24 sept. 2015

CULTURA: Supuestos códigos morales Inca no existieron en el Tawantinsuyo


En la sociedad tawantinsuyana estuvieron ausentes los robos, los crímenes, la mentira, la pobreza, el hambre; primó el bienestar común, por tanto, esos tres supuestos códigos morales nunca existieron ¿Pero cómo sabemos eso?, ¿Hay algún documento al respecto? Pues sí, en efecto; aquí les comparto un documento rescatado hace 150 años que desecha los supuestos códigos morales inventados por los curas que luego fueron objeto de manipulación histórica para enlodar la verdadera filosofía de nuestros antepasados.


Por Félix Rodri
Como todos ya sabemos hace poco la ONU aprobó el Ama Sua, Ama Llulla y Ama Quella como normas para una mejor gestión, tras ese anuncio algunos conocedores de la filosofía y la cosmovisión andina alzaron su voz para poner en claro de que tales códigos morales no existieron en el Tawantinsuyo por la sencilla razón de que la delincuencia no formaba parte de su sociedad ya que tal menoscabo llegó recién con los europeos y que los términos arriba mencionados fueron introducidos por los curas españoles para controlar a una sociedad que ellos mismo contaminaron con sus vicios.
Por lo mismo el reconocido escritor Javier Lajo escribió en su cuenta de Facebook “¿acaso aquí sabíamos mentir, robar o vagar?... aquí sabíamos laborar con alegría, pensábamos y sentíamos bien, muy bien, esa era nuestra costumbre y nuestra ley. ¿Que esto no se puede rehacer para el futuro?... claro que sí se puede, ¡¡podremos!!
¡Estos si son valores inkas... y no códigos lumpenescos!
Allinta munay (quiere bien)
Allinta Yachay (aprende bien)
Allinta Ruway (hazlo bien)
que son los elementos del Allin kawsay (vivir bien)
¡Los otros son prohibiciones judeocristianas!"
Del mismo modo el lingüista y profesor Jaime Salazar sostiene que tales supuestos códigos no eran ni siquiera saludos en el incanato, los saludos eran los clásicos ¿Allinllachu?, ¿Imaynallam?, etc.
Pero claro; lo más admirable del antiguo imperio incaico fue su moral basada en la justicia, equidad y el respeto mutuo. En aquella sociedad estuvieron ausentes los robos, los crímenes, la mentira la pobreza, el hambre, primó el bienestar común. Todo esto como resultado de la enseñanza de una filosofía ancestral, pues existieron en el Tawuantinsuyo hombres dedicados al saber y a la reflexión como praxis permanente. La existencia de estos sabios dedicados al conocimiento lo testimonia el cronista español Martín de Murúa así: "y tenían juntamente estos Ingas unos médicos o filósofos adivinos que se dicen Guacácue, los cuales andaban desnudos por los lugares más apartados y sombríos desta región ... sin reposo ni sosiego se daban a la adivinanza o filosofìa".(Historia del origen y genealogía real de los Reyes Incas del Perú - Madrid Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Santo Toribio de Mogrovejo, MCMXL,Libro III, cap. I). La filosofía de los Amautas también está en Garcilaso
En el mundo andino el hombre era sólo uno más de todo lo que vivía, no era lo central; se dedicaron a la búsqueda incansable de la armonía entre todos los entes vivientes, por ejemplo no ensuciar el río y los mares, agradecer a la Mamapacha por las abundantes cosechas que sustentan la vida, agradecer al Sol por su luz y calor de todos los días, etc. El filosofar servía para la acción.
¿El Código Moral de los Incas estuvo formado por normas? Sí; pero no eran esos supuestos mandatos que cuyo incumplimiento eran severamente castigados y se enfatiza entre tales supuestos preceptos morales los siguientes:
1.- Ama Llulla (No seas mentiroso)
2.- Ama Súa (No seas ladrón) y
3.- Ama Quilla (No seas haragán)
Aunque la mayoría de historiadores reconocen que el famoso Tricálogo era solamente un supuesto saludo inca, otros sostienen que no fue lo único relacionado a la Moral Incaica, a ello se debe que los tres preceptos siempre se mencionan como los principales. Nada más alejado de nuestra verdadera historia.
Por su parte el Dr. Douglas Smith en su ensayo “Antropología Cultural Andina” (Pág. 8) es aún más específico, al señalar que: “… fueron siete los mandamientos sabios, o la filosofía de pensar y actuar en el Imperio Incaico”. Y nos da un enfoque más detallado de aquello que “supuestamente” los incas creían y practicaban. Estos son los siete preceptos según el Dr. Smith:
“1.- La rectitud (Ama Súa: No seas ladrón)
 2.- La verdad (Ama Llulla: No seas mentiroso)
3.- La laboriosidad (Ama Quella: Nos seas perezoso)
4.- El respeto a la vida (Ama Wañuchiy: No seas asesino, aborturero, etc.)
5.- El respeto al ser humano (Ama Sáruy: No seas opresor o abusador del poder)
6.- El respeto al pariente cercano (Ama Llunku: No seas zalamero o de doble cara) y
7.- El respeto a la Soberanía Divina (Ama Mena: No seas idólatra)”.
Estos códigos morales parecen haber sido hechos para nuestra sociedad actual en la que estamos perdiendo poco a poco los valores morales, pues si lo tomáramos en cuenta, quizás nuestra sociedad no atravesaría estos problemas que empeoran cada día.
Pero la sociedad tawantinsuyana no era nada parecida a nuestra sociedad actual pues en este no existían los robos, ni las estafas, ni los ociosos. No existía el dinero, ni mucho menos la codicia o la avaricia, era una sociedad más justa y fraternal a diferencia de nuestra sociedad actual. Primaba el bien común, la preocupación por el bienestar del otro. Fue recién con la invasión española que nuestros ancestros descubrieron esos vicios. Los ibéricos no solo trajeron su lenguaje y su religión, si no también trajeron sus inmoralidades y sus enfermedades; no olvidemos que en los primeros viajes vieron "lo peorcito" de Europa. Por tanto; esos supuestos códigos morales eran ajenos a esa sociedad ¿Pero cómo sabemos eso?, ¿Hay algún documento que hable al respecto? Pues sí, en efecto; aquí comparto una publicación reciente del respetado historiador Argentino - Felipe Pigna (Página Oficial) -, espero nos sirva para reflexionar y para desechar de una vez por todas esa suposiciones que son más bien manipulaciones históricas para enlodar la verdadera filosofía de nuestros antepasados.
Estos son los tres verdaderos preceptos morales inca.
Pequeño resumen de un interesante texto sobre la conquista del Perú rescatado hace más de 150 años
"En todos ellos no había un ladrón ni hombre vicioso, ni hombre holgazán, ni una mujer adúltera ni mala; ni se permitía entre ellos ni gente de mal vivir en lo moral; otros indios dejaban abierta y puesta una escoba o un palo pequeño atravesado en la puerta para señal de que no estaba allí su dueño, y con esto según su costumbre no podía entrar nadie adentro, ni tomar cosa de las que allí había, pues habemos destruido con nuestro mal ejemplo gente de tanto gobierno como eran estos naturales."

El historiador Felipe Pigna escribe:
Las atrocidades cometidas por Pizarro y sus cómplices en la Conquista del Perú iniciada en 1532 no tuvieron límites y pusieron fin a una de las culturas más interesantes y complejas de América, la de los Incas. Lo que de tanto dicho y narrado se ha naturalizado es que aquella aberrante conquista fue una proeza, una epopeya, sentando el pésimo precedente entre los alumnos y los lectores en general de muchas generaciones según el cual el crimen organizado, el secuestro extorsivo, el saqueo, la violación sistemática y el robo pueden convertirse como por arte de la manipulación histórica en actos heroicos y reivindicables cuando son cometidos por los vencedores avalados por los poderes de turno del siglo XVI a la fecha. Uno de los cuestionamientos que suele hacerse -en realidad casi una defensa desesperada de aquel predominio discursivo en franca decadencia- es decir que quienes criticamos la barbarie conquistadora sacamos las cosas de contexto y que “hay que ponerse en la mentalidad de la época”. Muy bien entonces, ponemos a disposición este magnífico documento rescatado hace más de 150 años por el investigador norteamericano nacido en Salem, Massachussetts, en 1796, William H. Prescott, en su clásica “Historia de la Conquista del Perú” cuya primera edición data de 1847. Se trata del testamento del Capitán Mancio Serra de Leguizamón, vecino de Cuzco, quien como él mismo señala fue uno de los primeros conquistadores del Perú y en aquellos días de septiembre de 1589 cuando temía por su muerte, su descendencia y su morada eterna en los infiernos, era el último exponente de una generación de prepotentes e impenitentes en decadencia. Esto decía Leguizamón con toda su “mentalidad de la época”:
El conquistador arrepentido

“Yo el Capitán Mancio Serra de Leguizamón, vecino de esta ciudad del Cuzco, cabeza de estos reinos del Perú, y el primero que entró en ella al tiempo que descubrimos y conquistamos y poblamos este dicho reino, como es notorio: Estando como estoy agravado de mucha enfermedad en mi cama y en mi seso, juicio y entendimiento natural y cumplida memoria y temiendo la muerte por ser cosa tan natural, que viene cuando no pensamos, otorgo y conozco que hago y ordeno mi testamento, última y postrimera voluntad, y las mandas, legados y pías causas en él contenidas, en la forma y orden siguiente para su servicio.
"Primeramente antes de empezar dicho mi testamento, declaro que ha muchos años que yo he deseado tener orden de advertir a la Católica Majestad del Rey Don Felipe, nuestro Señor, viendo cuan católico y cristianísimo es, y cuan celoso del servicio de Dios nuestro Señor, por lo que toca al descargo de mi alma, a causa de haber sido yo mucho parte en descubrimiento, conquista, y población de estos reinos, cuando los quitamos a los que eran señores Incas, y los poseían, y regían como suyos propios, y los pusimos debajo de la real corona, que entienda Su Majestad Católica que los dichos Incas los tenían gobernados de tal manera, que en todos ellos no había un ladrón ni hombre vicioso, ni hombre holgazán, ni una mujer adúltera ni mala; ni se permitía entre ellos ni gente de mal vivir en lo moral; que los hombres tenían sus ocupaciones honestas y provechosas; y que los montes y minas, pastos, caza y madera, y todo género de aprovechamientos estaba gobernado y repartido de suerte que cada uno conocía y tenía su hacienda sin que otro ninguno se la ocupase o tomase, ni sobre ello había pleitos; y que las cosas de guerra, aunque eran muchas, no impedían a las del comercio, ni estas a las cosas de labranza, o cultivar de las tierras, ni otra cosa alguna, y que en todo, desde lo mayor hasta lo más menudo, tenía su orden y concierto con mucho acierto; y que los Ingas eran tenidos y obedecidos y respetados de sus súbditos como gente muy capaz y de mucho gobierno, y que lo mismo eran sus gobernadores y capitanes, y que como en estos hallamos la fuerza y el mando y la resistencia para poderlos sujetar y oprimir al servicio de Dios nuestro Señor y quitarles su tierra y ponerla debajo de la real corona, fue necesario quitarles totalmente el poder y mando y los bienes, como se los quitamos a fuerza: y que mediante haberlo permitido Dios nuestro Señor nos fue posible sujetar este reino de tanta multitud de gente y riqueza, y de Señores los hicimos siervos tan sujetos, como se ve: y que entienda Su Majestad que el intento que me mueve a hacer esta relación, es por descargo de mi conciencia, y por hallarme culpado en ello, pues habemos destruido con nuestro mal ejemplo gente de tanto gobierno como eran estos naturales, y tan quitados de cometer delitos ni excesos, así hombres como mujeres, tanto por el indio que tenía cien mil pesos de oro y plata en su casa, y otros indios dejaban abierta y puesta una escoba o un palo pequeño atravesado en la puerta para señal de que no estaba allí su dueño, y con esto según su costumbre no podía entrar nadie adentro, ni tomar cosa de las que allí había, y cuando ellos vieron que nosotros poníamos puertas y llaves en nuestras casas entendieron que era de miedo de ellos, porque no nos matasen, pero no porque creyesen que ninguno tomase ni hurtase a otro su hacienda; y así cuando vieron que había entre nosotros ladrones y hombres que incitaban a pecado a sus mujeres e hijas nos tuvieron en poco, y han venido a tal rotura en ofensa de Dios estos naturales por el mal ejemplo que les hemos dado en todo, que aquel extremo de no hacer cosa mala se ha convertido en que hoy ninguna o pocas hacen buenas, y requieren remedio, y esto toca a Su Majestad, para que descargue su conciencia, y se lo advierte, pues no soy parte para más; y con esto suplico a mi Dios me perdone; y muéveme a decirlo porque soy el postrero que muere de todos los descubridores y conquistadores, que como es notorio ya no hay ninguno, sino yo solo en este reino, ni fuera de él, y con esto hago lo que puedo para descargar mi conciencia".
Citado en William H. Prescott “Historia de la Conquista del Perú, Tomo III.
El documento expresa : "hacer cosa mala se ha convertido en que hoy ninguna o pocas hacen buenas, y requieren remedio", al parecer por esa razón los curas de la época se vieron obligados a crear esos supuestos códigos morales inca para intentar controlar a una sociedad contaminada por ellos mismos. 
Espero este articulo les sirva a educadores y estudiantes para reescribir la historia de nuestros antepasados y así sacar a la luz lo que no se nos ha querido enseñar en los colegios ni universidades.
Compártanlo.

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1 comentario :

Yanapuma dijo...

Excelente aporte, merece más investigación.