NOTICIAS: 22 de marzo, se celebra el Día Internacional del Agua

Es predecible que –como ocurre ya con el petróleo– el agua dulce conozca una explosión de precio en los decenios que vienen. En Lima todavía se pierde cerca del 40% del agua.

La ONU ha instituido desde hace pocos años el 22 de marzo como Día Internacional del Agua para recordarnos que, pese a su supuesta abundancia en el planeta, se trata de un bien precioso que bajo la forma de agua dulce tiende a hacerse escaso y codiciado. Es que, debido a los efectos causados por el calentamiento global, la contaminación causada por el hombre y el incremento de la población, un recurso natural que se creía inagotable ya no lo es.

Incluso es predecible que –como ocurre ya con el petróleo– el agua dulce conozca una explosión de precio en los decenios que vienen, ya que hacia el 2030 dos tercios de la población mundial estarán en situación de insuficiencia hídrica. Esto se debe a que, debido a la agricultura y al incremento de las zonas urbanas, las necesidades de agua aumentan dos veces más rápido que el ritmo de crecimiento de la población, que será de 9,000 millones hacia el 2050.
Lo anterior quiere decir que, en algún momento del siglo, la oferta de agua dulce no podrá satisfacer la demanda, algo que para la ONU entraña un riesgo que puede provocar catástrofes locales y regionales, e incluso conflictos entre países. El Foro Mundial del Agua ha señalado como tarea urgente hacer inversiones en materia de descontaminación de cursos de agua, lagos y lagunas, así como represas e irrigaciones cuyo costo global podría llegar a los US$ 800,000 millones.

Esta realidad exigiría que, de cara a nuestro país, un grupo de expertos se pusiera a trabajar de inmediato sobre la relación de fuentes de agua dulce y desarrollo, una tarea que podría ser asumida por el Centro de Planificación ya que, si bien el Perú cuenta con abundante agua dulce, sus principales ríos se encuentran en la vertiente amazónica. En cambio, es en la costa desértica donde se encuentra instalada gran parte de la población, que solo cuenta con agua en abundancia en la estación veraniega, la mayor parte de la cual se pierde en el mar.
La situación de Lima, que pasa de los ocho millones de habitantes, puede ser en pocos años desesperante, ya que depende casi en todo del Rímac para su abastecimiento en agua potable, un río contaminado por productos químicos, relaves mineros y basura, los que se arrojan irresponsablemente a su cauce. Se han ubicado 83 puntos de contaminación grave, pero nada se hace por erradicarlos. Mientras, es cada vez más difícil potabilizar el agua que consumimos y solo queda cruzar los dedos para no tener un verano seco. El Rímac no es el único caso. También ocurre con el río Mantaro y los lagos Junín y Titicaca. Una sequía como la que sufre ahora el Norte replantea la necesidad de tener allí cultivos de caña y arroz, grandes consumidores de agua. Es urgente implantar una cultura de ahorro de agua en el Perú, sétimo país más afectado por el futuro estrés hídrico, que valorice este recurso indispensable. Pero nada se hace, y de ello no hablan los candidatos.
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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