10 oct. 2016

ARQUEOLOGÍA: Descubren la zona donde se ubicó el último refugio inca


Es un lugar casi inaccesible entre las montañas y cataratas, en una superficie de siete kilómetros de largo por tres de ancho, se encontraba la ciudad sagrada de los cuatro últimos incas del Tahuantinsuyo donde se realizó el ataque final para la conquista de Vilcabamba y donde se desarrolló la tragedia heroica del último Inca del reino que resistió hasta 1572 con la esperanza de expulsar a los españoles y reconstruir el Tahuantinsuyo.

Escribe Denis Merino
El misterio que rodeaba el último refugio Inca ha sido desentrañado con las 16 expediciones que efectuó durante años al lugar, el experto español Santiago del Valle Chosua y que acaba de ser publicado en su libro “El último refugio sagrado de los Incas” que presentó en el auditorio de la Biblioteca Nacional del Perú.

Según el comunicador, geógrafo e historiador , en un lugar casi inaccesible entre las montañas y cataratas, en una superficie de siete kilómetros de largo por tres de ancho, se encontraba la ciudad sagrada de los cuatro últimos incas del Tahuantinsuyo que fueron MancoInca, Sayri Tupac, Tito Yupanqui y Tupac Amaru I. Este último al igual que Atahualpa aceptó bautizarse para no ser quemado. “Ellos tenían la creencia que con el mismo cuerpo pasaban a otro plano”.
Del Valle en el último refugio Inca develó un misterio de más de 4 siglos.
LARGO ESFUERZO
Del Valle explicó que en base a documentos el siglo XVI, junto a otros investigadores como historiadores y arqueólogos peruanos, entre los que mencionó a María del Carmen Martín Rubio, identificó el lugar llamado Pampaconas donde se preparó el ataque final para la conquista de Vilcabamba la grande o Hatún Wilkabamba (nombre quechua del lugar).
CIUDAD SAGRADA
“Hay que tener en cuenta que en esta ciudad sagrada solo vivían los sacerdotes y autoridades, los agricultores trabajaban en los alrededores fuera de estos recintos a los que nadie se podía acercar”.
Años atrás y en base a las investigaciones de Del Valle el Ministerio de Cultura declaró el lugar como patrimonio cultural. “Lo que significa un reconocimiento a la zona donde se ubicó el último reino inca”, señala Del Valle.
De esa forma el experto y su grupo reconstruyeron la ruta seguida durante cuatro días por el ejército español que logró su cometido en 1572 conquistando el reino donde nadie podía llegar ni ingresar por ser sagrado y las dificultades del territorio donde según las temporadas, llovía muy fuerte y caía nieve y cuyos andes amazónicos están cubiertos por una densa vegetación con abundante flora y fauna como osos, pumas.
El arqueólogo Santiago del Valle Chosua aparece junto a sus colaboradores en las ruinas de 
Yanaorko la residencia sacerdotal o Cerro Negro, en el área religiosa de Hatun Vilcabamba.
“Es una zona entre montañas y valles con profundas cataratas que fue escogido por tener gran protección natural y donde no se podía llegar a caballo que era el medio de transporte de los españoles”.
Del Valle explica que en una zona cercana llamada Pampaconas que significa llanuras y que se encontraba dentro del reino de Vilcabamba pero algo alejada, llegaban algunos españoles para hacer negocios pero que no se les permitía avanzar más, “ubicamos Marcanay donde los españoles pasan su última noche y Patisamba donde efectúan el último ataque, pero a los Incas les falló una emboscada”.
ABANDONARON EL LUGAR
Refiere que el ejército español estaba conformado por 400 soldados y dos mil indios de apoyo mientras que los Incas solo tenían la ayuda de grupos de indígenas de la selva como los machiguengas, aparte que previamente les habían destruido los almacenes de alimentos. “Como el emplazamiento en la zona no era nada cómodo para los conquistadores, la zona fue pronto abandonada”.
“En la época de Manco Inca que se retira del Cusco con 30 mil guerreros después de haber sido engañado por Pizarro con devolverle el poder sabiendo que había sido enemigo de Atahualpa, no cumple con su promesa, y el Inca se rebela y decide levantar su reino en Vilcabamba”.
Del Valle manifiesta que en una parte del lugar hallaron restos óseos, cerámicas, petroglifos y restos de viviendas incas entre otros, lo que significa menos del diez por ciento de lo que hay en lo que fue ese reino.
“Ubicada la zona le toca al Ministerio de Cultura y autoridades del Cusco efectuar una profunda limpieza de todo el espacio para convertir a lo que fue el último reducto Inca, en una zona de gran atracción turística”. Cerca se encuentran las ruinas de Choquequirao.
Del Valle y sus colaboradores.
LARGA RESISTENCIA
Anotó que las investigaciones fueron financiadas por diferentes instituciones del gobierno español, Discovery Channel y mayormente por organizaciones de Galicia, ciudad donde ejerció el periodismo y la docencia en Ciencias de la Comunicación y que ahora le toca al Perú continuar con los estudios.
Al respecto, el autor dice lo siguiente: “Dediqué muchos meses de mi vida a explorar los paisajes de Vilcabamba, donde se desarrolló la tragedia heroica del último reducto Inca, el reino que resistió hasta 1572 con la esperanza de expulsar a los españoles y reconstruir el Tahuantinsuyo, el imperio de las cuatro partes del mundo; que terminó con la dramática ejecución del Inca Túpac Amaru I y la desaparición de su capital devorada por la selva enmarañada y el olvido, hasta convertirse en un misterio perseguido por exploradores y arqueólogos de todo el mundo. La gran capital perdida del último reino Inca independiente cuyo emplazamiento hemos localizado en un paraje despoblado a ochenta kilómetros al oeste de Machu Picchu”.
Los panelistas de la presentación del libro el historiador Wilfredo Kapsoli y el arqueólogo Federico Kauffmann elogiaron el trabajo de Del Valle así como el libro presentado.
“Este lugar fue un misterio durante décadas, su ubicación se perdió y ahora ya la conocemos, es un suceso de gran importancia histórica porque ahí reinaron los últimos incas. Antes se había dicho que el lugar sagrado se encontraba en una zona denominada Espíritu Santo pero resultó falso, pero ya sabemos dónde se halla. Del Valle presenta sus investigaciones con croquis”.
Por su parte Kapsoli dijo que conocer esta historia en el libro de 600 páginas genera un encuentro de emociones.
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.diariouno.pe.
Puedes leer el artículo original aquí.
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