24 ago. 2015

TAWANTINSUYO: 24 de agosto 1536, Apu Kisu Yupanqui ataca a la Lima pizarrista


Quien quizá sea el mejor guerrero inkaico de la guerra de liberación, el Gran Apu Kisu Yupanki, partió de Ollantaytampu con su ejército rumbo a Limaq, con la resuelta misión de destruir el principal bastión del enemigo y sólo llevar vivo a Pizarro ante Manko Inka.

Una estrategia típica de los Estados coloniales como el Perú es ocultar o, en el "mejor" de los casos, minimizar a los auténticos héroes de la PATRIA. Sacan de las páginas de la historia a aquellos que - desde su punto de vista colonialista - pueden ser un peligroso ejemplo contra el sistema, pues fortalecen y cimientan el orgullo e identidad nacional. Ese ese el caso de una de las más grandes glorias de la Guerra de Liberación Nacional tawantinsuyana, arquetipo del guerrero andino: Kisu Yupanqui.
Pizarro asentó la capital de la colonia en Limaq (1535), pero solo un año después, en 1536, este centro de operaciones del invasor estuvo a punto de ser borrado del mapa. Los inkas y otras etnias del Tawantinsuyu decidieron expulsar a los invasores e iniciaron una guerra sagrada por la liberación de nuestras tierras. Manko Inka junto al gran Apu Wila Uma pusieron cerco al Qosqo, que estaba tomado por los españoles y runas colaboracionistas. Simultáneamente, quien quizá sea el mejor guerrero inkaico de la guerra de liberación, el Gran Apu Kisu Yupanki, partió de Ollantaytampu con su ejército rumbo a Limaq, con la resuelta misión de destruir el principal bastión del enemigo y sólo llevar vivo a Pizarro ante Manko Inka. En su épica marcha, que constituye la más grande victoria tawantinsuyana anticolonial, destruyó sucesivamente los ejércitos enviados por Pizarro para reforzar a los hispanos que estaban en el Qosqo. Entre mayo y julio de 1536 fueron ANIQUILADAS  4 expediciones españolas, las comandadas por Gonzalo de Tapia, Diego Pizarro de Carbajal (primo del chanchero), Juan Mogrovejo de Quiñones y Alonso de Gaete. Una quinta expedición dirigida por Francisco de Godoy fue contra Kisu, pero “rabo entre las piernas” huyó hasta Lima al enterarse de la suerte de las cuatro anteriores fuerzas coloniales, y que se acercaba incontenible el ejército tawantinsuyano cantado estruendosamente: “a la mar barbudos, a la mar barbudos...”.
Destrozados los europeos, incluida caballería, artillería e “indios amigos” (indígenas colaboracionistas), Kisu Yupanki y su gente llegaron a Puruchuco, donde se dio otra feroz batalla contra Pedro de Lerma, teniendo éste que retirarse a Lima (ahí, en Puruchuco quedaron los mallquis de algunos de estos antepasados heroicos). Finalmente, Kisu Yupanki ocupó el cerro hoy llamado San Cristobal y destruyó la cruz de madera que habían colocado los invasores, y luego de celebrar los ritos del plenilunio, dirigió su enardecido ejército al centro de la ciudad. Era 24 de agosto de 1536 y Kisu Yupanki, lanza en mano, dirigió a sus tropas (en especial a su guardia personal de 40 guerreros de élite) la siguiente arenga:
"Yo quiero hoy entrar en el pueblo y matar a todos los españoles que estén en él... Los que fueren commigo han de ir con esta condición, que si yo muriese, mueran todos, y si yo huyere, huyan todos". Es decir, los comprometió a seguir su ejemplo para vencer o morir en la lucha. Así lo escribió el propio enemigo, un soldado anónimo pizarrista ("Relación del sitio del Cusco", 1539). Acto seguido, según el mismo cronista, los capitanes inkas "movieron todo el ejército con grandísimo número de banderas" e iniciaron el ataque final, con Kisu Yupanki a la cabeza:
“…y embistiendo luego pelearon con los españoles valerosamente y se adelantaron tanto que entraron dentro de la ciudad haciendo en ella grandísimo estrago y mataron muchos españoles, e INFINITO NÚMERO DE INDIOS AMIGOS. Si la fortuna no les fuera favorable a los españoles, o por mejor decir Dios… aquel día se concluía la guerra asolando Lima.. [y por poco] no quedara memoria de la Ciudad de los Reyes ni de los españoles” (Fray Martin de Murúa: Historia General del Perú, Libro primero, cap LXVIII, 1616).
Kisu Yupanki cumplió su juramento de vencer o morir en el intento, en la misma Plaza Mayor, donde debe erigirse un monumento a su honor y coraje indoblegable. Murúa reconoció que la fuerza de choque principal de Pizarro fueron sus “indios amigos”, que al fin de cuentas inclinaron la balanza del lado colonial. ¿Quiénes fueron estos colaboracionistas? Principalmente los curacas de Limaq (Taulichusku) y su gente, los kañaris, los wankas y los waylas de Mama Kuntur Wachu.
Según un cálculo preliminar, el ejército de Kisu Yupanki habría estado compuesto por aproximadamente 30000 hombres, no sólo inkas sino de diversas naciones tawantinsuyanas, y el de Pizarro por 500 españoles, caballería, cañones, perros de guerra, pero sobre todo por los indígenas colaboracionistas de las etnias mencionadas arriba, más contingentes menores de otras, sumando alrededor de 40000 "indios amigos".
Dicho sea de paso, esto muestra una vez más que la llamada "conquista" fue esencialmente una guerra civil e interétnica, que por su complejidad no analizaremos aquí.
La información presentada no está oculta ni es novedosa; está publicada hace décadas. Recomendamos, por ejemplo, el imprescindible libro de Edmundo Guillén Guillén “La Guerra de Reconquista Inka”.
¡Gloria a nuestro inmortal Apu Kisu Yupanki y sus guerreros patriotas!
¡Haylli Tawantinsuyu!
Autor del dibujo:Deberet
Fuente: PATRIA

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1 comentario :

Anónimo dijo...

Impresionante, reconocer el valor y el coraje de la fuerza guerrera Inca, lo cual se muestra la integridad de las culturas, viva el Perú y que mejor investigación.