RITMOS Y DANZAS: La mística y sorprendente danza de las tijeras


Los danzantes de tijeras son un grupo cerrado y muy místico, y sorprendentemente ese misticismo se mantuvo hasta nuestros días, cuando José María Arguedas, el gran tayta indigenista, al verlos los llamó "los danzantes de las tijeras" y con ese nombre ha quedado para la posteridad, y hoy se ha convertido ahora en uno de los símbolos de la cultura nacional.

La danza de las tijeras, danzaq o danza de gala es una danza nativa originaria de la región de Ayacucho, sin relación alguna con el altiplano, cuyo marco musical es provisto por violín y arpa, y que posteriormente fue difundida a las regiones de Huancavelica y Apurímac.

Danza de tijeras y el movimiento de resistencia cultural
Llamada originalmente “Supaypa Wasin Tusuq”, el danzante en la casa del Supay (Deidad andina que habita en el mundo de abajo),  nació como una forma de resistencia ante el invasor, ligados al Taki Onkoy (Canto enfermo que cura) eran descendientes de los "tusuq laykas" sacerdotes y médicos ancestrales quienes se vieron impedidos de realizar sus ceremonias al ser tildados de "brujos" por los curas llegados de España.
Desde Ayacucho llegaría la influencia del Tinku: Al prohibir los curas todo tipo de ritual ancestral, los abuelos se veían impedidos de celebrar los 21 de diciembre el solsticio de verano para Tayta Inti (padre sol) mama killa (madre luna)
Entonces los taki onkoy, entre 21 y 24 de diciembre (cuando los españoles celebraban la navidad cristiana) simulaban una pelea frente a la catedral, entre los "Warakkaku" y los "Makhanaku" se liaban a golpes hasta que la sangre llegue al piso, no lo hacían porque se odiasen, sino al contrario, eran hermanos de ambos bandos en una "pelea-ritual" que simbolizaba un acto de resistencia cultural, así fecundaban la tierra y de paso causaban distracción entre los criollos españoles, para que los abuelos originarios suban a las altas montañas (apu jarkas) desde donde ningún español les podría prohibir hacer rituales a pachamama, tayta inti, mama killa.
Las Danzas de Tijeras son una manifestación de esta época, los españoles decían que estos danzantes tenían un pacto con el diablo por eso podían realizar tales movimientos.
Sin embargo las danzas de tijeras eran una forma encubierta de resistencia cultural, porque dentro de grupo, les enseñaban filosofía originaria ancestral, cosmovisión ancestral legado de nuestros abuelos, y les enseñaban a ser guerreros para enfrentar la invasión.
Eran un grupo cerrado y muy místico, y sorprendentemente ese misticismo se mantuvo hasta nuestros días, cuando José María Arguedas, el gran tayta indigenista, llegó a estas tierras al verlos los llamó "los danzantes de las tijeras" y con ese nombre ha quedado para la posteridad por las tijeras que los danzantes llevan en la mano derecha y que las entrechocan mientras bailan.
Ilustración de tayta José María Arguedas
Según los sacerdotes de la colonia, su lado mágico obedece a un supuesto pacto con el diablo, debido a las sorprendentes pastas o pruebas que ejecutan en la danza. Estas pruebas se denominan Atipanakuy (competencia). El instrumento central de la danza son las tijeras elaborados de dos placas independientes de metal de aproximadamente 25 cm de largo y que juntas tiene la forma de un par de Tijeras de punta roma. Actualmente las regiones de mayor difusión de esta danza son: Huancavelica, Ayacucho, Junín, Apurímac y Lima.
Patrimonio Cultural Inmaterial de la nación
El Instituto Nacional de Cultura del Perú la reconoció como Patrimonio Cultural de la Nación en el año 1995.
El 16 de noviembre de 2010 fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su antigüedad y valor simbólico.

En la sierra, se baila desde abril hasta diciembre, en todas las fiestas agrícolas y religiosas importantes. Cada melodía corresponde a unos pasos: Pasacalle, para marchar en las calles; Wallpa waqay, cuando son las tres de la mañana y canta el gallo. Durante el día, se toca en tono mayor, por la noche, en tono menor. El primer día (Anticipo), llegan al pueblo los músicos y danzantes. A las 12 de la noche, en secreto, hacen el pago en la plaza, la ofrenda al Huamani. El segundo día (Víspera) , desfilan por las calles y bailan en contrapunto desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la noche. El tercer día (Día Central), se hacen las pruebas: hacen números de magia, se traspasan con agujas y espinas, suben a las torres de la iglesia(torre bajay)donde realizan demostraciones de equilibrio y acrobacia. El cuarto día (Cabildo), bailan otra vez hasta las 8 de la noche y el quinto día (Despacho), regresan a su lugar de origen.
En Lima, el tiempo y el espacio urbano han provocado transformaciones profundas del baile. En las fiestas religiosas tradicionales celebradas por las asociaciones de provinciales, solamente se celebra durante dos o tres días, un fin de semana. En los teatros, se tuvo que adaptar para la escena teatral y cada representación solamente dura de 15 hasta 20 minutos.
Danza ritual de la sierra, se convirtió en una danza festiva y espectáculo en Lima. Revela un proceso de transformación profunda de la cultura andina y de la cultura urbana a su vez. Convertido ahora en uno de los símbolos de la cultura nacional.
El dato:
El 27 de diciembre fue establecida como el Día de la Danza de Tijeras con la finalidad de revalorar esta práctica ancestral, considerado Patrimonio Cultural de la Nación.
Fuente: Ayllu Runa Andino-Amazónico / www.es.wikipedia.org

VÍDEO: (Documental)
 

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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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