OPINIÓN: La nueva Ley del Cine, un riesgoso experimento con inclinación lobbista

En cumplimiento de una de las peores tradiciones, hace unos días el Congreso aprobó la Ley de Masificación del Cine y de fomento a la producción cinematográfica.
La misma que enfrento hasta el ultimo momento a dos gremios de cineastas, con la particularidad de que uno de ellos, agrupado a la Asociación de Productores, reunía a la casi totalidad de realizadores que han presentado algún estreno en el circuito comercial.
Lo que diferencia a esta ley de las anteriores y le confiere un carácter único es la alianza entre tres sectores habitualmente contrarios, como son los de la producción, exhibición y distribución. Estos dos últimos largamente enfeudados a monopolios extranjeros y al peor cine de Holywood –el que se ve en nuestro país-, y por tanto enemigos de la producción nacional, que suelen considerar un estorbo en las pantallas.
La conciliación pudo realizarse a cambio de un reparto en tajadas del impuesto municipal, un tributo que solo funcionaba en Lima y que obligaba a entregar el 10% de las entradas a los municipios, un monto irrelevante desde que estos cuentan con otras fuentes de financiación. Ahora, parte de lo que se recaudaba irá a la construcción de nuevas salas, a un fondo antipirateria y a un fondo de fomento a la producción, que podría alcanzar entre ocho y once millones al año y será administrado por el Conacine en base a una política de concursos y premios.
Este fondo libera a los cineastas de depender de la buena o mala voluntad del gobierno de turno, tal como ocurría con la anterior ley, la misma que nunca cumplió. Con el nuevo aporte se espera incrementar la producción de tres o cuatro películas a una decena o más al año. Y, por cierto, que se aumente la producción de cortos, semillero de cualquier cinematografía que aspire a la continuidad.
Pero la norma suscita también interrogantes y objeciones. La primera, por cierto, es que ya se venia construyendo nuevas salas en el país sin necesidad de subsidio alguno, la segunda, que se trata de una norma centralista que no asegura un apoyo suficiente a los cines regionales; la tercera, que mantiene arrinconado al corto, que sigue sin tener acceso a las pantallas locales, y por tanto invisible.
Y una de orden general, que deriva de su carácter de experimento riesgoso que pretende juntar agua con aceite y confiere una inaceptable intromisión sobre la producción nacional a sectores dependientes del cine extranjero, y por tanto poco nada interesados en su desarrollo. En fin, la norma ya ha sido aprobada y solo queda esperar que estos temores no se materialicen. Y ojala que la situación del corto y el apoyo a la producción regional puedan ser mejorados al momento de reglamentarla.
Fuente: La República.pe

OPINA: Alberto Adrianzén
Albertoadrianzen.lamula.com
El 16 de diciembre, el congreso nacional aprobó la ley denominada Procine. Lo hizo violando su propio reglamento, pasando por alto de manera grosera a la Comisión de Educación y Cultura, y con escaso debate, en el que además gran parte de los congresistas revelaron un notorio desconocimiento de lo que estaba en discusión y del tema del cine. La mayoría del Congreso. Conformada por el APRA en alianza con el fujimorismo, principales promotores del proyecto, y otros sectores de la derecha (el PNP votó en contra), dieron su voto, sin mayor trámite, a favor de una Ley de Cine lobbista promovida por las llamadas “majors” (las cinco grandes distribuidoras). Con esto se completa la dominación de nuestra cinematografía por Hollywood y sus empresas, quienes además de no pagar impuestos por el ingreso de las copias de películas, transferirán a su matriz central   US$5 millones adicionales al año, según cifras actuales, continuando asimismo con su política de relegar y maltratar la presencia del cine nacional en las pantallas.

OPINA: Felix Rodri
Perufolklorico.blogspot.com
Es evidente que nuestros políticos han aprobado esta ley favoreciendo intereses de particulares y no a favor de nuestro cine nacional. Están más preocupados en esconder su basura bajo  la alfombra con el afán de reelegirse, y poco o nada les importa  crear una ley sensata y coherente que favorezca el desarrollo de nuestra, tan alicaída,  cinematografía.
Es evidente también, que el desarrollo económico de nuestro país no va de la mano con su desarrollo cultural, Es un peligroso desbalance, por que en el futuro seriamos un país con recursos y sin cultura, con ciudadanos pudientes pero incultos y sin idiosincrasia, Y si vemos que la incultura es la madre de todos los males que aqueja a nuestra sociedad, realmente es preocupante.
Veo muchas veces sorprendido, los millones que se mueven alrededor del Futbol, claramente una industria de incultos, felones y subnormales, que han causado muchas veces muerte y destrucción, y el minúsculo interés hacia la verdadera cultura de parte del estado y de las empresas privadas, quienes al parecer están empeñados a embrutecernos y mantenernos en ese estado según sea conveniente.
Para que el Perú salga del subdesarrollo se requiere una urgente revolución cultural, comenzando por promover e incentivar las diferentes manifestaciones artísticas desde los primeros años de la educación y apoyando a los talentos, los cuales hay muchos, no solo en la capital, si no aún más en el interior del país, Ahí hay otros Vallejo, otros Vargas Llosa, otros Alomia Robles, en fin; talentos en el teatro, las letras, la música y demás artes que requieren un urgente apoyo del estado y de las empresas privadas.
Espero que el próximo gobierno, ponga más énfasis en esto, y tenga una visión de futuro más coherente, y tenga la suficiente inteligencia para darse cuenta de qué realmente es urgente y necesario ahora para lograr un futuro mejor.
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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