EDICIÓN ESPECIAL: Crónica desde la devastada ciudad de Fukushima

A diferencia de otros corresponsales, el autor decidió quedarse en la cuidad de Fukushima, ubicada a solo 60 kilómetros de la central nuclear.

Si bien es cierto, esta revista se ha mantenido al margen de las ultimas noticias, creo que ha llegado el momento de brindarle un espacio a uno de los peores desastres de nuestra historia, para tomar conciencia y afinar nuestra cultura de la prevención y entender de una vez por todas que, ninguna tecnología hecha por el hombre podrá defendernos de la furia de la naturaleza ni de los designios de dios, mas sino nuestra propia conciencia, nuestra propia humanidad, el cual lleva, hace mucho, enemistado con su entorno natural, guiado por la codicia de las grandes industrias contaminantes y de la inconsciencia de un simple fumador. ¿Usted forma parte de esos obreros del mal que destruirán la tierra? Respóndase usted mismo esa pregunta…

Por David Jiménez. Enviado especial de elmundo.es
La carretera que lleva a la ciudad de Fukushima permanece desierta, el silencio es interrumpido solo por las sirenas de camiones de bomberos que cruzan en sentido contrario.
Un cartel adornado con flores primaverales invita entrar a un lugar del que todo aquel que ha podido ha escapado.
Quienes han salido a la calle llevan mascarillas protectoras y esperan bajo el intenso frió en interminables colas frente a los pocos comercios abiertos. 2Llebaba dos días encerrado en casa y no tenía nada que comer”, dice el viejo Eiki mientras espera su turno frente al centro comercial Nakago.
Los que siguen en sus hogares permanecen pendientes de los mapas de radiación que la televisión exhibe constantemente, indicando las zonas de mayor riesgo.
Fukushima esta fuera del perímetro de 30 kilómetros oficialmente decretado por el gobierno, pero dentro de los 80 kilómetros que recomiendan gobiernos como Estados Unidos.
Atrapados sin salida
Sorprendentemente, se ven más personas y coches en las calles que hace dos días, cuando la cuidad estaba completamente desierta.
Los habitantes de esta urbe de 35000 habitantes tienen la sensación de haber quedado atrapados. No queda una gota de gasolina desde hace tres días y la mayoría no podrá huir por su cuenta si se produjera una masiva fuga de radioactividad.
Maiko Yusa, que trabaja para la empresa cervecera local Ashi, dice que ha vivido atrincherada en casa de sus padres desde que el terremoto de magnitud 9.0 que golpeó Japón el pasado viernes derrumbo su casa. “No aguanto más estar aquí, pero mis padres son mayores y no se quieren ir”, se lamenta.
El pabellón del Centro deportivo Azuma ha sido convertido en un inmenso refugio para quienes han huido de las cercanías de la central nuclear, que tiene cuatro de sus seis reactores fuera de control. Técnicos enfundados en trajes y cubiertos por mascarillas comprueban los niveles de radicación de personas que esperan en disciplinada fila india.
Un niño se aferra a las piernas de su madre mientras el operario recorre el detector por su cuerpo. “¡Limpio!”, dice, mientras entregan a la madre un certificado de no contaminación. Esperan su turno adolescentes, mujeres y ancianos, algunos empujados en silla de ruedas.
Katsuko Mayana fue evacuada desde Soma, a tan solo 13 kilómetros de la planta nuclear dañada, el pasado, domingo. Esta mujer de 64 años y 3 hijos es una triple refugiada. El terremoto arraso su casa, el tsunami la obligo a huir a un albergue y la crisis nuclear la ha traído hasta este refugio donde cerca de 2.000 duermen al raso en la cancha de baloncesto, los pasillos y las oficinas de una segunda planta. Atrás queda una localidad arrasada en la que las autoridades aseguran que no hay suficientes crematorios para despedir a las víctimas.
“Lo he perdido todo. ¿De dónde viene usted? Dígale a su país que venga ayudarnos”, asegura la mujer, tumbada sobre unas mantas.
Un grupo de refugiados se sienta frente a un televisor. La mayoría son ansíanos y tienen la mirada perdida, como si hubieran dejado de entender la sujeción de imágenes de explosiones en la central nuclear, pueblos devastados por el tsunami y refugiados que como ellos se hacinan en escuelas y hospitales.
Todo está organizado con precisión japonesa. Los periódicos del día perfectamente colocados sobre una meza y el centro de información bien atendido. Incluso los carteles de búsqueda de familiares desaparecidos aparecen pegados en un tablón de anuncios de forma lineal y ordenada. Madres que buscan hijos. Hijos a padres. Hermanos a hermanos…
Datos
AGUA MARINA.
Helicópteros militares y camiones cisterna arrojaron desde ayer toneladas de agua marina en un intento desesperado por enfriar el reactor 3 de la planta de Fukushima, que emite elevados niveles de radiación.
La planta nuclear de Fukushima, antes del terremoto
BOMBA
Se trata de la peor crisis nuclear desde las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Y es la mayor amenaza nuclear en el mundo desde el desastre de Chernóbil en 1968.

LOS MÁS AFECTADOS
Las prefecturas más afectadas son cuatro, Iwate, Miyagi, Fukushima e Ibaraki, que albergan industrias desde los sectores agrícolas hasta los de autopartes y electrodomésticos, que constituyen un 6% de la economía del Japón. El puerto de Sendai, el más importante del noreste. Ha quedado destruido. A través de sus muelles pasaban vastos cargamentos de exportación de todo tipo. Otros tres puertos, Hachinohe, Ishinomaki y Onahama, han tenido daños considerables. Su reconstrucción durara varios meses.

PSIQUE JAPONESA
En medio del caos, los periodistas extranjeros han atestiguado la conducta cortes, la falta de indignación, la ausencia de saqueos.
Dos frases arrojan alguna luz sobre la psique japonesa. Una es “Shikata ga nai”, que aproximadamente significa “es inevitable”. La otra es “gaman”, considerada una virtud: significa ser paciente y perseverante ante la adversidad.

PROFECÍAS MAYA
Las publicitadas profecías mayas sostienen que una serie de cataclismos precederán la era del Quinto Sol (equivalente al 12 de diciembre del 2012) y comenzaran con el desplazamiento del eje de la tierra.
CONSECUENCIAS DEL TERREMOTO
Victimas
5,321 fallecidos
2,383 heridos
9,329 desaparecidos

550,000 personas evacuadas
1’600,000 sin agua potable
621, 439 sin electricidad

Pérdidas económicas
80,422 edificios sufrieron daños
100 mil mlls. Equivalentes al 2% del PBI de Japón
1.44% cayó la Bolsa de Tokio

Socorristas
80.000 solados, policías y bomberos

El eje de la tierra cambió 17cm. El día se acortó en -1.8 microsegundos.

Fuente: Dossier  “Catástrofe en Japón 11-M. El día que el mundo se estremeció”.
La república.


VÍDEO DEL DESTRUCTIVO TSUNAMI
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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