27 oct. 2016

TAWANTINSUYO: El mensajero inca


Los chasquis llevaban mensajes anudados sobre los quipus, los cuales contenían los registros oficiales y otras informaciones. Atravesaban la Cordillera de los Andes corriendo a toda velocidad. Un mensaje podía recorrer hasta 320 kilómetros en un solo día aproximadamente.

Todo imperio que se precie y que quiera mantenerse en el tiempo necesita controlar a su población y estar informado. Estas premisas las tuvieron muy claras los incas desde un primer momento, estableciendo un funcionariado especializado para la mensajería dentro de un territorio tan grande y tan alejado entre sí.

Por ello, para estar informados e informar, los emperadores incas concibieron un sistema de correos que se adaptó a las posibilidades y al medio por donde extendían su poder. Por este motivo idearon una legión de mensajeros personales, conocidos como chasquis, que llevaban los mensajes de un punto a otro del territorio.
El término chasqui deriva del quechua: chaskiq, 'el que recibe', ‘receptor’ o ‘mensajero’.
Los chasquis en el Camino
Los chasquis llevaban mensajes anudados sobre los quipus, los cuales contenían los registros oficiales y otras informaciones. Atravesaban la Cordillera de los Andes, corriendo a toda velocidad. Corrían alrededor de 2,4 kilómetros por hora en un tramo comprendido entre un tampu (estación de destino) y tampu. Al llegar al nuevo tampu, el chasqui entregaba su mensaje a otro chasqui, el cual corria al siguiente tampu. A través de este sistema de relevo, los chasquis podían cubrir enormes distancias en un tiempo relativamente corto. Un mensaje podía recorrer hasta 320 kilómetros en un solo día aproximadamente. Como por ejemplo un mensaje llegaría a Cusco, la capital inca, desde Quito (Ecuador) a una distancia de 1.250 kilómetros en sólo cinco días. Incluso los mensajeros de la antigua Roma, que eran famosas por su velocidad, los cuales pensaba que cien millas al día era un tramo bueno para recorrer. Los chasquis eran cuatro veces más rápido, y no en caminos rectos como los romanos. La naturaleza de los caminos andinos se regían por la naturaleza exigente de las montañas y a veces a las vías eran estrechas con un precipicio sin protección en un lado. Incluyeron puentes de cuerda entre montañas como hamacas que se balanceaban sobre profundos barrancos. Las tremendas velocidades de los chasquis les hizo posible al Inca tener pescado fresco en las comidas, aunque la fuente más cercana de este alimento era por lo menos 192 kilómetros de distancia, que es la distancia más corta entre Cusco y la costa del Pacífico de Perú. Los mensajeros eran también muy importantes como un sistema de alerta temprana, un activo muy necesario en un imperio que gobernaba sobre muchos territorios conquistados y tribus. Si se producía un levantamiento o algún otro problema en alguna parte lejana del Imperio, la noticia llegaba lo más rápido posible al Inca y sus generales, para asi poder apaciguar la rebelión.
El Chasqui según la ilustración del Guamán Poma
Llevaba siempre un pututu para anunciar su llegada, un quipu, donde traía la información, y un qëpi a la espalda, donde llevaba objetos y encomiendas. En la cabeza llevaba un penacho de plumas blancas. Además, el chaskiq o chaskij (en quechua) se convirtió en el receptor del saber tradicional ancestral.
La geografía del imperio del Tawantinsuyo hizo que los chasquis tuviesen que poseer unas características físicas muy concretas: además de la habilidad para correr muy rápido, sus pulmones debían estar preparados para el esfuerzo y la altitud, mientras que sus piernas y pies tenían que soportar cualquier tipo de irregularidad del terreno por el que pasaban.
Los chasquis eran jóvenes expertos y preparados físicamente desde su juventud para recorrer, a través de los extensos caminos construidos por el mandato del Sapa Inca, pues de ellos dependía a veces que se suspendiera una acción militar a tiempo o llegaran los refuerzos en una batalla.
Desde niños eran seleccionados para luego trabajar como chasquis. Debían poseer cualidades especiales más allá de la habilidad de correr muy rápido, tenían que tener un físico muy atlético y los pulmones particularmente buenos para convertirse en miembro de los equipos de relevo de mensajería, del cual la comunicación del Imperio Inca dependía de ellos.
Se calcula que estos atléticos hombres corrían 2,4 km/h entre tampus, cubriendo distancias muy grandes en un tiempo relativamente corto, de manera que un mensaje podía llegar en un día a una distancia de 300 km.
Los españoles que conquistaron el Imperio Inca después de 1532 quedaron tan impresionados con la eficiencia del sistema de chasquis que los corredores se mantuvieron en el Virreinato del Perú. Pedro de Cieza de León, cronista español, escribió: “Los incas inventaron un sistema de postas que era lo mejor de lo que se pudiera pensar o imaginar… las noticias no podrían haber sido transmitida a través de una mayor velocidad que con los caballos más veloces“.
Cualidades requeridas para ser chasquis
La formación de los chasquis implicaba correr y escalar montañas. Sus piernas tenían que ser particularmente fuertes como también los dedos de los pies, los cuales eran ligeramente abiertos, necesarios para sujetarse en las superficies irregulares. Sus pulmones se desarrollaban mucho para así poder respirar correctamente en la delgada atmósfera de los Andes y tomar el suficiente oxígeno para respirar. Para soportar el frio masticaban hojas de coca. La sed y la fatiga fueron los otros peligros que acechaban a los chasquis.
Actualmente se utilizan pocas cosas de las que utilizaban los chasquis, los quipus ya no son usados en los Andes (Perú), pero las ojotas las cuales son una especie de sandalias aún siguen siendo usadas, otro objeto usado por los chasquis eran los qëpi, que quizas se ha convertido en la Lliclla de nuestros tiempos, una especie de manto que se coloca en la espalda para llevar cosas (las madres llevan a sus hijos pequeños para así tener las manos libres), estos mantos aún se siguen usando en los quehaceres diarios de los pobladores peruanos de los Andes, sobre la vestimenta y modo de vida en la época del Tahuantinsuyo.
Fuente: www.muyhistoria.es / www.historiaperuana.pe
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