ARTESANÍA: Los coloridos y famosos Toritos de Pucará


PUCARÁ se encuentra ubicado a 101 km. al norte de Puno y a 1.45 horas aprox. en auto. Su alfarería ha alcanzado gran renombre especialmente por sus "Toritos de Pucará". 

Pucará es un poblado donde se encuentra el Gran Templo Pucará y en el que sus habitantes, prodigiosos artesanos y alfareros, fabrican los conocidos "Toritos de Pucará". Su principal feria se realiza el 16 de Julio en la misma localidad. 


En Pucará se celebraba una antigua fiesta de origen español en la cual el toro se enjaezaba y pintaba y se le colocaba un picante en la nariz. El animal enloquecía por el escozor, y su imagen quedó plasmada en las cerámicas que hasta hoy se ven en el Perú representando al animal poderoso y bien plantado en la tierra, con los ojos desorbitados por la locura, apuntados al cielo. 
Los "toritos de Pucará" nacieron en las manos de ceramistas de las comunidades de Chepa Pupuja, Mataro, Iquilo, pero su uso se ha extendido con el paso del tiempo y hoy, se los encuentra no sólo en los pueblos del sur andino (Cuzco Puno, Ayacucho y Apurímac), sino también en algunos barrios populares de la gran Lima. 
La actual comunidad de Cheqa Pupuja está ubicada en el distrito de José Domingo Choquehuanca, provincia de Azángaro, departamento de Puno. El origen de estos antiguos alfareros data de la época precolombina por cuya ocupación especializada fueron tomados para fabricar toda la cerámica utilitaria de los conquistadores asentados en el sur del Perú colonial. Esta tradición alfarero hace que actualmente sigan produciendo una veintena de productos de cerámica utilitaria para uso domestico, ceremonial y juguetería para el consumo de una población mayormente rural en la región. El famoso “torito” apareció en este lugar en la época colonial gracias a una estratégica concepción intelectual de la cultura mágico-religiosa mantenida hoy por los campesinos en las ceremonias de la marcación del ganado, como símbolo de procreación de los rebaños, para la felicidad de los matrimonios, fertilidad de los hogares y el cuidado de las casas. 
En palabras de conocedores, el origen de los toros de cerámica tienen su origen en la comunicad de Checa Pupuja que, juntos con otros productos tradicionales, fueron a ocupar los principales mercados de Cusco, Puno y Arequipa. 
La adquisición del nombre por el cual ahora son conocidos se debió a que en aquellos tiempos la estación ferroviaria de Pukara se convirtió en el lugar de venta más cercano a la comunidad de Checa, es decir, lugar ideal para la comercialización de sus productos, fue así que se adopto la denominación de origen en el caso particular del toro.
Actualmente los artistas de Checa Pupuja no solamente sobreviven para mantener su tradición alfarera, sino vienen trabajando esforzadamente en la revaloración de la técnica y estilos ancestrales. 
Los toritos traen felicidad, bienestar y protección a los que habitan sus casas. Se los considera además símbolos de la identidad andina. Sus lenguas afuera, lamiendo la sangre que gotea de sus fosas nasales, con la cola enroscada propia de los toros bravos y las decoraciones rojas en el cuerpo, los toritos representan la fuerza y el vigor.
No sólo vigilan los hogares, también bendicen los matrimonios desde los arcos ornamentales o cuidan a los animales desde las esquinas de los corrales. Pero su función principal sigue siendo, sin duda, la protección de las familias. Por eso son colocados en las cumbreras de las casas 

Fuente: Terra.com.pe

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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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