LA COLUMNA DEL AUTOR. Conga: entre el estado de derecho y la voz del pueblo


Hace unos meses atrás convoque a una pequeña encuesta  en esta página y como resultado fue rotundo ganador el “Conga no va” con un %70 de los votos y estoy seguro que si se hace una encuesta a nivel nacional o un referéndum el resultado sería lo mismo.

No se debe seguir matando compatriotas en nombre del estado de derecho. Desde cualquier punto de vista, es totalmente condenable que humildes campesinos pierdan la vida en la lucha por defender su habitad, su medio de subsistencia y, a lo que ellos consideran sabiamente, su bien más preciado, el agua. Cuya motivación, a quienes no somos del campo y no convivimos con esa realidad, nos es muy difícil entender  y seguramente seguirán defendiéndolo con Santos o sin Santos, por que a diferencia del poblador urbano, donde impera el individualismo porque cada uno de nosotros tenemos diferentes oficios o profesiones, por tanto, cada uno baila con su propio pañuelo. En el campo es todo lo contrario, ahí solo se conocen dos o más medios de subsistencia, dos de los más importantes son la ganadería y la agricultura y, precisamente ese interés común hace que se unan para defenderla hasta con la vida.
Hace unos meses atrás convoque a una pequeña encuesta  en esta página y como resultado fue rotundo ganador el “Conga no va” con un %70 de los votos y estoy seguro que si se hace una encuesta a nivel nacional o un referéndum  el resultado sería lo mismo, pues la indignación ya se generalizó a nivel nacional, aunque hasta ahora solo algunos artistas, antropólogos, escritores, estudiantes y compatriotas en el extranjero se han pronunciado en contra de este proyecto minero.
Hace poco el cantautor Gianmarco escribió en su Twitter: “escuchen la voz del pueblo, que ya no haya más muertos por favor…”. Personalmente concuerdo con ese pedido, la voz del pueblo debe ser escuchada por encima de cualquier otra opinión, pero parece que la Ley de la Consulta Previa es una mera pantomima de letras muertas.
El profesor de la PUCP José I. Távara, escribió hace poco en su columna “Activos naturales”: “Algunos creen que para reducir la pobreza hay que sacrificar en algo el medio ambiente. Craso error. Los pobres defienden el medio ambiente porque saben muy bien que los activos naturales de su entorno, son fundamentales para salir de la pobreza: no solo sufren la falta de ingresos hoy, sino también la falta de activos para generar ingresos y otros beneficios mañana. Por ello, la lucha efectiva contra la pobreza pasa por una distribución equitativa de estos recursos naturales”.
En tanto el antropólogo Carlos Monge también expreso su punto de vista: “Con relación a qué hacer con el proyecto Conga, considero que no es viable, no por motivos técnicos si no por razones sociales y políticas. Así como están las cosas quizá el proyecto pueda ir en otro momento y con otra empresa, que tenga una mejor cara, pero Yanacocha tiene un problema con la sociedad cajamarquina que hace inviable el proyecto”.
Ahora la gran pregunta vendría a ser: si el pueblo en su gran mayoría dice ¡Conga no va! Entonces son unos pocos los interesados que Conga si vaya, entre ellos los inversionistas y el gobierno. Los inversionistas parecen estar dispuestos a todo con tal de llenarse los bolcillos y el gobierno se hace el sordo y el ciego con tal de recibir el canon para poder  financiar sus programas de gobierno.
Hay unos cuantos por ahí que gritan a los cuatro vientos: ¡la minería es progreso! Estoy seguro que no dirían lo mismo si el proyecto minero estuviera  al lado de su casa. Pero... ¿a que le llamamos “progreso” los citadinos?,  no es acaso a la mole, o quizás a la retribución económica, cuando debe primar, en este nuevo siglo, la preservación de los recursos naturales y la retribución educativa y cultural.
Por otro lado, eso de que Cajamarca está dividida por dos sectores, quienes quieren que Conga Vaya y quienes no quieren que Conga no vaya, es una reverenda mentira según la  crónica de  Paul E. Maquet en su blog  “La Palabra Ingenua”, quien, en su artículo “Pinceladas de Cajamarca” escribe: “Después de haber estado 10 días en Cajamarca, siete de ellos de paro indefinido y tres en estado de emergencia, he podido sacar algunas conclusiones personales. En primer lugar, que eso de “Conga no va” no es una consigna de un pequeño grupo de radicales, sino el clamor de un pueblo.
Estábamos escuchando Radio Líder, que tenía los teléfonos abiertos al público. De 10 llamadas que habrán entrado al aire, no recuerdo ni una que dijera “Conga va”: todas, en diferentes tonos y con matices, rechazaban el proyecto o ponían en duda la palabra de la empresa y del Gobierno.
Al recorrer a pie las calles de la ciudad, esa sensación se fue reforzando. Podía verse por todas partes carteles de “Conga no va”, “Agua sí, oro no”, “Ollanta traidor”, “Newmont fuera de Cajamarca”. Pero esos carteles no eran impresos de manera uniforme, como si hubieran sido repartidos o pegados por una sola organización: estaban realizados de manera muy diversa, a mano, impresos en diversos tipos de letra, con faltas de ortografía, con frases ingeniosas como “Ollanta wachiturro, eres más terco que mi burro” o “Yanacocha: Cajamarca te regala las lagunas de oxidación”. Por las ventanas y balcones de innumerables casas de la ciudad sobresalían banderas con el lema “Conga no va”. Y cuando los ronderos marchaban por las calles, cosa que hacían diariamente desde el inicio del paro, los transeúntes en vez de rechazarlos les aplaudían y les daban diversas muestras de apoyo.
Eso no es producto de una manipulación de alguna organización con fines políticos: la gente popular, la gente sencilla y trabajadora de Cajamarca, está en su mayoría en contra del proyecto. Al menos, esa es la sensación que me produjo recorrer la ciudad.
Recuerdo las declaraciones de uno de los manifestantes a la televisión local: “Esas lagunas las ha puesto Dios y no podemos permitir que las destruya el hombre”, “podemos morir, pero allá arriba nos van a juzgar por cómo defendimos lo que Dios ha creado”. También recuerdo que cuando se dictó el estado de emergencia, se realizó una vigilia por los muertos: cuando la Policía entró a disolver la “manifestación”, muchos de los participantes se tiraron al suelo para rezar”.
Los antecedentes de los anteriores proyectos mineros dan mucho que desear, pues solo dejaron pobreza y contaminación como en el caso de La Oroya, eso hace que la gente del campo desconfíe plenamente del mismo. De aquí a unos años, cuando termine la extracción, ¿Qué le quedara al campesino? Pues los inversionistas se llevan sus tangentes ganancias a otra parte, ni siquiera reinvierten en el Perú.
El Agua: el bien más preciado del universo
En estas últimas décadas, los científicos buscan si hay vida en otros planetas de nuestro sistema solar y galaxias vecinas y para averiguar eso, lo primero que buscan es agua y no oro. Hace poco se descubrió agua congelada en Marte y eso alimenta la esperanza de que pueda ser posible la vida en ese planeta. Desde ese punto de vista es que me nace esta frase.


VÍDEO 1 (entrevistas a pobladores cajamarquinos)


VÍDEO 2 (Huayno "Conga no va")
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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