1 nov. 2015

LA ENTREVISTA. Yma Súmac: "Cuando estaba en el escenario, solo intentaba hacer grande la música del Perú"


Recordemos la última entrevista que la fallecida cantante Yma Sumac le brindó a El Comercio en el año 2006, cuando regresó al Perú tras treinta años de ausencia

Por Enrique Planas
Y todos están de acuerdo: el Perú corrige el error histórico de no haber celebrado con Yma Súmac todos sus éxitos internacionales, cuando en los años 50 y 60 causaba furor en Europa y ocupaba los primeros lugares en las listas de los discos más vendidos en Estados Unidos. Los años han pasado y, después de tanto olvido por parte del público peruano, para la célebre intérprete aquello ya no tiene importancia. “Le voy a decir una cosa: El país que me descubrió en verdad fue la Argentina, cuando yo tenía 12 años”, explica. “No vaya a creer que yo salí solita del Perú. Como mi mamá no me iba a dejar salir del país así nomás, mi hermano mayor siempre me acompañaba. La gente no lo veía, pero él estaba allí. Ya más tarde me casé con Moisés Vivanco. Solo estuvimos dos años juntos, y luego me divorcié”, cuenta.
Pero gran parte de su vida trabajó al lado de César Vivanco…
Le voy a decir la verdad: él solo compuso dos canciones. La que hacía las canciones era yo. Cuando él descubrió mi talento para componer las canciones, él me obligó a ponerlas a su nombre. Yo era una niña entonces, y él era un buen hombre, pero muy ambicioso, muy ambicioso…
¿Cree que el público peruano de los años 50 y 60 no le perdonó que mezclara el folclor andino con otros géneros populares?
¡No hay que confundir! La música peruana es preciosa, pero no puedes repetirla continuamente, se vuelve monótona. Cuando comencé, pensé que debía ensalzar la canción, porque si usted repite los compases, la gente se cansa, por más linda que sea la pieza. Eso fue lo que hice y eso fue lo que me dio el éxito. Canté por todo el mundo y a todos les encantaba. ¡No sabes cómo gusta la música peruana en Alemania, por eso no sorprende ver a tantos alemanes casados con peruanas.
En 1940 usted partió a Nueva York. Cuentan que fue muy difícil para usted adaptarse…
¡Ay, Dios mío! Usted no sabe lo asustada que estuve cuando llegué. Muerta de miedo estaba al ver esa ciudad tan grande. Felizmente la Capitol Records me descubrió. Cuando me oyeron cantar, pronto ya estaba cantando en Nueva York, con mis vestidos típicos preciosos, unos aretes de filigrana enormes…
¿Quién se los hacía?
Mis amistades y mi familia en Lima. Por entonces Vivanco era un buen compositor, pero bastante ambicioso. Aparentaba y aparecía como si él fuera el gran artista. ¡No te agarres mis composiciones!, me decía. Recuerdo que me pagaban muy bien, firmaba contratos larguísimos…
Usted es la única peruana que tiene una estrella de la fama en Hollywood. ¿Cómo fue actuar al lado de Charton Heston?
Sí, recuerdo que me llamaron para hacer esa película, muy bonita. Charton Heston me respetó mucho. Era un caballero. Mi madre me enseñó desde pequeña a hacerme respetar y respetar a la gente, y al primer atrevido que llegaba, ¡pum! le caía su cachetada. Luego me encontré con él en España y me trató con mucho cariño. Pero, en verdad, yo me apuraba en terminar las películas porque tenía que salir para Europa, donde me esperaban para oírme a cantar. ¡Si no, me enjuiciaban!
Siempre le preguntaron por qué con su extraordinaria voz no se dedicó a la lírica. Usted solía responder que sopranos había muchas y solo había una Yma Súmac…
Eso se lo decía a la prensa. Pero fíjese: una vez, en Italia, me hicieron un gran recibimiento. Y un representante me dijo: “Bienvenida Yma Súmac, usted sabe que viene al país donde están las mejores cantantes del mundo”. Mire lo bruto que era. Yo le seguí la corriente, pero dentro mío pensaba que en dos días debutaría y le haría comerse sus palabras. Y dicho y hecho, en el debut, la gente hizo una cola de cinco cuadras. Fue un gran éxito. Pero el público no se interesaba por el clásico. Sabían que lo cantaba, pero querían oír música peruana. Mire, yo me dedico a cultivar nuestra música, llevada un poquito a lo más moderno, pero siempre con la base de la música incaica. A mí nadie me enseñó a cantar. ¡Ah, y el hombre que me había recibió con esas palabras, cuando me oyó cantar desapareció!

¿Y cómo se siente ser considerada la única verdadera diva peruana?
Nunca me he creído eso. Cuando estaba en el escenario, solo intentaba hacer grande la música del Perú, aunque un poquito más moderna. En Alemania, donde tienen tan buenas cantantes, decían que no había nadie como Yma Súmac. Decían que solo cada cien años aparece un genio en hombre y en mujer. Y eso lo decían por mí.
Ciertamente, una diva no debe saber de falsas modestias…
¡Es que eso me decían! Que era una diva contra la que nadie puede competir. Yo canto lo clásico y lo popular y ellos no entendían cómo podía hacerlo. Y hasta ahora nadie puede competir conmigo.
¿Y cómo se construye una diva?
Primero, tiene que tener la voz. Y segundo, tener en su cabeza que no hay que pedir ayuda a cantantes hombres. Pero en verdad, yo soy muy simple en ese sentido. Son los periódicos los que dicen las cosas, he tenido la suerte de que nunca hayan hablado mal de mí. Soy una mujer seria, con una reputación limpia. No soy santa, pero no soy perdida tampoco. ¡Tú no sabes cuánto adoro los niños!.
Fuente: www.elcomercio.pe (Publicado el jueves 13 de septiembre del 2012)

Te invito leer la biografía, ver más fotos y vídeos de la gran Yma Sumac AQUÍ.
VÍDEO: (Documental sobre Yma Sumac)

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