OPINIÓN. Jaime Salazar: “Ayni”, tan natural como la propia naturaleza

Llegaron, hace 500 años, a la tierra del AYNI, demonios inseguros, medrosos y aprensivos, maleantes, criminales, apocados por su propia insignificancia. Erró el inca, erró el hombre, erró la naturaleza y se desplomó “un sistema humano”.

AYNI
Las palabras cortas suelen ser primordiales y prácticas en la lengua – por esto, sus conceptos son asimilados eficazmente por nuestra prole y todas las generaciones a educar. Es interés de sabios progenitores saber transmitir valores a sus sucesores. Mejor aun si los conceptos pueden ser expresados en su totalidad mediante terminología escueta.
Simbiosis no es una palabra tan corta; tampoco es castellana en principio. Probablemente los niños tengan dificultad en asimilarla, ¿Cómo pues entonces se podría reforzar aquel concepto de retribución? Hablar de reciprocidad en la mesa durante los alimentos es importante. Sí, muchos padres hablan a menudo de correspondencia, resarcimiento, compensación, intercambio, hoy-por-ti- mañana-por-mí, aunque las palabras no sean tan prácticas.
Ayni, sin embargo, es un término extremadamente práctico. Poner en duda el hecho que los andinos hayan usado y abusado este término nos hace necios, mezquinos, insulsos, ignorantes, sórdidos, roñosos y cicateros. El ayni fue uno de los más elevados obsequios que las culturas andinas tomaron de la naturaleza; inclusive el ayllu (la familia, la comunidad, la sociedad inmediata, etc.) tiene su base en el ayni y no sólo la primera sílaba.
Dicen que el cocodrilo del Nilo, al no poder frotarse los colmillos, queda doliente y quejumbroso por los remanentes de carne podrida entre muelas y caninos. En colmada potestad de su inteligencia se recuesta boca abierta en las orillas del río a la espera del chorlito egipcio (pluvianus aegyptius), que por tal muestra que nos da de su comportamiento no es tan chorlito. Entonces el pajarito entra confiante al hocicote de la bestia y retira los restos picoteándolos mientras se alimenta sosegadamente, sin saber de desconfianzas, suspicacias o peligros, con el firme sentimiento que esto es “ayni”, tan natural como la propia naturaleza. i.e. no es hora de caza; es hora de apoyo mutuo.
¿Y si es que el cocodrilo optase por engullirse al pajarito? Bueno pues, nunca he oído ni leído que esto haya sucedido, mas considero que esta falla o accidente pueda suceder ya que la naturaleza es defectuosa. Llegaron, hace 500 años, a la tierra del AYNI, demonios inseguros, medrosos y aprensivos, maleantes, criminales, apocados por su propia insignificancia. Erró el inca, erró el hombre, erró la naturaleza y se desplomó “un sistema humano”, un solemne mundo fue cambiado por un sistema inmundo. El satanás de Castilla fue peor que la bestia del Nilo, si es que podemos llamar bestia a la inteligencia del Nilo. Para mí, esto es llanamente imbecilidad. Hoy en día, se vive de este modo y cada vez más las sociedades se degeneran en el mundo entero, no es problema de nadie, sálvese quien pueda, yo agarro lo mío y el resto que se joda...
“Hazme un favor” piden llorando. “No me jodas” insolentes responden cuando se les cobra. ¿Somos los hombres modernos un accidente de la naturaleza? ¿Somos producto de la defectuosidad del ecosistema? ¿Vivimos en zozobra? ¿Tememos ser vistos por nosotros mismos como cojudos, pelotudos o boludos si es que pagamos con la misma moneda? ¿Hemos de aprovechar toda oportunidad para llevar ventaja a como dé lugar? ¿Nuestros hijos tienen que cultivar este procedimiento pérfido, traicionero, agreste y frívolo? Los Andes han sido, por milenios, tierra del Ayni, nación de la simbiosis, patrimonio de la reciprocidad. Corrijamos el accidente, wayqepanaykuna.
Pueden seguir al profesor Jaime Salazar aquí.
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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