ARTESANÍA: Las artesanas de Chinchero llevan el arte y la tradición en sus manos


Allá en Chinchero, desde los 8 años, las niñas se forman como guardianas de la tradición, pues el arte del tejido es la expresión, no solo de creatividad, sino también de sabiduría ancestral.

Por Marco del Río
Vestida con elegancia y tradición, bajo una falda negra y un poncho multicolor tejido finamente a mano, doña Rosa Quispe, sus trenzas y ese sombrero típico, me reciben en el taller de tejido de Chinchero.
Ella que lleva 73 calendarios contados, cinco hijos varones y una heredera de su arte, asiste dos veces por semana a tejer a esta escuela superior del arte y las costumbres cusqueñas.
El taller de tejido de Chincheros es una escuela superior del arte y las costumbres cusqueñas.
A doña Rosa el oficio de tejer se lo enseñó su abuela, que se convirtió en su madre cuando quedó huérfana de pequeña. Entre las dos crearon muchas prendas finas que vendían o intercambiaban en los domingos de mercado hace muchos años. Hoy, Rosa es una distinguida maestra del arte de tejer en el taller al que fue invitada por su destreza.



Actualmente, las jóvenes aspirantes deben postular entre las mejores de su comunidad para pertenecer a la Asociación de Tejedoras Away Riccha Richeq o "Renacer del Tejido", para seguir aprendiendo y manteniendo vigente la tradición del pueblo. El proyecto lleva más de 30 años y sigue creciendo.
Esta vez me tocó conocer al grupo más experimentado. "Todas lo hacen muy bien", me cuenta Carolina Concha, la guía oficial del taller. Ella es una excelente tejedora y, gracias a su fino arte, fue becada para estudiar inglés en Estados Unidos. 
Aquí también asisten disciplinadamente las niñas del pueblo. Desde los 8 años de edad dejan por un momento las distracciones infantiles y aprenden el oficio que las formará como guardianas de la tradición textil en el Perú, aquella que se remonta siglos atrás y, en la actualidad, continúa siendo de gran importancia para la cultura andina como símbolo de identidad cultural.
A doña Rosa el oficio de tejer se lo enseñó su abuela, que se convirtió en su 
madre cuando quedó huérfana de pequeña.
Este arte andino posee muchos elementos de comunicación y expresan la propia representación del mundo. El tejido tiene muchas funciones y usos en los Andes, que van desde los más cotidianos, como la vestimenta y el abrigo, hasta los más trascendentes, como en las ofrendas para sus apus o dioses tutelares.

Los tejidos cusqueños contemporáneos son elaborados en telar de cintura y/o de cuatro estacas. "Son de cara de urdimbre", me comenta Nilda Callañaupa, la promotora del Centro de Textiles Tradicionales de Cusco. La encontré pen la mañana en la comunidad de Mahuaypampa, a 10 minutos de Chincheros, dirigiendo un taller de teñido tradicional.
Este arte andino posee muchos elementos de comunicación y expresan la 
propia representación del mundo.
"Aquí cada mujer consigue su propio material –dice Nilda–, llevan como mínimo 20 madejas de lana para teñir". El taller se convierte en una faena comunal en que participan todos, trayendo leña, moviendo con largos troncos de madera las ollas hirvientes de tintes naturales, fusionando colores.
Aprendiendo.
"Mantener viva la cultura, respetar el conocimiento y ser parte del progreso económico para su familia y comunidad convierten a las mujeres tejedoras de Chinchero en un ejemplo de lucha por la reivindicación del género y la inclusión social."
Hoy, Rosa es una distinguida maestra del arte de tejer en el taller al que 
fue invitada por su destreza.
Teñido  con raíces
En los Andes el teñido de los hilos con tintes naturales se vio principalmente afectado con la introducción de los tintes industriales y, en Cusco, esta práctica se abandonó casi por completo.
Los talleres que realiza el Centro de Textiles Tradicionales del Cusco (CTTC) han reanudado esta práctica y hoy nuevamente se utilizan plantas, animales y minerales para teñir.
Artesanas en pleno teñino tradicional.
De la cochinilla, combinado diferentes mordientes, se obtienen los rojos, morados y rosados, de las flores de Qolle: el amarillo, del nogal: los marrones, de las hojas de la Chilca: los verdes y el añil para los azules.
Fotos: Marco Del Río
Fuente: www.elperuano.com.pe
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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