TAWANTINSUYO: Cahuide, el inmortal guerrero inca


Este mítico guerrero defendió hasta que pudieron sus fuerzas el famoso torreón de Muyucmarca,  en Sacsayhuaman.

Durante la gran rebelión de Manco Inca por la reconquista del Cusco y el Tahuantinsuyo (1536) sobresalió la figura de un gran general incaico. Muchos lo conocen como Cahuide, que deriva de la palabra quechua: Q’awiri que significa 'vigía'. Aunque su verdadero nombre pudo ser Kullash o Tito Cusi Huallpa.


Este mítico guerrero defendió hasta que pudieron sus fuerzas el famoso torreón de Muyucmarca, (en quechua: lugar redondo), en Sacsayhuaman. Al verlo perdido prefirió inmolarse arrojándose al vacío, antes que caer en manos de los españoles que le ofrecían respetar su vida si se entregaba.
Los españoles desesperados decidieron en un acto de audacia tomar la fortaleza de Sacsayhuamán, la cual atacaron por el lado del río Saphy, al mando de Juan Pizarro. Conocedores de la técnica militar para expugnar fortalezas, lograron tomarla por asalto, no sin dejar cientos de cañaris muertos en el foso, sobre cuyos cuerpos pasó la caballería.
 En la defensa por la fortaleza, un fornido y heroico orejón cusqueño, defendió hasta el fin el torreón de Muyucmarca y antes de rendirse o caer prisionero prefirió arrojarse de la cima del torreón. La leyenda lo conoce con el erróneo nombre de Cahuide.
Cahuide fue "jefe orejón" (de la realeza inca); se decía de él que era un hombre de temple singular y de combativo carácter, que batalló con indomable valor y ejemplar arrojo en las filas del ejército inca. Al arribo de los españoles, se alió a la rebelión iniciada por Manco Inca.
El cronista Pedro Pizarro describe así lo acontecido hacia el final de la batalla.
...y llegados al otro (torreón) tenía un orejón por capitán tan valeroso que cierto se podría escribir de él lo que de algunos romanos, este orejón traía una adarga en el brazo, y una espada en la mano, y una porra en la mano de la adarga, y un morrión en la cabeza. Estas armas había habido este de los españoles que habían muerto en los caminos, y otras muchas que los indios tenían en su poder. Andaba pues este orejón como un león de una parte a otra del cubo (torreón) en lo alto de todo, estorbando a los españoles que querían subir con escalas y matando a los indios que se les rendían... Pues avisándole los suyos que subía algún español por alguna parte, aguijaba (estoqueaba) a él como un león con la espada en la mano y embrazada la adarga... y mandó Hernando Pizarro a los españoles que subían que no matasen a este indio sino que lo tomasen a vida... Visto este orejón que se lo habían ganado (el torreón) y le habían tomado por dos o tres partes el fuerte, arrojando las armas se tapó la cabeza y el rostro con la manta y se arrojó... A Hernando Pizarro le pesó mucho no tomarlo con vida.
Crónica de Pedro Pizarro
Cahuide fue "jefe orejón" (de la realeza inca); se decía de él que era un hombre de temple singular y de combativo carácter, que batalló con indomable valor y ejemplar arrojo en las filas del ejército inca. Al arribo de los españoles, se alió a la rebelión iniciada por Manco Inca, siendo uno de los que en Calca juraron luchar hasta la muerte por la reconquista del Tahuantinsuyo.
Debería de tener un monumento digno de su proeza, pero no lo tiene, o algún colegio debería llevar su nombre, pero lamentablemente como seremos de alienados los peruanos que nos dejamos influenciar por las frivolidades de otras culturas que nos venden sus héroes con afán de lucro y nos olvidamos de los nuestros ¡Una vergüenza!
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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