2 jun. 2016

LA ENTREVISTA. Hugo Chumbita: “La historia oficial ocultó la participación de los indios en la independencia y los construyó como enemigos de la república”


Interesante entrevista a Hugo Chumbita, escritor, historiador, y miembro del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego. Al desnaturalizar la visión oficial de nuestra historia, recuperamos la figura de José de San Martin, su origen y sus ideas con respecto a la independencia latinoamericana y la cuestión indígena, todos aspectos ocultos por los padres de la Historia Oficial, Bartolomé Mitre y demás “ilustres” de su generación.

_ Partiendo de la idea que Mitre fue el artífice de la construcción de la historia oficial ¿Qué elementos sobre San Martín, ligados al latinoamericanismo, nos fue ocultado?
_ Mitre hace una historia de San Martín y de la revolución sudamericana intentando, por un lado, justificar la separación de las repúblicas después del proceso de independencia, poniendo a aquel como un opositor al proyecto bolivariano de la integración de las repúblicas americanas. Pero los hechos hablan por sí mismos: San Martín, siendo protector del Perú, fue quien firmó, con Bolívar a través de sus representantes, el pacto de unión y de confederación perpetua entre las nuevas repúblicas, que Colombia promovió para acordar con Perú, México, Chile. Buenos Aires se opuso con el gobierno de Rivadavia, en contra de la confederación, con lo cual terminó frustrando el congreso de Panamá donde debía cerrarse este acuerdo para plantear un camino hacia la unión de las repúblicas. La historia escrita por Mitre oculta muchas cosas; en particular investigué sobre el origen de San Martín, del cual se omite todos los testimonios que pudieran poner en cuestión la filiación de San Martín como hijo natural de una india guaraní, Rosa Guarú, que había sido fruto de una relación con don Diego de Alvear, que lo encomienda para que lo declaren como hijo legítimo de su matrimonio.
_ Usted, de hecho, plantea la cuestión del examen de ADN. ¿Por qué hubo negativas a este pedido?
_ Lo planteamos en su momento ante la comisión del senado. Este pedido consistía en la confrontación del genoma biológico de San Martín con los otros estudios del ADN de la familia Alvear y además podría incluir otras confrontaciones que conduzcan a establecer la verdadera filiación de San Martín. Aportamos todas las evidencias reunidas sobre este caso, pero surgió la oposición del Instituto Sanmartiniano. Como no se pudo llevar adelante, se replanteó luego con una declaración de la cámara de diputados que auspició la investigación. Hay otro proyecto que está en trámite para imponer que se realicen estos estudios, pero la Secretaría de Cultura se declaró incompetente porque, en realidad, existe cierto vacío legal que es necesario subsanar a través de la legislación o de una medida judicial. Estos caminos llevan su tiempo y pensamos que tienen que llegar a un buen puerto. Tenemos la evidencia de los testigos de la época, de la tradición oral, de los documentos de los historiadores que conocieron a San Martín, que indican que sin lugar a dudas era mestizo.
_ Esto sería un gran golpe para los defensores de la historia oficial…
_ Esto terminaría con la visión de un San Martín europeo que vino a realizar una tarea militar y luego se volvió a Europa, como parte de una concepción de la independencia que desnaturaliza el sentido americanista, liberador y de solidaridad para con los pueblos oprimidos por la conquista hispánica. Es la idea con la que la generación de Mitre y la organización nacional se apropiaron de la Revolución de Mayo, pretendiendo presentarse como sus continuadores, cuando en realidad es la política que traicionó. San Martín, como hijo mestizo, estaba comprometido en una igualación como ciudadanos de todos los pueblos de raigambre americana. Fue un hombre que convirtió en soldados a los negros para liberarlos de su esclavitud, que incorporó a los gauchos a sus caballerías, a sus ejércitos, y reclamó la colaboración de los pueblos indígenas como auxiliares del ejército de los andes.
_ Eso también terminaría con la visión de que fue Argentina quien liberó a Chile y Perú, cuando en verdad Buenos Aires no tuvo nada que ver y los ejércitos estaban formados muy diversamente…
_ En determinado momento el gobierno del Directorio le pide a San Martín que vuelva de Chile para defenderlos de las rebeliones de los federales, pedido que rechazó para poder realizar su campaña definitiva sobre Lima. Esa línea política lo amenazó con enjuiciarlo por haberse “apoderado” del ejército, cuando este fue totalmente sudamericano. La campaña de Chile se realizó con tropas conducidas por O’Higgins, con la colaboración de las guerrillas que se pusieron en marcha, de los indios Pehuenches  que facilitaron el cruce los andes. Y lo mismo en Perú, con una gran movilización de las comunidades de las sierras que contribuyeron a aislar a Lima facilitando el ingreso del ejército libertador. La participación de los indios ha sido ocultada y negada por esa visión mitrista, en una época en la que se escribió una historia oficial presentando a estos como “enemigos” de la república, como parte de la operación ideológica para justificar la conquista del desierto, la apropiación de las tierras.
_ ¿Qué se les dice a aquellos que justifican la violencia de Roca tratando de entenderla como que “antes era así”?
_ San Martín, muy anteriormente, ya era partidario de la integración de los pueblos indígenas y de su movilización junto a los criollos por la lucha de la independencia. Posteriormente incluso Rosas, aunque combate a las tribus más rebeldes, llega a un acuerdo  con los indios Pampa para pacificar la frontera en base al trato pacífico con los indios. El tema es que después el gobierno de Mitre en Buenos Aires rompe esos pactos, reanuda la hostilidad y conduce finalmente a ese choque violento en donde Roca se va a convertir en el ejecutor de esa campaña de exterminio, destinada a repartir inmensas porciones de tierra entre los inversores porteños y europeos que compraban los bonos que daban derecho a amortizar la inversión con la apropiación de grandes lotes de tierra. Fue un remate realizado incluso antes de esa llamada “conquista” militar.
_ Ese proyecto de 1880 fue todo lo contrario al pensamiento de San Martín…
_ Fue una forma de desvirtuar la causa de la independencia, porque esa lucha se convierte en un proyecto de dependencia neocolonialista, en manos británicas principalmente, y esa república liberal y mercantil va a ser la que elige ser un estado satélite del sistema capitalista mundial,dependencia que aún en las luchas del siglo XX se siguió y se sigue tratando de revertir. Pero hay una batalla cultural, un problema con la historia argentina mal contada, usada para desviar el eje de las luchas sociales de ese proyecto original.
_ También se nos oculta la figura de Bolívar…
_ Sí. El encuentro de Guayaquil en verdad fue un acuerdo entre los libertadores, que persiguieron los mismos objetivos y en donde San Martín no tiene más remedio que dejar paso a Bolívar porque él ha sido abandonado por el gobierno de Buenos Aires. Bolívar estaba en condiciones de seguir con su campaña victoriosa. Hay toda una trama para oponer las dos figuras, sin embargo esa unión de los dos es el acuerdo que permite llevar a cabo la culminación de la guerra.
_ ¿Qué margen de acción tienen los hombres dentro de determinadas condiciones sociales? ¿Cuánta historia puede realizar y cuántos límites tienen? En ese sentido, ¿San Martín tuvo límites que no pudo traspasar?
_ Todo proyecto histórico está dado en un marco de posibilidades que cada época delimita. San Martín pensó al máximo las posibilidades de una transformación de fondo, de la colonia a un país independiente con igualdad de derechos para todos. Esta idea tropezó con la época en que surgen las grandes potencias europeas, con la británica a la cabeza, como dominadores del nuevo mercado internacional, con la división internacional del trabajo. Por lo tanto era una empresa difícil liberarse de España y luego resistir la satelización llevada a cabo por ese centro del mundo que significaba Europa. Pero otros países, como EEUU, lo lograron defendiendo sus propios intereses, su propia industria, y así pudieron integrarse al centro como una potencia dominante. En cambio nuestros países siguieron el camino inverso: abrir las puertas y entregar sus recursos a ese proyecto neocolonial. Pero este siglo XXI nos ofrece otras oportunidades para continuar esta lucha por la emancipación definitiva. Los países de Latinoamérica deben unirse para poder afrontar los desafíos de la época de la globalización.
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