LA ENTREVISTA. César Aedo:”el Perú es un país que no esta acostumbrado a consumir cultura”

El papá de César Aedo era sastre; su mamá, ama de casa. Eran diez hermanos y vivían en Villa el Salvador cuando a los 21 años decidió estudiar en Europa. En casa no sabían cómo, pero sí que lo lograría.

Por Antonio Orjeda
Su emoción se desborda cuando ve a escolares de colegios nacionales hace cola para ver Paucartampu, su aplaudido espectáculo que a través del circo, el teatro, la danza, la música y el folklore, recrea la fiesta cusqueña de la Virgen del Carmen de Paukartampu. Si, por que César Aedo podrá haberse forjado afuera como artista, pero no deja de nutrirse de sus raíces andinas. Su obra anterior, El Vuelo del Cóndor, fue vista en EE.UU. por nueve millones de personas. De chico uno de sus sueños era ser mimo. Admiraba al maestro francés en ese arte, Marcel Marceau. A los 21 años pisó Europa, y lo buscó… Luego siguió dirección artística en Harvard y teatro en Nueva York. Hoy es un artista reconocido, pero, ¿Cómo se inició? César no tenia nada. Falso: César tenía algo que es clave: creía firmemente en él.
¿Es cierto que con solo 90 dólares en la mochila partiste de casa con el sueño de llegar a Europa?
Así es. Eso es una realidad.
 Tu objetivo era llegar a París, a la escuela de mimo Marcel Marceau.
Era uno de mis objetivos, y cuando llegué a Colombia se me acabaron los 90 dólares.
¿Qué edad tenias?
21 años.
¿A qué te dedicabas?
Estudiaba Sociología en la Universidad Federico Villareal. Una de mis motivaciones para partir a Europa fueron mis ganas de llegar a Ginebra y estudiar política internacional. Era el año 78, yo estaba muy interesado en la política, en los movimientos sociales…
¿Cómo tomaron tu decisión en casa?
La aceptaron, mi padre es sastre; mi mamá, ama de casa; yo soy el tercero de diez hermanos…
¡Diez hermanos!
Presentí que si me quedaba en el Perú me convertiría en un luchador social, no me veía más futuro que como catedrático en alguna universidad; y yo tenia el deseo de hacer algo diferente, algo ¡grande! Quería mover las cosas. El arte, la actuación, también me atraían mucho. Todo eso era para mí un clavo que me tenía que sacar; y como antes de comenzar a estudiar en Ginebra quise probar con el teatro, fui a París; y la actuación me atrapó.
¿Dónde creciste?
Cuando tomé la decisión de partir al extranjero vivía en Villa el Salvador. Mis padres ya no podían pagar una casa alquilada…
Desde joven asumí que la vida es interesante cuando uno toma riesgos, así fue que decidí llegar a Europa, y hacerlo me tomó siete meses. Pasé por Panamá, Costa Rica; hice espectáculos en las universidades, participé en un programa de TV… Viví de todas esas cosas que yo sabía que podía hacer.
¿Cómo así?
Siempre he creído en mí. Antes de partir –siendo chibolo y pobre- había leído un libro que me fascinó: “El vendedor más grande del mundo”. De Og Mandino. Me comí ese libro, a tal punto que creí que yo podía ser el vendedor más grande del mundo. Para ello tenia que ser perseverante, tenaz… y lo fui.
Llegaste a la escuela del mimo Marcel Marceau. Tu objetivo…
¡Estaba logrado! Marceau me hizo una audición y me dijo: “Quédate”. Y me formé en danza, acrobacia, mimo, arte dramático, Cloe…
¿Qué sensación se vivió en tu casa cuando te vieron partir hacia algo tan irreal?
¡Esperanza! Creían mucho en mí… Compartían mi locura.
¿Cuánto tiempo pasó hasta que se volvieron a ver?
Tres años después regresé al Perú y me presenté en el teatro de la Alianza francesa. Hice un espectáculo de mimo de dos horas… había venido de vacaciones, y terminé actuando en el mismo lugar donde había visto a mimos franceses como Andrés Pradel.
¿Qué dicen tus pupilos cuando oyen tu historia?
Se los narro para darles a entender que los sueños se pueden lograr, y que para eso tienen que creer en ellos, desarrollar al máximo su capacidad, sus talentos, y saber asimilar sus fracasos. Por que nada es fácil.
¿Qué ha sido lo más difícil en tu carrera?
Al inicio, establecer contactos. Hoy tengo un nuevo reto, pues el Perú es un país que no está acostumbrado a consumir cultura, y yo –poco a poco-; a través de espectáculos fáciles de entender como son El Vuelo de Cóndor y Paukartuampu, estoy tratando de sensibilizar a la gente.
El Vuelo del Cóndor nació como un espectáculo breve, de 28 minutos.
Así es…
Te Había contratado uno de los mayores parques de diversiones del mundo, el SeaWorld de Orlando, EE.UU. Tu temporada iba durar siete meses, te terminaste quedando seis años.
La obra fue creciendo –en profundidad, como espectáculo- y al público le gustó ver como iba desarrollando el talento.
Estabas dentro de un parque de diversiones, la competencia con otros espectáculos debió ser difícil.
Llegamos a ganarles al espectáculo de la orca; ¡el principal atractivo de ese parque! Competir contra eso –y ganarle- fue una cosa ¡de locos!
Si económicamente te iba bien allá, ¿Por qué decidiste ofrecer aquí El Vuelo del Cóndor? ¿Más aún si como dices no estamos acostumbrados a consumir cultura?
Siempre tiene que haber alguien que inicie, un gestor. Yo vengo trabajando seis años en el Perú, y si me he quedado –pese a que sé que no va a ser fácil- es por que tengo que sensibilizar a la gente, a los jóvenes, a los niños; por que mezclando cultura con cosas lúdicas y artísticas podemos hacer un mejor país… Si no lo hago yo, no lo va hacer nadie. Tendría que haber otro loco. Para mí seria fácil agarrar mis maletas e irme. Pero he nacido aquí y tengo un compromiso.
Hacen falta más locos entonces.
¡Exactamente! Necesitamos personas que amen el país. Si no desarrollamos cultura, no ganamos identidad; y sin identidad, tampoco hay dignidad.
A los 21 saliste de tu casa con destino a un sueño que para el común de las personas parecería imposible. No te arrepientes de eso.
Lo repetiría otra vez… Salí con 90 dólares y regresé con un espectáculo cuya inversión me ha demandado casi US$500 mil. Mira pues, lo que me ha dado mi capacidad de riesgo.


VÍDEO ENTREVISTA  realizada por el Comercio
Comparte en Google Plus

Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios :