1 dic. 2015

CULTURA: Presentan libro “Platero y yo” en Quechua


La llegada de esta obra al quecha (lengua hablada por unos diez millones de personas en Perú, Ecuador y Bolivia) es un “un hito histórico”, señaló Alfonso Bilbao, impulsor de la iniciativa, a la agencia Efe

EI Instituto Riva-Agüero de la Pontificia Universidad Católica el Perú (PUCP) y la Universidad Internacional presentaron la obra “Platero y yo” en quechua, el lunes 30 de noviembre a las 6:00 p.m. en el local del Instituto (Jirón Camaná 459, Lima 1).
Esta presentación de la obra más universal del Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, ha sido traducida a más de 50 idiomas y después de más de 100 años, Platero sigue ampliando horizontes y esta vez se presenta en quechua, para que en todos los rincones del mundo se conozca esa historia tan sencilla pero de amor, la de un hombre enamorado de su tierra y de sus gentes.
La Universidad Internacional de Andalucía, se ha sumado a diversas instituciones y a los herederos del escritor Juan Ramón Jiménez, que cuidan su memoria, para promover actos celebratorios por los 100 años de la primera edición de “Platero y yo”.
El profesor Tito Torres Fernández fue quien ayudó en la traducción y el resultado es esta primera edición que no sólo es la primera en quechua, sino también la primera bilingüe.
El proyecto tuvo su punto de partida como una idea de Bilbao hace cuatro años, quien entendía que la literatura tenía "una deuda histórica con los idiomas originarios de América", por eso le propuso a su amigo Antonio Ramírez Almansa, director de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez, la traducción de la obra a uno de los idiomas precolombinos más extendidos, el quechua, al que hasta ahora sólo han sido traducidos la primera parte de El Quijote, de Miguel de Cervantes, y El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry.
Además, la edición viene acompañada de un CD que "permite escuchar la fonética de la lengua y seguirla con el texto", lo que brinda la posibilidad de "disfrutar de esta lengua, conocerla y aprenderla", informó Bilbao, lo que le da también un marcado carácter pedagógico y educativo, ya que se pretende que sea "un libro vehicular" para que los niños bolivianos aprendan ese idioma.
Aquí un pequeño extracto de la obra:
------------Q U L L Q I C H A----------------
HUCH’UYLLA Qullqicha, chukchasapa, llamp’u, hawanmanta may llusq’u, rit’i millmahina nisunman, mana tulluyuq hina. // Yana chinchi ñawisnillan sinchis rikukunku may yana qhispis hina.///
Sapanta kacharini, // sach’ara k’illkakunamantaq ripun, // siminwantaq ñak’ayllata munaykacharikun,// ñak’ayta llamkhaspa, rosas t’ikakunata, qhusikunata q’illukunata ima... /// “¿Qullqicha?” nispa tukuy kusiy waqyani ñuqamantaq sink’urispa chimparimuwan asikuwanmampis hinata kusiyta phinkiykacharin... ///
Tukuy qusqayta mikhun, // manchayta misk’ichikun naranjaswan, mandarinaswan, moscatel uvakunawanpis, tukuyninku aruma llimp’i, kulli higus, lliphipirik misk’i sut’uchanwan.///
May llanlla munasqataq huk wawa hina, warmi wawajina...; /// hinapis may sinchi ch’aki ukhuyuqtaq, rumihina. // Paypaq patampi puriykachaqtiy, intichaw p’unchawkuna, llaqtaq aswan k’ullku k’illkankunata, chakra runakuna may llimphu p’achallisqa payta qhawarispa qhipakunku:
—Chukiyaynin kapun... //////
Chukin kapun. Chukin killap qullqintaq, iskaynin hukllapi.
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P L A T E R O (estampa)
PLATERO es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
—Tien' asero...
Tiene acero. acero y plata de luna, al mismo tiempo.

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