LA ENTREVISTA. Tania Libertad: “Mi casa en México es la embajada del Perú”.

La cantante Tania Libertad destacó su designación como embajadora de la marca Perú y de haber participado en la celebración del descubrimiento para el mundo de Machu Picchu, sobre todo porque ocurre cuando cumple 50 años de vida artística.

Por Susana Mendoza

Eres embajadora de la marca Perú ¿qué sientes?
Siento orgullo porque tal vez era mi ilusión secreta de que el Perú me viera con los niveles como para representarlo. Estoy feliz, porque también cumplo 50 años como cantante. Son regalos que me da la vida, porque además conmemoré los 100 años de descubrimiento de Machu Picchu al mundo.

¿En estos años te sentiste embajadora de nuestro país?
¡Totalmente¡ Mi casa en México es prácticamente la embajada de Perú, tengo una cola de amigos que espera un platito de ceviche, papa a la huancaína, arroz con pato, causa o ají gallina porque son platos diarios en mi casa. Es lo que come mi esposo, que es brasilero y mi hijo, que nació en México.

¿Tu hijo se siente peruano?
¡Si! y ya estuvo acá, conoce a su familia; los dos estuvieron conmigo en Machu Picchu. El carácter de mi hijo es muy peruano, “reilón”, burloncito, de poner apodos (Risas)…

De niña recuerdo la canción José Olaya que escuchaba de un disco 45…
Claro, con esa canción me presenté al festival de Trujillo, que no gané, pero que se hizo conocida. Es poema de Juan Gonzalo Rosé y música de Víctor Merino….Tuve la suerte de que me adoptaran desde muy chiquita los poetas, intelectuales, los músicos. Fui como su conejillo de indias. Conmigo experimentaban sus fusiones…

¿Qué crees que te vieron para experimentar?
Pues mi disposición, mi locura, apertura, recuerda que a los 17 años gané el concurso del festival de Chiclayo con un poema de Juan Gonzalo Rosé, “Tu voz”. Desde ese momento empiezo a involucrarme con artistas…

¿Te sientes descendiente del Señor de Sipán?
… !Soy la señora de Sipán!... (Risas) cómo que te sientes…no, no es cierto… (Risas) Pero casi, porque nací a cinco minutos de allí, en Saña. Nací de casualidad. Mis hermanos y yo nacimos en los pueblos más olvidados del Perú porque a mi papá lo castigaban. ¡Era tan anarquista que no podía pertenecer ni siquiera al partido anarquista! Fue policía y escribía artículos bien incendiarios con su seudónimo “Solrac” que es Carlos al revés. Los enviaba a La Industria y se lo publicaban… Cuando se enteraban sus jefes, lo castigaban. Yo nací en Saña porque lo castigaron a mi papá.

¿Eres anárquica?
Soy una amante de las libertades que de alguna manera es una forma de anarquía, y  trato de aprovecharlas al máximo. Es mi naturaleza. Pero no soy una transgresora, ni estoy contra la ley.

¿Cuál ha sido la libertad más difícil de conquistar?
La de ser mujer en países machistas, pero por suerte las sociedades están cambiando. Cuando yo estaba aquí era muy difícil ser mujer y artista. En mi casa yo era la única mujer de 8 hermanos y la penúltima. Tenía todos los agravantes,  y tuve que remontarlos. Me esforcé por mostrar que era una persona capaz.

¿Alguna vez dejó una libertad por amor?
Nunca dejé nada. Soy de las que acumulan, no elegí si no que recogí las experiencias vividas. Todo está en mi baulito, lo que soy ahora, es lo que he recogido, no lo que he dejado. No he tenido que renunciar a nada, todo me ha llegado en el momento justo.

La armonía ha sido natural…
Si, y las coincidencias son maravillosas. Hace un año me nombraron en Madrid embajadora iberoamericana de la cultura, junto con Joan Manuel Serrat y Ana Belén. Justo en un homenaje que le hacíamos a Mercedes Sosa. La fecha de su muerte, el 4 de octubre me marcó mucho. Yo no accedía a las  redes sociales y quise escribir algo para ella. Ese día abrí mi Facebook y a partir de allí recibí una serie de reconocimientos como el premio Grammy por la excelencia, por los 40 discos grabados que tengo.

No lo buscaste…
No busco nada, yo canto y lo hago lo mejor que puedo. Yo quiero ser una cantora, una intérprete maravillosa.

¿Qué sentiste en el momento que empezaste a cantar en Machu Picchu?
Fue algo inexplicable. Lo sentí mucho antes de mi presentación porque a pesar de ser peruana no conocía Machu Picchu. Es más, hacía cuarenta años que no iba a Cusco porque sólo lo visitaba cuando me invitaban a cantar. Cuando me llamaron a participar en la celebración de los 100 años estaba en México organizando los festejos, que serán en enero del otro año, de los 50 años que cumplo como cantante. Esa fue mi primera emoción.

Uno emoción que duró hasta que terminaste de cantar en Machu Picchu…
Que fue más intensa conforme pasaron los días. Porque cuando pisé el suelo de Cusco empecé a recordar que es una tierra llena de magia. Ensayé con la orquesta sinfónica dos días y nos trasladamos al distrito de Machu Picchu pueblo, después. Recorrer la carretera, ver los cerros como se entrelazan ¡fue impresionante! Nunca he visto un paisaje así. Nunca, y mira que he recorrido bastante.

¿Sentiste un nudo en el estómago?
Se me empezó a hinchar el pecho, y empecé a sentir… no sé, tuve ganas de llorar (se enjugan sus ojos de lagrimas)…

Tengo ganas de llorar…
Yo también, tengo un nudo en la garganta y unas ganas de llorar tremendas… (Silencio)…

¿Qué pensaste en el trayecto?
Me dio miedo imaginar qué podía encontrar, qué pudiera sentir allá arriba porque además sufro de vértigo. Cuando llegué, oh, nunca vi una noche tan negra. Pero cuando empecé a ver cómo probaban las luces y vestían de luz el Huayna Picchu, eché la lagrima total… después de eso, pensé que ya me podía morir. El día que canté, tuve atrás mío el precipicio e imaginé que me iba a caer para atrás de la emoción. El miedo no me abandonó hasta que empecé a dar la primera nota del Cóndor Pasa. En ese momento dije, que sea lo que Dios quiera. Debo reconocer que ha sido la experiencia más increíble de mi vida…

Sentí amor Tania…
Si, no te equivocas. Allí hubo un abrazo grandioso con los orígenes. Lo digo en la canción porque la letra con la música del Cóndor Pasa la escribí porque quería que fuera acorde con este tiempo, a los momentos que estamos viviendo. También compuse la música de la Mano Deshacida de Martín Adán. Todo lo hice con amor. 

¿Lloraste cuando cantaste?
No, pero se me quebró la voz cuando dije “…volar muy alto para ver el suelo que me vio nacer…” Cuando pronuncié el suelo que me vio nacer, se me arrugó el alma, la garganta y el corazón. Pero me recuperé rápido porque si no ya no me salía mi voz.

¿Por qué no fuiste lírica?
Porque soy una vaga. Yo de cantante de ópera hubiera tenido que acostarme a las 7 de la noche, con una chalinita, no hubiera podido tomarme un pisquito, un tequilita, ni andar con todos mis amigos borrachos y bohemios que tengo en el mundo. No. Yo nací para ser libre, no para estar atada a nada que signifique sacrificio. Para mi el canto es libertad, vivir al filo de la navaja. Con todo lo que venga, sin defensas. Así he vivido estos 50 años. Bueno, lo que me dejó mi padre vivir porque me tuvo muy amarrada un buen tiempo por ser la única hija mujer. Fue bien celoso.

¿Tu papá vive?
No, ya falleció. Mi mamá tiene 98 años y vive aquí en Lima con uno de mis hermanos…

Larga vida…
Y yo voy para allá, ya le dije a mi esposo agárrate porque te voy a durar… (Risas)

Dicen que cuando una mujer dice su edad es capaz de hacer todo…
Tengo 59 años, voy a cumplir 60 el 24 de octubre, tengo 50 años de cantante, empecé a los 5 años, me pagaron a los 7 y a los 9 ya grababa discos. Yo aquí no puedo ocultar mi edad, porque todo el mundo me conoce (Risas).

Tu que eres ciudadana del mundo ¿qué crees que te define como peruana?
Nuestro país tiene una cultura tan fuerte que es un poco difícil renunciar a ella. Soy muy pícara, juguetona, burlona, sensible, sensual, uso todas mis capacidades sensoriales…

¿Qué te parece la designación de Susana Baca como ministra de Cultura?
Estoy feliz que le hayan dado a mi amiga Susana la opción de trabajar por la cultura del Perú. Es una mujer muy valiosa, que investiga y promueve la música peruana. Quiero presentarle un proyecto que acerca la cultura a las bases para que la gente sea más sensible.

¿A los 60 años qué certeza tienes?
Que soy peruana, y muy latinoamericana. No he dejado de ejercer el pensamiento de Simón Bolívar que Latinoamérica es una sola. Me siento orgullosa de que mis raíces me hagan ser distinta y produzca un arte diferente.

¿Cómo le decían de niña, Tanita?
… (Risas)…algunos amigos me lo dicen, pero mis papás nunca me llamaron así. Lo que pasa es que mi mamá tuvo 16 embarazos y trabajaba fuera de casa porque era enfermera, a lo mejor no tuvimos tiempo de demostrar nuestros afectos de esa manera.

¿Por qué no usas el apellido de tu mamá?
Como que no, soy Tania Libertad De Souza Zúñiga. Mi abuelo fue brasileño y mi bisabuelo portugués…Y acabo casándome con un brasileño (Risas)…Y para remate mi hijito se llama Diego Felipe Gómez Da Silva De Souza… (Risas) yo lo llamo Virrey de Peñapobre y alrededores.

¿Cuándo está en problemas, en quién piensa?
En gente que fue y sigue siendo sabia, y que me dejó permanecer a su lado para aprender de ellos. Entonces pienso ¿qué habría hecho Chabuca Granda, Mercedes Sosa, Mario Benedetti o José Saramago en esta situación? Todos amigos míos. A veces la gente piensa que presumo. Soy amiga de muchos personajes de los que aprendo mucho, y me quedo callada ante los sabios para lograrlo.

¿Quién es el sabio peruano más importante en tu vida?
Mi Juan Gonzalo Rosé, de él aprendí mucho.

¿Qué es lo que más te gusta de ser peruana?
¡Ser peruana es toda una marca!

¿Regresarás a Lima a vivir para siempre?
No creo que sea posible. Cuando uno echa raíces en otro lado, es un poco difícil…
Fuente: Andina.pe

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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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