21 jul. 2016

ARQUEOLOGÍA: El poder de las mujeres en el Perú prehispánico


El descubrimiento de espléndidas tumbas prehispánicas confirman que poderosas mujeres gobernaban esa región hace 1,200 años. Descubrimientos echaron por tierra las nociones de los arqueólogos sobre los Moche, que hasta entonces habían sido considerados una sociedad dominada por guerreros.

Cuando los arqueólogos desenterraron una tumba de cámara de gran tamaño en San José de Moro, un centro ceremonial de la civilización precolombina Moche de la costa norte de Perú, hallaron los restos de una mujer que había sido depositada para su descanso definitivo junto con magníficas ofrendas, dignas de una sacerdotisa, una reina, o ambas cosas.

Excavada en el año 2013, la tumba presentaba un ataúd profusamente decorado con placas de cobre, y en su interior los restos óseos, enterrados hace 1.200 años junto con valiosas piezas cerámicas, un cuchillo ceremonial y una copa de plata, todos ellos signos del poder que aquella mujer había ostentado en vida.
El descubrimiento de la espléndida tumba echó por tierra las nociones de los arqueólogos sobre los Moche, que hasta entonces habían sido considerados una sociedad dominada por guerreros, según ha afirmado el arqueólogo peruano Luis Castillo en una conferencia sobre Estudios Latinoamericanos que ha pronunciado este mismo año en calidad de profesor invitado de la Universidad de Harvard.
“Cuando yo empecé, siendo un joven estudiante, hace 25 o 30 años, pensábamos que los Moche eran una cultura dominada por poderosos reyes, guerreros o sacerdotes,” comentaba Castillo en el Museo Peabody de Harvard, en el que impartía un curso sobre el auge y la caída de los Moche.
Esta tumba real, la octava hallada en 25 años, fue descubierta en el marco del Programa Arqueológico San José de Moro, patrocinado por la Universidad Católica Pontificia de Perú y encabezado por el profesor Luis Castillo. Las ocho tumbas albergaban restos de mujeres que presentaban lujosos tocados y collares, rodeados por víctimas de sacrificios y exquisitas reliquias, como copas de plata.
Bautizadas como las sacerdotisas de San José de Moro, el hallazgo de estos restos pone de manifiesto el destacado papel de las mujeres en la antigua sociedad Moche.
“Estas mujeres se encontraban entre los individuos más importantes de su sociedad,” explica Castillo. “Sus elaborados enterramientos nos describen sus vidas, y los ornamentos con los que fueron enterrados son indicativos de su elevada categoría.”
Los arqueólogos creen que estas mujeres eran sacerdotisas por su semejanza con las figuras representadas en escenas rituales halladas en el arte Moche. Los Moche no tenían escritura, pero nos dejaron miles de piezas cerámicas con intrincados dibujos y figuras que nos muestran su vida cotidiana y creencias cosmológicas. En aquellas en las que se representa un sacrificio humano, aparece a menudo una sacerdotisa con un tocado similar, y en su mano una copa de plata llena de la sangre de las víctimas del sacrificio.
Considerados como la primera civilización-estado de América, los Moche prosperaron y dominaron la costa norte de Perú antes que los incas, entre los siglos I y VIII, en la misma época en que se desarrollaba la civilización maya en México y Centroamérica. Consiguieron cultivar el desierto gracias a un complejo sistema de irrigación, construyeron pirámides de adobe y, como muchas otras antiguas culturas, hicieron uso de la religión para unificar su sociedad.
El descubrimiento de las sacerdotisas de San José de Moro tuvo lugar en medio del contexto de otras excavaciones que han hecho de los Moche un tema de gran interés en las investigaciones arqueológicas
En 1987, arqueólogos peruanos hallaron la tumba real del Señor de Sipán, que se ha comparado incluso con la tumba egipcia del faraón Tutankamón. Y en el año 2006, descubrieron en Cao, ciudad de la costa norte de Perú, una momia en un buen estado de conservación, enterrada junto con magníficos objetos y dos mazas de guerra ceremoniales. La Señora de Cao, sin duda una reina guerrera, está considerada la primera mujer que reinó en el Perú prehispánico, se calcula que hace unos 1.700 años.
A raíz de los recientes descubrimientos, los arqueólogos también están desechando la creencia ampliamente extendida de que los Moche del norte de Perú constituían un imperio unificado gobernado por un solo rey.
“Había múltiples sistemas de gobierno, pequeños cacicazgos que nunca alcanzaron la unidad política,” explica Castillo, viceministro de Cultura de Perú en el pasado. “Algunas de estas comunidades podrían haber estado dirigidas por mujeres y otras por hombres.”
Los estudios de los restos de las sacerdotisas Moche demuestran que eran físicamente fuertes y estaban bien alimentadas, otro indicio de categoría social y pertenencia a la nobleza, rasgos que podrían haber influido en sus posiciones de poder en la sociedad.
Muchas piezas de arte Moche se encuentran expuestas en museos de todo el mundo, incluida una exposición permanente de cerámica Moche en el Museo Peabody, pero a pesar del creciente interés de público e investigadores en esta cultura, el misterio en torno a las mujeres de la élite Moche aún persiste.
“No eran las hermanas, madres o esposas de un hombre poderoso,” apunta Castillo. Y añade: “En todos los enterramientos, las mujeres tenían una categoría similar a la de los sacerdotes Moche. Eran sacerdotisas, pero también podrían haber sido reinas. En las antiguas culturas, los poderes religioso y político se entremezclaban, y a menudo eran los sacerdotes quienes reinaban.”
Los investigadores creen que esta tumba de la realeza, la octava descubierta en 25 años, perteneció a una sacerdotisa Moche enterrada hace unos 1.200 años. La gran cantidad de hallazgos presentes y la complejidad del enterramiento revelan el poder y la influencia que ostentaba esta mujer en vida. Fotografía: Luis Castillo
Autor: Liz Mineo, redactora de la Universidad de Harvard
Este artículo fue publicado originalmente en la Gaceta de Harvard
Fuente: www.ancient-origins.es
VÍDEO 1:
 

Anuncios:

1 comentario :

Miguelo Torres Urco dijo...

Cuando entenderan que no es preinca sino que se trata del Tawanintisuyu y la dualidad hacia de que la mujer era el complemento del hombre, por tanto era gobernante también