CULTURA: Este sería el primer poema que publicó César Vallejo en 1911 mientras trabajaba en Cerro de Pasco


El poema fue entregado por Vallejo a la revista "El minero ilustrado" durante un viaje que realizó a la zona centro andina de Perú para buscar trabajo.

El primer poema publicado por el poeta César Vallejo ha sido encontrado por un investigador peruano y reeditado por la Universidad Ricardo Palma de Lima. El poema, titulado Soneto, fue publicado en la revista "El minero ilustrado", de la ciudad andina de Cerro de Pasco, el 6 de diciembre de 1911, cuando el famoso autor de Trilce y Poemas humanos tenía 19 años.

Refiere Esteban Pavletich que en mayo de 1911 Vallejo arribó a Cerro de Pasco, siendo contratado allí por el acaudalado minero, hacendado y político Domingo Sotil, “El sordo” para ser preceptor de sus dos hijos, para lo cual fue conducido a la hacienda Acobamba (En la provincia de Pasco).
Según indica el pequeño libro editado por la universidad peruana, Soneto fue encontrado por el profesor peruano Hugo Arias Hidalgo cuando realizaba unas investigaciones dentro de sus estudios de posgrado en la Universidad Hermilio Valdizán de la ciudad de Huánuco.
El poema, fechado en noviembre de 1911, fue publicado días antes del cuarteto de otro soneto escrito por Vallejo, que apareció en la revista limeña "Variedades" el 9 de diciembre de 1911, según señala el investigador Edmundo Bendezú en un breve estudio del hallazgo.
Arias Hidalgo indica, por su parte, que el poema fue entregado por Vallejo a "El minero ilustrado" durante un viaje que realizó a la zona centro andina de Perú para buscar trabajo.
El texto poético, que trata un tema andino y pastoral, está considerado un testimonio importante de los inicios literarios de Vallejo, una de las voces cumbres de la poesía mundial.
El poema está cargado de un hondo lirismo andino, en el que la imagen de pastores y una hilandera india se funden en un atardecer serrano. La descripción de un atardecer andino es fiel a su tristeza y pesadumbre, con versos endecasílabo de métrica italiana y no francesa (verso alejandrino) lo delatan como un admirador de los clásicos españoles, aspecto que fuera atestiguado por Antenor Orrego y Oscar Imaña.
SONETO
El día toca a su fin. De la cumbre
Un enorme risco baja el rebaño
Pastor garrido que con pesadumbre
Toca en su quena un yaraví de antaño.

El sol que lento cae, con su lumbre
Da un tinte de misterio y de tristeza
A un campo de solemne soledumbre.
La aurora pasa suave. La noche empieza.

La choza pastoral está a la orilla
De un río de corriente silenciosa;
Hila en la puerta una india candorosa.

Después los labradores en cuadrilla
Rendidos se recogen a la choza.

Da las seis el reloj de una capilla.
Noviembre de 1911
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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