1 mar. 2016

NOTICIAS: En Bolivia, 'Platero y yo' se leerá en quechua


La emblemática historia del burrito llegará a las escuelas bolivianas en una edición bilingüe, siendo este un ejemplo digno de imitar. Así, Platero y yo se leerá Qullqicha ñuqa ima.

La emblemática historia del burrito Platero, narrada por el poeta español Juan Ramón Jiménez, llegará a las escuelas bolivianas en una edición bilingüe que incluye una versión en español y otra en la lengua indígena quechua. Así, Platero y yo se leerá Qullqicha ñuqa ima.
Esta obra, una de las tres más traducidas de la literatura junto con la Biblia y El Quijote, se puede leer en cerca de 36 idiomas, desde francés, inglés y chino hasta en letón, servocroata, esperanto y ahora el quechua.

Este clásico de la literatura, que hace dos años celebró su centenario, fue traducido al quechua por el también boliviano Tito Tórrez Fernández, un profesor lingüista experto en quechua, dentro de un proyecto impulsado por Alfonso Bilbao, un médico boliviano que vive desde hace 27 años en Huelva, la cuna del Premio Nobel de Literatura.
La edición bilingüe, presentada en octubre pasado en España, fue llevada esta semana por Bilbao y la diputada de Huelva Laura Martín a las ciudades bolivianas de La Paz y Cochabamba, esta última con una elevada población de quechuahablantes. Por ahora, con 1.400 ejemplares.
El libro incluye la versión en español de la edición centenario de Platero y yo, la traducción de la obra al quechua y un audiolibro leído en ese idioma nativo, hablado por entre siete y diez millones de personas, sobre todo en Bolivia, Ecuador y Perú.
La etnia quechua es la de mayor presencia en Bolivia, con 1’281.116 personas, según datos del censo de población del 2012.
Platero y yo fue la elegida para el proyecto por diversas razones, la más importante porque se apuntó a iniciar la “andadura de traducir obras a los idiomas originarios con una obra que fuera no solamente emblemática, sino de carácter universal”, dijo Bilbao.
Otro motivo fue que el libro de Jiménez (1881-1958) ha servido desde hace muchas décadas a los niños españoles en sus primeras lecturas “por la belleza de la escritura, por la nobleza que hay en la obra, por el amor a la naturaleza y a los animales”.
EFE

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