OPINION: la recuperación del quechua es aún más importante que la recuperación de las piezas de Machu Picchu

Por Mirko Lauer
La recuperación por parte de la Cancillería de un primer lote de artefactos exportados desde Machu Picchu es un acto digno de celebración. Pero si miramos el panorama más amplio, este éxito tiene algo de melancólico, pues esta ruina cusqueña de celebridad mundial se encuentra al centro de varios círculos de incuria:
º Existe preocupación por el futuro de Machu Picchu. Si bien en el 2008 la Unesco descartó todo peligro, en el 2009 el Fondo Mundial para Monumentos declaró que el aumento de las visitas y la creciente urbanización están afectando un terreno esencialmente inestable. Hay esfuerzos oficiales para contrarrestar esto, pero la inquietud persiste.
º Aguas Calientes, la puerta de entrada a Machu Picchu y por tanto una de sus vitrinas al turismo, sigue siendo en buena medida un desprolijo chiquero. La informalidad campea con la complicidad abierta de las autoridades, en notorio contraste con el resto del Cusco turístico, donde la modernización es efectiva.
º El acceso a Machu Picchu padece esporádicas pero cada vez más frecuentes interrupciones. Huaycos y huelgas amenazan a los turistas, mientras algunos sectores promueven planes viales peligrosos para numerosas localidades camino a Machu Picchu, notoriamente Ollantaytambo, rico también en monumentos incaicos.
En otro ángulo de aproximación, el idioma quechua padece la sostenida indiferencia del resto del país. El número de hablantes nunca ha dejado de reducirse en términos relativos al castellano. Una recuperación de esta pérdida lingüística y cultural sería aun más importante que la de las piezas birladas por Hiram Bingham.
En cuanto a Machu Picchu mismo, ¿qué celebraremos en el centenario del próximo siete de julio? Para la industria turística y la zona del Cusco la cosa es clara. Pero el llamado descubrimiento viene bastante desdorado por la viveza de Bingham y sus legatarios de Yale. Hay algo de colonial (como el Congo, no como las tapadas) en todo el asunto.
En cuanto a las piezas, por lo que se ha podido ver, su valor es más nacionalista que estético, aunque es posible que ayuden a explicar cosas acerca de Machu Picchu. Además constituyen el símbolo de que el Perú va a empezar a cuidar sus tesoros artísticos y arqueológicos más que antes. Una tarea más complicada de lo que parece a primera vista.
¿Hasta dónde va a ir el proceso de recuperación de piezas arqueológicas peruanas? Los robos y el contrabando de nuestros tesoros son tan intensos (Sipán es un caso reciente, no el último) que se podría establecer una oficina especializada en perseguir a este tipo de caco y tratar de recuperar las piezas, dentro y fuera del Perú.
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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