19 may. 2016

HISTORIA: ¿Sabes quién fue el hombre que popularizó la papa como alimento en Europa?


Tras ser llevado a Europa, la papa era considerado solo como una planta de adorno para jardines palaciegos, hasta que este científico francés descubrió sus propiedades nutricionales.

El origen de la papa ya no es un secreto. Según un estudio de la Universidad de Wisconsin, la papa empezó a cultivarse hace 8000 años a.C. en lo que fue el territorio Inca, en la zona alta de los Andes, a orillas del Lago Titicaca. Los primeros europeos que probaron la papa fueron los hombres que acompañaban al explorador español Gonzalo Jiménez de Quesada. Fue en 1537, aunque no fue hasta 1560 cuando, de la mano de Pedro Cieza de León, fue introducida en Europa.

En sus inicios, este milenario tubérculo fue considerado una excentricidad y paseado por las cortes europeas como una planta de adorno para jardines palaciegos o como abono de otras plantas. Sus propiedades nutritivas no llegarías a conocerse hasta unos años más tarde, a pesar de que las gentes más pobres de la sociedad ya la habían empleado como solución extrema a la falta de calorías.
En sus inicios, la papa era una planta de adorno para jardines palaciegos.
El hombre que popularizó la papa como alimento nutritivo fue Antoine-Augustin Parmentier, un apellido habitual en los menús de los restaurantes de medio mundo. El apellido Parmentier va ligado a una manera de preparar el puré de papas, en la que la mantequilla y la leche le dan una cremosa textura a la pasta, pero Antoine-Augustin Parmentier fue tan importante para la nutrición como lo fue Louis Pasteur para la medicina.
Retrato de Antoine Auguste Parmentier
Parmentier fue un farmacéutico, químico, agrónomo, naturalista e higienista francés que participó como militar en la Guerra Franco-Prusiana de los Siete Años. Hecho prisionero, durante el periodo en el que vivió cautivo en las prisiones de Prusia descubrió, por culpa de la hambruna, las propiedades alimenticias del milenario tubérculo. Cuando fue liberado, Parmentier se dedicó a difundir su descubrimiento. En una Francia inmersa en la escasez de alimentos y del hambre, las autoridades buscaban un producto que pudiera sustituir el pan cuando el trigo escaseaba.
La papa era el sustituto del pan cuando el trigo escaseaba.
Tras ganar el premio organizado por la Academia de Besanzón con su trabajo científico Examen <chimique de la pomme de terre (Examen químico de la papa), Parmentier logró el permiso para empezar a cultivar el tubérculo en unos terrenos situados en Sablons y Grenelle y, poco a poco, a despertar el interés de Luis XVI, preocupado por los posibles disturbios del pueblo famélico. Convencidos de sus beneficios, el Rey de Francia y su esposa Maria Antonieta introdujeron la papa en la corte, un hecho fundamental para que, poco a poco, se expandiera entre los campesinos como producto fácil de cultivar y barato de vender en los mercados franceses. Lamentablemente, la caída del Luis XVI y su posterior decapitación tras la Revolución de 1789, significó el ostracismo momentáneo de Parmentier, acusado por los jerarcas revolucionarios de recibir los favores del rey. Rescatado por el Directorio, Parmentier obtuvo el favor de las autoridades y tuvo varios cargos hasta su muerte, sucedida en 1813. Sus restos descansan en el parisino cementerio de Père Lachaisse.
La papa, el alimento que forma parte de muchas de las recetas que conforman nuestra gastronomía y la gastronomía mundial, tiene una historia muy corta en el viejo continente. Pero es un producto que, junto a la máquina de vapor, fueron esenciales en la revolución social y económica de la Europa contemporánea.
Fuente: este artículo fue publicado en www.lavanguardia.com
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