EVENTOS: Curacas y Coyas rindieron culto al sol en la huaca El Paraíso

Más de doscientos escolares escenificaron el Hatun Kuraq Raymi o la fiesta del solsticio de invierno en la huaca El Paraíso, la más antigua de Lima, un patrimonio que en su mayor parte permanece bajo tierra.

Luis García Bendezú
Cuatro mil años después las milenarias paredes de la huaca El Paraíso volvieron a retumbar con el sonido de los pututos. Los curacas caminaron una vez más por los pasillos del templo y los sacerdotes regaron la tierra con sus ofrendas de chicha.
El monumento arqueológico más antiguo de Lima, ubicado en San Martín de Porres, fue sede ayer del Hatun Kuraq Raymi, el ritual por el solsticio de invierno. Más de doscientos alumnos de diez colegios del distrito se encargaron de la representación.
Al ritmo de tambores y quenas, los escolares llevaron en andas al Hatun Kuraq –gran señor– hasta el templo principal. Al frente del cortejo, las coyas portaban obsequios traídos de las cuatro regiones del mundo andino.
Una delegación de niños disfrazados de sacerdotes del sol encendieron hogueras para implorar a sus principales deidades, el Inti y la Pachamama, que revitalicen la tierra y concedan un buen año. Las hojas de coca depositadas en la tierra aplacaron a sus dioses.
En su época, El Paraíso fue el complejo arquitectónico más grande de Lima. Los arqueólogos han fechado su construcción entre los años 2.200 y 1.900 a.C. durante el período arcaico o precerámico tardío.
En 1965, estas ruinas fueron excavadas y reconstruidas por el arqueólogo suizo Frederic Engel, quien dedicó buena parte de su vida al estudio de las ciudades prehispánicas de la costa del Perú.
Luego de cuarenta años de su descubrimiento, El Paraíso aún tiene bajo tierra la mayor parte de sus tesoros. El complejo arqueológico está compuesto por ocho edificios del cual solo uno ve la luz del sol. El templo principal es una pirámide escalonada de seis metros de altura y más de 100 m2 de extensión.
Este edificio estuvo destinado para las celebraciones religiosas. No obstante, aún no se han desenterrado los siete palacios que sirvieron de espacios público y doméstico. Además del deterioro de los años, la huaca El Paraíso tiene que resistir el descuido y el poco respeto de sus visitantes.
Sus paredes de piedra están garabateadas con declaraciones de amor adolescente y eslóganes de clubes deportivos.
La asociación cultural Kapac Sumaq Ayllu es una de las pocas instituciones que ha mostrado una dedicación constante al cuidado de la huaca El Paraíso. En el 2005 fue autorizada por el desaparecido Instituto Nacional de Cultura para conservar el patrimonio arqueológico de estas ruinas.
“Nosotros hemos contratado a un vigilante que está casi todo el día. No obstante, él no se da abasto porque nos han querido invadir”, dijo María Rosales, vicepresidenta de la asociación. Agregó que hace falta inversión y apoyo de otras instituciones.
Sin presupuesto
Según los pobladores que viven alrededor de la huaca, pocas veces la Municipalidad de San Martín de Porres ha mostrado interés en la recuperación del complejo arqueológico de El Paraíso.
La actual gestión edilicia logró limpiar el desmonte y la basura que desde hace años se acumulaban en el lugar. Hace un par de semanas el personal de la municipalidad pintó el sendero que rodea el templo principal.
Sin embargo, la huaca El Paraíso permanece casi inaccesible para la mayoría de los limeños por la poca difusión que tiene y debido a que el camino que conduce a ella está muy deteriorado.
Hace diez años el Instituto Nacional de Cultura construyó una garita pero actualmente no hay guías turísticos que puedan ofrecer a los visitantes la información necesaria del complejo.
La directora general de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, Ana María Hoyle, señaló a El Comercio que su institución no tiene el presupuesto necesario para mantener los 250 sitios arqueológicos que tiene la capital.
“Hay tantos complejos arqueológicos en el país que nos hace falta la inversión privada para dar mantenimiento a todos. Estamos trabajando con la Comisión de Cultura del Congreso para comprometer a los empresarios con la recuperación de las huacas de Lima”, dijo Hoyle.
Mientras la inversión económica demora en llegar, la huaca más antigua de Lima sigue durmiendo bajo tierra.
CONSTRUIRÁN UN CAMINO
La gerencia de Cultura y Deportes de la Municipalidad de San Martín de Porres señaló que antes de fin de año se asfaltará el camino que conduce hasta la huaca El Paraíso. Actualmente el sendero es casi inaccesible para los vehículos.
(Foto: Giovanna Fernandez /El Comercio)
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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