LA ENTREVISTA. Max Castro: “Cuando tenía cinco años mi padre había sido amenazado de muerte por no haberse integrado a las filas de Sendero. Cuando tenía 11 años nos mudamos a Lima”


“Los ayacuchanos nos caracterizamos por nuestro amor a la música, todos cogemos la guitarra y cantamos”, nos dice Max Castro, el compositor e intérprete de música ayacuchana que integra –junto con William Luna, Pepe Alva y Diosdado Gaitán Castro– el proyecto Kuska, que este 26 de junio se presentó en el Parque de la Exposición.
¿POR QUÉ SUCEDE ESTO?
Es parte de nuestras tradiciones. Claro, ahora esto se ha perdido un poco, pero aún se conserva esa costumbre de coger una guitarra e ir a darle una serenata a una chica.
CRECISTE CUANDO SENDERO LUMINOSO ASOLABA AYACUCHO…
Es la etapa más triste y dura que ha pasado mi tierra. Cuando tenía cinco años, mi familia se instaló en Huamanga pues en La Mar habían matado al alcalde y, como mi padre era autoridad (director de un colegio), también había sido amenazado de muerte por no haberse integrado a las filas de Sendero. Cuando tenía 11 años nos mudamos a Lima pues pusieron un cartucho de dinamita en la puerta de nuestra casa. Recuerdo que los conciertos había que terminarlos antes de las 6 p.m. porque luego venía el toque de queda.
¿ERES UNA PERSONA DURA?
Vivo tranquilo, vivo feliz, tengo muchos sueños. Mientras más trabajo, más sueños tengo. Mis primeros temas los hice por amor. Recuerdo que estaba bien templado de una musa limeña, y ella me inspiró Duele amar. Me ilusioné, pensaba que iba a ser la mujer de toda mi vida, pero ahora no recuerdo ni su nombre (risas).
TE CASASTE JOVEN Y, COMO LENNON, OCULTASTE TU MATRIMONIO.
(Ríe). Mi esposa y yo hemos sacrificado muchas cosas. Hemos tenido muchos problemas, algunos de ellos hasta hicieron que me retirase de la carrera artística, porque hubo mucha gente mala que quiso separarnos. Felizmente, todo pasó.
Estás por sacar un nuevo disco…
Sí, es el cuarto. Tengo pocos discos porque soy muy perfeccionista, me preocupo en muchos detalles y, como siempre estoy viajando, ya no me queda tiempo para ir al estudio.
TU CARRERA SE DESARROLLA BÁSICAMENTE EN PROVINCIAS…
Viajo mucho, y el sur del Perú es como mi casa. Allá soy muy conocido, van miles de personas a verme. Y así les pasa a muchos. Por ejemplo, yo conozco a Marisol hace muchos años. Ella era un ídolo en lugares como Cusco, Juliaca, Puno, pero en Lima no la conocían. Ahora es un boom.
¿PUEDES CAMINAR TRANQUILO POR HUAMANGA? La gente me saluda, me pide autógrafos. El anterior alcalde me ha dado las llaves de la ciudad. No puedo dejar de tocar en mi tierra, voy cada dos o tres meses. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero yo he vivido una situación inversa.
¿QUIÉN ES MEJOR: TÚ, WILLIAM LUNA O LOS GAITÁN CASTRO?
(Ríe). No puedo decir quién es mejor, pero sí te puedo decir que somos diferentes. William Luna es bastante romántico, muy sensible. Yo, en mi primera etapa, fui bastante sensible, hasta testimonial y social. Ahora mi música es muy alegre, muy movida, pero también hay piezas románticas. Marco Antonio Solís decía que para componer no hay que pensar, todo tiene que fluir para que no pierda alma, corazón.
¿QUIÉNES SON TUS REFERENTES?
Escucho de todo, pero me gusta el jazz funk. Como músico no me tengo que centrar solo en mis raíces, esto no significa que me haya alejado de mis raíces: Raúl García Zárate y Manuelcha Prado son íconos para mí. Los Gaitán Castro abrieron un espacio importante para la música ayacuchana. Con Diosdado me veo siempre. La música ayacuchana es tan hermosa y, por ello, le debemos mucho respeto al público. Esta vez tenemos un proyecto muy bonito con Pepe Alva, William y Diosdado. Pepe nos convocó como invitados de su nueva producción: Pechito corazón. Pero, al compartir los ensayos, nos vino la idea de darle algo nuevo a la gente. Allí decidimos juntarnos y ponerle al proyecto Kuska, que en quechua significa “Juntos”. Hemos compuesto varias canciones porque hasta disco vamos a tener. Ojalá el 26 de junio, día del concierto, esté listo.
¿SE LLEVAN BIEN?
Estábamos bien distanciados. Con Diosdado tuvimos algunos malentendidos. El mundo de la música está lleno de habladurías; soy una persona pacífica, que no se mete con nadie, pero la gente decía que hablaba mal de la gente. Pero ahora estamos bien, creo que los años y la madurez ayudan.
HOY SUENA MÁS LA CUMBIA. ¿SON BUENOS TIEMPOS PARA LA MÚSICA ANDINA?
Nosotros hacemos música que ya es un clásico, que no entra a competir con lo que está de moda, que es música descartable. La cumbia peruana –la original– nunca va a morir, pero variantes como la tecnocumbia no suenan más. La música ayacuchana siempre va a estar en los corazones de la gente.
¿TE VES HACIENDO UN REGGAETÓN?
No, así como nunca haría una tecnocumbia. No le entro a la moda.
CANTASTE PALOMA DE PAPEL, LA CANCIÓN DE LA PELÍCULA…
Tengo que agradecerle mucho a Gian Marco porque él me llamó para cantar su canción. “Te escogí entre varios artistas”. Me emocioné mucho. Luego me dijo: “He leído que te dicen ‘El Gian Marco del Folclor’. Pero, ¿sabes qué?, yo sé que vas a ser grande; entonces, no necesitas ese apelativo. Hazte conocido con tu propio nombre”. Tenía razón: ahora soy Max Castro.
Comparte en Google Plus

Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios :