, a lo largo de mi vida, yo he leído más música en un pentagrama que libros de texto (ríe). Mi padre me dio un consejo que he seguido toda mi vida: “No te adocenes, hijo, no te adocenes”. Por eso, nunca fui conformista. 

AÑOS DESPUÉS, A ESE MAL ALUMNO, SAN MARCOS LE DIO UN HONORIS CAUSA…
Sí. Qué le parece, no lo había pensado así. Siendo mal alumno terminé convertido en doctor (ríe). Y también soy Patrimonio de América, nombrado así por la OEA. Además, me han dado las Palmas Magisteriales y la Orden del Sol del Perú. Y ahora el premio de Prima. Voy a tener que hacer otra pared en mi casa para tantos reconocimientos (risas). Y todo por seguir el consejo de mi padre: “No te adocenes, hijo, no te adocenes” (risas).

ESTANDO EN EL CONSERVATORIO, ¿POR QUÉ NO SE HIZO GUITARRISTA CLÁSICO?
Yo me di cuenta de que estaba estudiando para ser un guitarrista de conciertos. ¿Quería ser un guitarrista de callejón? (ríe). No tanto, yo quería tocar música peruana, lo que había oído y vivido desde niño, antes de saber qué era una guitarra. ¿Y bebido? No, todavía no (ríe). Yo sí he bebido. Nómbreme uno que no lo haya hecho. Eso sí, las jaranas no duraban una semana, solo cinco: se celebraba la serenata, el santo, la corcova, el túndete y el andavete (risas), pero no seguidos, la gente era responsable, iba a trabajar, borracha pero iba a trabajar (risas). Cuando eso pasaba, yo agarraba la guitarra y reemplazaba a los amigos de mi padre. 

¿CÓMO ERA CHABUCA?
Yo no era nadie haciendo letras, pero Chabuca era una genio... que pintaba al Perú escribiendo y hacía vibrar al público “con su pobre voz”, y aquí uso sus palabras. Trabajamos 15 años juntos y sé que Chabuca no era una 'cancionera’, pero tenía sentimiento.

¿DEJA SUCESORES?
Para que sean iguales a Óscar Avilés solo necesitan una cosa: un profundo amor por el Perú.

MUCHAS GRACIAS POR SU TIEMPO.
¿Ya acabamos? Cómo es la vida, ¿no? Cuando era joven, andaba en grupos de 15 personas, hoy no tengo con quién conversar (y sonríe, irónico).
Fuente: Perú21
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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