LA ENTREVISTA. William Luna: “Cusco es fruto de un coloniaje. Es un pedazo de Europa colocado en una piedra inca”.

Es cusqueño, llegó a Lima hace una década. No es profeta en su tierra pero lo es del Perú. Compositor, músico, hombre de fe no deja de cantarle al amor desde sus raíces mestizas. Aquí sus confesiones.

¿Habla quechua?
Poco me enseñaron mis padres, creo que porque la ciudad de Cusco es cosmopolita a pesar que todavía muchos creen que aún está el cholito con poncho y su llamita. Cusco es más colonial que la misma Lima.
¿Y eso le gusta?
Me parece muy bueno, es fruto de un coloniaje. Es un pedazo de Europa colocado en una piedra inca.
¿Con quién se identifica?
Soy fruto del sincretismo, soy mestizo.
¿Se siente descendiente de los incas?
No directamente. Debe haber algo de sangre inca en mí, y se lo agradezco a Dios, no me avergüenzo. Pero también tengo la española, por eso mis hijos tienen el pelo rojo y mi padre es rubio totalmente, colorado. En el colegio, le decían nectarín que era el nombre de una gaseosa cusqueña.
Ahora que se conmemora los 100 años del descubrimiento de Machu Picchu ¿qué siente?
Le mentiría si le digo que me siento “Guauuu” La celebración es algo comercial. Y además por qué se celebra cien años si Machu Picchu siempre estuvo allí. Fui de niño a visitarla varias veces aunque no lo recuerdo bien. De grande lo disfruté más. Qué le puedo decir. Es como si a usted le preguntaran qué le parece su casa, si es su casa.
¿Machu Picchu es lo mejor que tiene el Perú?
¡No, por Dios! Conozco nuestro país por mi trabajo, pero créame todavía no encuentro nada mejor que el Cusco.
Dicen que los cusqueños son conflictivos ¿es verdad?
Yo creo que sí, y sabe por qué, por falta de información. La mayoría no sabe qué pasa con los cambios, ni la inversión. Una vez se opusieron a la construcción del teleférico para Machu Picchu, pero casi todos desconocían lo que era un teleférico. Si esto que le digo lo conoce mi ciudad, seguro no soy bienvenido. No soy profeta en mi tierra.
¿Cómo así?
Mire van a premiar a muchos cusqueños, y yo no estoy en la nómina. Así ha sido siempre. Dios sabe lo que hará. Es una de las razones por las que salí de Cusco.
¿Sintió que no lo valoraban? No porque tengo un público ganado allí. Me quiere, entiende lo que hago y se siente orgulloso de mí, empezando por mi padre. Pero nada se compara con lo que ocurre en Chiclayo o Huancayo; o cuando llego a Quito o Buenos Aires.
Es verdad que uno no puede generalizar pero ¿cómo son los cusqueños?
En su mayoría son luchadores, arraigados a su tierra, creencia y fe pero con ideas polarizadas. A tal punto que, por ejemplo, cuando iba al estadio a ver jugar al Cienciano contra Universitario de deportes, encontraba a cusqueños que eran hinchas de la U ¿me puede explicar?
Se dice que se sienten más cusqueños que peruanos…
¡Eso sí! En una época muchos jóvenes de mi generación quisimos que Cusco fuera una nación independiente. Incluso escribí un poema por esos años: “El Cusco es una nación al sur de Lima” Nos sentíamos rechazados por el centralismo limeño.
¿Tiene recuerdos ingratos?
Algunos. Pero también recuerdo que en los 80 el Cusco era inocente. Llegaban gringos, gringas. Es la época en la que nace el brichero. Nos decían que mientras más nos pareciéramos a un inca, las gringas iban a estar detrás nuestro.
¿Quiso ser brichero?
No, creo que tiene que ver con la educación de cada uno.
¿Y en qué radicó la inocencia?
En que aceptábamos todo. Pero llegó el limeño astuto, “pendejo”, el que se dio cuenta que éramos inocentes y nos podía engañar con su dejo para hablar. Los limeños nos hablaban rapidito y nos mareaban.
¿Usted ha cambiado?
Si, y de la mejor manera, para bien, porque el resentimiento no creció en mi. Yo amo mi tierra y a mi gente, pero no comparto muchas ideas. Pienso que la cultura tiene que ingresar en la vida de cada uno de ellos. Imagínese que me peleaba con caballeros borrachos que miccionaban en lugares públicos. Hasta me amenazaron de muerte.
¿Le gusta la ciudad de Lima?
Si, ya me he acostumbrado. Hasta mi sangre se igualado al nivel del mar. Al punto que me afecta la altura. Si esto lo escucha un cusqueño dirá que soy un traidor a Cusco. Pero yo quiero que mi gente sepa que seré siempre el primero en defenderlo. En mi región no hay una estación de gas a pesar que sale de allí.
Eso le da rabia…
Me indigna.
Después de 10 años en Lima qué quiere hacer…
Quiero seguir haciendo música, y también política. Me encanta la política, no para aponerme si no para aportar.
¿Incursionará en política?
Si, y ya incursioné. Sin embargo mi música habla del amor y mis vivencias.
¿Qué es lo que más ansía lograr?
La paz en mi vida y familia. Amo a mi esposa, mis cuatro hijos y a mi padre que aún vive. A mi tierra voy a ir. Jesús dijo que nadie es profeta en su tierra.
¿Es cristiano?
Si, desde hace dos años.
¿Y por qué decidió serlo?
Porque siempre quise serlo.
Comparte en Google Plus

Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios :