24 ago. 2015

RETRATOS: Irma Poma, una ‘Quijote’ enamorada de la artesanía peruana


Esta admirable mujer de Cochas Grande (Huancayo) leyó cinco veces el 'Quijote de La Mancha' y tardó siete meses en burilar la novela en un mate. De esta manera se convirtió en la embajadora de la artesanía del Perú en el mundo.

Textos: Johnny Tapia H.
En un lugar de Cochas Grande (Huancayo), de cuyo nombre quiero acordarme, vive Irma Poma Canchumani, mujer artesana de humildes raíces y grandes talentos.
Había pues heredado las destrezas de su padre o tal vez las de su madre. Este detalle importa poco en la historia que contaremos, basta con decir que conoce bien el arte ancestral del burilado, y en esto nadie puede igualársele.
En el año 2005, persuadida de participar en un concurso, se echó a leer un libro de caballería con tanta afición y gusto que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la siembra, y aún la administración de su hogar.
Llegó a tanto su curiosidad por tan peculiar novela que perdía a veces el juicio y desvelábase por entenderla y desentrañarle el sentido. Cinco veces repitió el libro y cuatro meses le tomó esta tarea.
Finalmente, despertó una mañana creyendo ser un Quijote por sí misma, y se arrojó a la aventura de cambiar el mundo con sus artesanías.


EL QUIJOTE. Con el cerebro lleno de fantasías, Irma Poma Canchumani dedicó todo su empeño en burilar la historia de “El hidalgo Don Quijote de La Mancha” sobre una calabaza. Trabajó con auténtica pasión e ingenio y apenas advirtió que había gastado otros siete meses de su vida en este capricho. La recompensa llegó poco después cuando fue declarada ganadora irrefutable del certamen artesanal.
Así, a sus 36 años, Irma Poma se convirtió en el Orgullo de Cochas Grande, de Huancayo y del país. Su trabajo le ha permitido viajar a diferentes ciudades del mundo como exponente de la artesanía peruana.
Mientras que su obra maestra, denominada El Quijote y Sancho en la cultura Andina, se ha vendido a Alemania, España y otros países europeos. Su precio supera los 10 mil soles.
Han pasado exactamente diez años desde su aventura junto al Quijote. Sin embargo, Irma Poma no deja de sorprender con su arte.
Esta semana, en Arequipa, expuso su trabajo en la galería de la Alianza Francesa, en el marco del “Simposio Internacional: El Quijote desde América”.
Al ver su trabajo, propios y turistas se quedaron, literalmente, con la boca abierta. No obstante, su historia personal es tan cautivadora como sus mates burilados.
Es una mujer sencilla y alegre, y asegura estar enamorada de su arte. “Me siento realizada como madre, como mujer y como artesana. Mis hijas se sienten orgullosas de mí, eso me hace feliz”.
ARTESANA. Cuenta que estudió la carrera técnica de Farmacia, por lo cual dejó a su pequeña de seis meses al cuidado de sus padres para salir a la ciudad en busca de trabajo. “Me dolía esa separación. Pensaba que mi hija no podría quererme si no la criaba yo misma”.
No lo pensó dos veces. Regresó a Cochas Grande determinada a salir adelante. “El arte del burilado se hereda de generación en generación. Mis padres, cada uno con su propio estilo, me habían enseñado a trabajar sobre los mates desde niña. Yo puedo vivir de esto -me dije- y lo hice”.
Ciertamente, mientras pintores, escultores y actores señalan que en el Perú es imposible vivir del arte, Irma demuestra lo contrario.
“Trabajo desde las 9 hasta las 12, y en la tarde de 2 a 5. Son mis horarios de oficina, cuenta sonriente, solo que mi oficia es el campo”.
Entre sus obras destacan “El corazón de una madre”, que cuenta el amor de las mujeres por sus hijos desde la concepción hasta la muerte. “Juegos y juguetes andinos”, un mate donde Irma narra la historia de su infancia.
“Elijo temas con los que siento una conexión espiritual”, explica.
Su artesanía le ha permitido ganar múltiples reconocimientos: Premio Excelencia de la Unesco, Persona Meritoria de la Cultura Peruana, Medalla Joaquín López Santay, Reconocimiento Honorífico de Mincetur y Reconocimiento Honorífico del Congreso de la República.
“Tengo más proyectos y pronto le daré una sorpresa al Perú”, confiesa. Por lo pronto tiene pensado abrir un museo sobre el Quijote en su hogar, y promete que burilará un mate sobre la historia de Miguel Grau.
Tal vez, luego de leer tanto a Cervantes Saavedra, Irma Poma ha perdido el juicio y hoy no es más que una hidalga ingeniosa o una Quijote enamorada de la artesanía.
DATO: 39  escenas de El Quijote de La Mancha componen el mate burilado de Irma.
Fotos: José Sotomayor
Fuente: www.diariocorreo.pe
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