16 feb. 2015

LA ENTREVISTA. Sonaly Tuesta: “Me pregunto si los lugares que visito son de un país distinto al que pertenece Lima”


Se formó en los diarios El Mundo y El Sol. En 1999 empezó con Costumbres, el programa que pasa por TV Perú y en el que muestra la infinidad de fiestas patronales que tiene el país.

Gabriela Wiener
Para los cronistas de mi generación, el nombre de Sonaly Tuesta siempre estará asociado a crónicas que leíamos de cuando en cuando en medios como los desaparecidos diarios El Mundo o El Sol, cuando Sonaly se las ingeniaba para sacar petróleo de las notas diarias, como aquella vez que la mandaron a ver si el río Rímac había crecido, y volvió con una crónica sobre un tipo que, binoculares en ristre, se dedicaba a rescatar pelotas de cuero de las aguas. Dedicada desde hace quince años a la dirección y conducción del popularísimo programa 'Costumbres' —que celebra y difunde las festividades tradicionales de todos los rincones del Perú—, Tuesta asegura que le siguen seduciendo la magia y la ternura. “Quizá cada episodio de mi programa sea una crónica de viaje.”
Después de tanto tiempo haciendo Costumbres, ¿dirías qué prefieres el lenguaje audiovisual a la palabra escrita?
Me he acostumbrado al lenguaje audiovisual. El lenguaje audiovisual es potente. Disfruto imaginando las secuencias, asumo con más entusiasmo mi función de dirección y voy precisando lo que necesito. Soy feliz escuchando las historias y buscando aderezos para hacerla atractiva a los otros. Pero al momento del guión debo basarme en las imágenes que tengo para contar el relato, en el tiempo determinado del programa, en la audiencia. En ese sentido, la palabra escrita es más libre, aunque siento que te exige más. La verdad es que a estas alturas intento disfrutar de ambos lenguajes.
Haciendo un poco de abogado del diablo… ¿te has encontrado alguna vez con alguna “costumbre” que podrías criticar, con algo que tal vez debería evolucionar hacia otra cosa? Pienso en cuestiones como la violencia o el machismo que están tan arraigados en el Perú…
Es verdad, hay costumbres que no son públicas y que tienen mucho de un machismo arraigado, el cual se fortalece cada vez más. En algunas zonas del país aún los padres comprometen a sus hijos en matrimonio sin que estos siquiera se conozcan y la justificación es que así es la “costumbre”. De hecho, estamos en un momento en el que es necesario discernir qué usos han quedado desfasados y ya no promueven la vida ni la alegría por ningún lado. Recuerdo que en San Sebastián (Cusco) hace algunos años se hacía el gallotipy poniendo a las aves en lo alto y arrancándolas con fuerza, estas terminaban totalmente destrozadas. En la actualidad la costumbre se repite, pero ya no se usan las aves sino en su lugar se colocan flores. El que arranca la flor se lleva como premio el gallo o la gallina.

Hay una imagen que distorsiona también algunas tradiciones, y tiene que ver con el alcohol...
Sí, es un tema preocupante el consumo de alcohol en muchas poblaciones. Hay lugares famosos que han sido tomados por las empresas cerveceras. Les entregan una gran cantidad de cajas de cerveza, incluso con un logo especial, y esa es su contribución para la fiesta. Además, inundan la plaza y las calles con su propaganda. Pienso que si tuvieran un poco de responsabilidad social invertirían en otros aspectos más enriquecedores, pero no lo hacen.
¿Cómo se ve Lima, en pleno siglo XXI, desde el interior?
Sigue siendo la meca para muchos y muchas. Sigue siendo el centro al que los bordes miran con desazón y con añoranza. Quizá la mirada ha ido variando en los últimos años, pues desde Lima hay una mayor apertura a lo que se está haciendo en provincia. Sin embargo, muchos poblados continúan igual que hace 10 años, por ejemplo. Ahora que los mensajes de la tele llegan a todos los lados con el mismo discurso, imagino que la gente se pregunta dónde está ese éxito económico por el que atravesamos, si siguen sin una carretera o sin un servicio médico adecuado, o no tienen luz ni agua potable. En varios momentos me he preguntado si a donde viajo es otro país distinto al que pertenece Lima.  
¿Qué piensas de la llamada Marca Perú que patrocina el Gobierno? ¿Cuál es la relación de Costumbres con las instituciones estatales?
Creo que la marca que  le quedaría a mi programa sería “Marca Perú Profundo”. Esa que patrocina el gobierno no es nuestra marca. Nunca me convocaron y no he logrado entablar una relación productiva con instituciones estatales que promueven el turismo. Nuestro eslogan es: “el verdadero espíritu de los peruanos” y apelamos a disminuir las brechas entre nosotros y reconocer que estamos hechos de culturas diferentes y que en esa diversidad está nuestro mayor encuentro. En el 2010 saqué un libro/guía de fiestas y cuando fui a presentarlo en Promperú me dijeron que pesaba demasiado.
Tú que vas semana tras semana a los lugares más recónditos del país… ¿dirías que el Estado cumple con su función veladora de nuestras costumbres?
Creo que las costumbres existen hasta hoy gracias a los propios depositarios de la tradición. A los pueblos que añoran su legado y lo vienen practicando a lo largo del tiempo. De hecho se han ido transformando, pero en muchos casos la esencia se mantiene. En cada viaje encontramos detalles invaluables y nos sorprendemos cuando algunas autoridades locales les dan la espalda e invierten en cemento y no, por ejemplo, en las tejedoras que solo necesitan una máquina o un plan de mercado para poder vender sus productos.  Tenemos muchas carencias y la corrupción impide mirar más allá de lo evidente. Creo que hay que entender la diversidad en su dimensión máxima y no ver en ella un problema. Pienso que si intentamos reconocer lo que realmente se necesita en cada lugar del país, ni siquiera habría conflictos sociales.
¿Cuáles son los problemas reales que debería afrontar este o el siguiente gobierno?
Urge poner en práctica un sistema educativo más eficiente, más acogedor, más personal, que reconozca el saber que ya tienen los niños y que instruya en un ambiente de horizontalidad. La identidad no es algo etéreo, es y será siempre una gran posibilidad para encontrar soluciones. Por otro lado, siempre hay quienes proponen y ponen en práctica ideas interesantes que se podrían replicar, pero los que tienen el poder no asumen sus compromisos. Tengo la sensación de que el Estado es visto por varios peruanos y peruanas como algo inexistente, y por lo mismo, han empezado a hacer lo que tienen que hacer por propia cuenta y riesgo.
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