LA ENTREVISTA. Demetrio Túpac Yupanqui: “Si el quechua se aprende de pequeño queda para toda la vida”


Ilustre amauta quien dice su apellido ha sido una especie de carga muy hermosa para él. Habla siempre en quechua con sus nietos. Como profesor de quechua ha enseñado a cerca de 50 mil alumnos, entre ellos Eliane Karp, Keiko Sofía, Alfonso Barrantes, entre otros.

Por Claudia Malpartida.
Señorita, ¿usted sabe quechua?
- No, pero me gustaría aprender.
Entonces está becada desde este momento. Venga cuando quiera...
-¡Gracias!, es muy amable... se ve que es un apasionado de esta lengua.
He descubierto que el quechua es uno de los idiomas que mejor expresan el pensamiento humano.
-¿Cómo así?
Cuando un muchacho enamora a una chica, le ruega, le implora, se le ve en los ojos la ternura de su corazón. El quechua puede expresar en escrito y en expresión todos esos elementos.
-A ver, dígame un piropo en quechua.
¡Sunqu suwa!
-¿Y qué significa?
Cautivadora de corazones...
-¿Cuántos alumnos han pasado por su escuela Yachay Wasi?
Más o menos, unos 40 mil. Es que son 48 años de enseñanza y cada año hay un promedio de mil alumnos.
-Ha tenido alumnos conocidos...
Eliane Karp fue mi alumna antes de que Toledo fuera candidato a la presidencia... yo ni sabía que era su esposa.
-¿Fue una buena alumna?
Uf... muy buena, era muy dedicada.
-¿Recuerda a alguien más?
A Carlos Ferrero, un hombre demasiado culto. También está el alcalde (Alfonso) Barrantes, el del Vaso de Leche.
-¿Hay alguno que no haya sido tan empeñoso?
(Risas). Keiko Sofía Fujimori. Me llamó a Palacio de Gobierno cuando era Primera Dama y trató de aprender. Pero con ese cargo era muy difícil, porque a cada rato la llamaban.
-Va a cumplir 90 años, ¿ha pensado dejar la enseñanza en algún momento?
Seguiré enseñando hasta cuando me dé fuerza la naturaleza o Dios.
-También habla otros idiomas.
Así es. Fui profesor de latín por diez años. Incluso lo hablaba mejor que el castellano. También conozco el griego, el inglés y el francés.
-Ha tenido diversas profesiones y oficios.
Estuve interno 12 años con unos religiosos españoles que no me dejaban salir a visitar a mis papás. Todo era estudio y deportes. Con ellos aprendí filosofía, idiomas, teología, derecho canónico...
-Usted vino a Lima muy joven...
Fue en 1948. Estudié Filosofía en la Católica y Derecho en San Marcos.
-Algo le gustó de Lima para quedarse.
Me gusta esta universalidad del pensamiento. Aquí es posible encontrar pensadores de diferentes religiones y filosofías. Tuve la suerte de ser periodista del diario La Prensa y entrevistar a diversas personas como Víctor Raúl Haya de la Torre y Fernando Belaunde Terry, de quien me hice su amigo automáticamente.
-Siempre lo veo alegre.
Eso es bueno, porque la alegría es la explosión de la felicidad, y tratar de buscar la felicidad es el anhelo de todo ser humano.
-¿Qué es la felicidad para usted?
Es la tranquilidad de conciencia y de poder hacer lo que a uno le gusta...por ejemplo, si no conquistas a la chica que te gusta, te sientes muy triste.
-¿Y cómo conquistó a su esposa?
La conocí cuando era muchacho y nos reencontramos aquí en Lima, así que ya no había más que continuar con el encuentro. (Risas).
-¿Todos sus hijos hablan quechua?
Tengo 12 hijos, uno falleció. La mayoría habla quechua. Solo dos se quedaron en Estados Unidos y no pudieron aprender de mí.
-Lo he visto conversando en quechua con dos de sus nietas.
Tratamos de hablarlo siempre. Si se aprende de pequeño eso queda para toda la vida.
-Uno de sus grandes logros ha sido la traducción de El Quijote al quechua.
Unos españoles me buscaron, porque les habían dicho en Europa, Argentina y Bolivia que yo era el único que podía traducirlo.
-¿Cuánto tiempo le tomó?
De un año y medio a dos.
-Ya está traduciendo la segunda parte.
Sí. Me faltan 150 páginas, que pienso terminarlas en un mes.
-¿No extraña el Cusco, visita con frecuencia su tierra?
Sí extraño. Pero cada vez que voy me regreso rápido, porque me aburro. Es que el Cusco es una especie de nido español antiguo...
-He visto en su pared una foto con Mario Vargas Llosa.
Lo encontré en Radio Panamericana. En ese entonces hacíamos un noticiero de primera categoría. Trabajamos juntos mucho tiempo.
-¿Alguna anécdota con él?
Un día escribió en una investigación 'los obispos purpurados'. Pero lo corregí diciéndole que el traje de los obispos no era púrpura sino rojo. Esta anécdota la menciona en su libro El pez en el agua. Dice algo así: 'Demetrio me ha prohibido que ponga que los obispos son purpurados'. (Risas)
-¿Cómo va el quechua en nuestro país?
Hay un dicho latino: lo que no se conoce no se ama. Usted nunca se va a enamorar de un muchacho que no conoce. Por desgracia, el quechua no es conocido.
-Lleva con orgullo su apellido.
Ha sido una especie de carga muy hermosa para mí. El apellido Túpac Yupanqui me impulsó a estudiar mucho más.
LA FICHA
Nací en la ciudad del Cusco el 22 de diciembre de 1923. Ingresé al seminario San Antonio Abad de Cusco. Fui periodista. Hoy me dedico completamente a la enseñanza del quechua en mi escuela Yachay Wasi. Las inscripciones están abiertas y los horarios son flexibles. Informes: 4205037 o 949191549.
Fuente: http://www.larepublica.pe
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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