COSTUMBRES: Origen e historia de las “T'anta Wawas”


El primero de noviembre de cada año, en todo el territorio peruano se conmemora una costumbre ancestral; las ofrendas a los muertos. Ese día se lleva alegría al fallecido y como parte de la ofrenda, se ofrece una T'anta Wawa.

Es tradición ya en nuestros hogares recordar una costumbre de principio andino, empieza el 1° de noviembre, cuando se colocan las velas y un sin fin de insumos (comida, frutas, caña, refrescos, ají de arveja), para recordar  a las personas que ya se han ido al más allá. También en esos rituales preparados los parientes visitan por momentos la mesa puesta para “rezar” por las almas.

Ya en la recta final del mes de octubre las personas se aprestan a preparar con mucho arte  bellísimos productos con harina, se dirigen a los hornos de los panaderos para convertir  esas masas en panes, biscochos, empanadas y T'anta Wawas, y las señoras andinas que son buenas en el arte culinario y en manipular la harina, pueden llegar hacer bellezas de la repostería, como: galletitas de mantequilla y leche con levadura, unas riquísimas empanadas de queso, los deliciosos bizcochuelos y los infaltables maicillos (condimentado con maicena).
Las "T'anta Wawas", que en lengua quechua quiere decir "niño de pan" (tanta=pan, niño=wawa). En Ayacucho, Huancavelica, Apurímac o Cusco, se hacen de las más diversas formas y son de un delicioso bizcocho compacto, muchas veces con menudas y polícromas grageas y pasas. Más al sur suelen hacerse de bizcocho más ligero, de varios tamaños y con caretas de yeso; en Arequipa donde suelen llamarse simplemente "wawas" (o "guaguas"), los niños acostumbrábamos coleccionar estas caretitas de distintos tamaños y caracterizaciones. Había también wawas de bizcochuelo con cubierta glasé y su fina caretita, que eran apadrinadas en "solemnes" ceremonias entre amigos y/o familiares. La creatividad popular deja ver en cada zona tantas formas, texturas y sabores como primor en los detalles de su ornamentación surgiendo con frecuencia verdaderas obras de arte.
Las T'anta Wawas son una especie de muñecos de infinitos tamaños (y podríamos decir, formas) construidos con masa de pan (dulces o no) horneada, también se denominan T'anta Wawas a otras figuritas de pan realizadas por las manos hábiles de estos artesanos con formas de: achachis, animalitos como: caballos, llamas y palomitas, coronas, escaleras y otros objetos. Las figuras varían según las regiones.
Origen de las T'anta Wawas
La T'anta Wawa es un pan que se hizo prioritariamente para el día de los Muertos, aunque también hay otras festividades como el Carnaval, donde se fabrican, para tratar de conmemorar al difunto de una familia que ha muerto en ese año.
Según el historiador Martin Romero la ofrendas a los difuntos con panes tiene su origen, en las culturas egipcia, mesopotámica, la española y llegan al Perú, entre los años de 1570 y 1650, etapa en la que la religión católica impone su doctrina sobre la religiosidad de la cultura andina e incaica.
Pero para los antropólogos cusqueños más allá de la influencia del viejo continente, esta tradición es más arraigada en el ande y especialmente en el Cusco, ya que para la cultura andina la muerte es la continuidad de la vida, y una forma de relacionarse con los muertos es mediante las ofrendas, y la T'anta Wawa es una de las ofrendas que hasta hoy se ofrece a los que ya no están con nosotros.
Según el antropólogo Rossano Calvo Calvo: “La T'anta Wawa (pan bebe), simboliza el origen, el ser que nace y la degustación que se hace de la misma, en este instante, representa el declive”.
Por su parte, el antropólogo Danilo Pallardel Moscoso indica: “Se sincretizan las costumbres incaicas y españolas: por eso las Wawas mantienen la vestimenta andina, pero ya se les exige ser bautizadas. La muerte en el mundo andino es continuidad, no hay resurrección como en la Iglesia Católica”.
Y es de esta imposición que nace la costumbre del bautizo de Wawas, el antropólogo Calvo indica que “no en vano se realizaba por estas fechas los famosos bautizos de las T’anta Wawas, en medio de una parodia, donde los padres con autorización del personaje que hacía de cura, después de echarle el agua bendita a la nueva hija, se la devoraban”.
Hoy en día las T'anta Wawas son una especie de muñecos construidos con masa de pan, adornadas con “caritas o mascaritas”, que decoran con grajeas y dulces que le dan belleza auténtica y estos son motivo de una celebración social donde los padres y compadres regalan a los hijos, ahijados y amigos dichos productos, como una expresión de afecto y amistad.
Penetrar en el mundo del Ande es un inmenso desafío, sus formas de vida tan alejadas de las  costumbres occidentales, aun a pesar de la globalización reciente nos separa de este increíble e inconmensurable mundo milenario.
Las costumbres están tan enraizadas en el ser andino, que podríamos decir, están siendo transportadas en cada una de las gotas de sangre. Así transportan su paisaje, su límpido cielo de altura, y sus creencias en cuanto a la muerte, pero no es la muerte como la ve el mundo occidental, si no, es ese ciclo permanente de nacimiento, crecimiento, envejecimiento y muerte, para de nuevo nacer, crecer y morir, por la eternidad. Formando parte de un ciclo irrompible, que se hace de a poco uno con la naturaleza, el poder de las grandes montañas y sus mitos. Sin que estos tengan un límite seguro y definido, ¿dónde terminara la realidad? o ¿dónde comenzara la fantasía? (fantasía, desde la vista occidental). ¿Dónde comienza la religión andina y sus creencias? y ¿dónde se injertó el catolicismo?, generando un fruto sincrético, extraño, pero fuerte, al que la misma religión oficial nunca pudo hacer frente.
Datos
Este pan es muy popular en las fiestas de Todos Santos en los países como Perú, Bolivia y Ecuador, pues las T'anta Wawas suelen usarse como ofrenda a los difuntos.
Ingredientes:
- 5 kilo de harina sin preparar
- 20 huevos
- 1 kilo 300 gr de azúcar
- 50 gr de sal
- 20 gr de canela
- 1/4 kilo de leche en polvo
- 150 gr de levadura fresca
- 6 tazas de agua de manzanilla, muña, cedrón, hierbaluisa, anís, hinojo, cdas de vainilla,
- 1 kilo de manteca
- 1 kilo de harina (para amasar en la mesa)
- 1 carita de cerámica
- grajeas de colores, pequeñas y alargadas
- 1 clara de huevo.
Preparación:
En una mesa de trabajo poner la harina, huevos, azúcar, sal, canela, leche, levadura, el agua de las hierbas y comenzar a unir hasta obtener una masa homogénea.
Incorporarle el maní y el ají. Dividir la masa en porciones de 600 gr. y estirarla en forma alargada, de unos 15 cm. aprox. dejarla reposar más o menos tres horas (en forma alargada). Pintar y decorar al gusto. Hornear 180 c por 45 min. Pegar la carita con un poco de masa y las grajeas con clara de huevo.
Fuentes: www.gastronomiaperu.com / www.torredorada.com
Foto: Robert Laime.
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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