22 nov. 2016

HISTORIA: La música andina, su origen y evolución


En las Tradiciones espirituales de América, el universo sonoro comienza su travesía cuando el hombre primitivo (el primer músico andino) cogió un palo de caña y sopló sobre él y descubrió ese sonido particular que para él era el lenguaje de los dioses, hasta convertirse en el rugir de las olas, el silencio polar y el bullicio de las selvas.

Redacción: Maria Alfaro, Susana Ferreres y Alejandro Iglesias Rossi*
La música andina es un término que se aplica a un conjunto muy amplio de ritmos, estilos, sones, instrumentos e intérpretes que se encuentran a lo largo de la cordillera de los Andes, que abarca desde el centro de Colombia, el sur de Argentina y Chile, atravesando ecuador Perú y Bolivia, son muchos los que equivocan el concepto de música andina por el hecho de que hoy en día se ha tendido a comercializar cierto tipo de música editada por productoras y difundido por los medios de comunicación, aunque esto obviamente no es con una mala intención, debido a ello solo se conoce a nivel mundial una ínfima parte de la riqueza de este tipo de música.

La música andina se remonta desde la época Preincaica. (*1) En las Tradiciones espirituales de América, el universo sonoro comienza su travesía en el Océano del Aliento Puro hasta convertirse en el rugir de las olas, el silencio polar y el bullicio de las selvas.
Instrumentos musicales encontrados en la ciudad de Caral 
(Fuente: Arqueología del Perú)
(*1) Los instrumentos musicales, portadores de ese Misterio primigenio, surgen del humus fértil, de la madera, piedras y caracolas, de los caparazones de animales así como de sus huesos, pieles y pezuñas. Ellos son el vector que transmite el Sonido místico del universo junto al alma del hombre que los tañe, en un viaje de retorno al Espíritu que les dio origen.
Pájaros, truenos y huracanes,
Instrumentos del Cielo
Árboles, huesos y semillas,
Instrumentos de la Tierra
Las culturas como Nazca, los Mochicas o Chimú entre otras usaban la música muchas veces como parte de sus ceremonias religiosas, para pedir por una buena cosecha, etc. sus letras se basaban en la vida cotidiana y otras en ensalzar a sus dioses y Apus, la música formaba parte de sus vidas por ello en muchas de las excavaciones arqueológicas se encontraron instrumentos como bocinas, sonajeros, flautas de pan, quenas o silbatos. Son los instrumentos los que actúan de pontifex, los que tienden el puente capaz de enlazar los mundos. Entrelazados a la Danza y al Canto, ellos conforman el dispositivo capaz de proyectar al hombre en sus viajes extáticos hacia lo desconocido, atravesando las capas terrestres y los círculos celestes, hacia la geografía espiritual donde el centro está en todos lados y la circunferencia en ninguno.
Pero así como la influencia de la época incaica tiene vital importancia en la historia de la música andina también vale mencionar la influencia que tuvo la música andina como consecuencia de la llegada de los europeos, llegaron con ellos los instrumentos de cuerda, las escalas heptatónicas temperadas y diversas armonías, como toda civilización donde se mezclan dos culturas totalmente diferentes, aparecen nuevas formas de expresarse usando estos novedosos instrumentos y los ya existentes, Estos aportarían nuevas formas de armar versos y estrofas y se crearía un lenguaje musical común entre estos instrumentos, y como consecuencia de este mestizaje, de lo andino con lo europeo, se crearían nuevos ritos y festejos y se modificarían muchas de las tradiciones y costumbres que se exponían en las letras de sus músicas y en las danzas.
Tras la llegada de los españoles llegaron también con ellos las costumbres africanas, los de los orientales y otras migraciones europeas, para entender la música andina hoy en día es necesario saber su historia y el proceso de transformación que tuvo en todos estos años, pero cabe resaltar que su esencia a día de hoy sigue vigente porque aun en los rincones más profundos de Sur América se sigue difundiendo de generación en generación porque dicen, está enraizada en lo más profundo de la madre tierra, la Pacha Mama.
Generalidades de la música andina
El error que muchas personas llegan a tener acerca del concepto de la música latina es debido a que se difundió de forma comercial el estilo musical del altiplano que generalmente es interpretado por aimaras, quechuas y otros pueblos de la región, básicamente han enfocado la música andina como si fuera un estilo melancólico, nostálgico que son interpretadas con flauta de caña y charango, pero en realidad la música andina engloba no solo este tipo de música, sino diferentes estilos y formaciones instrumentales que se dan en toda la geografía andina.
La música andina tiene una gama muy amplia de estilos pero entre todos mantienen en esencia algunos aspectos comunes, una de ellas es lo relacionado a la instrumentación, que a pesar la gran variedad de estilos existentes todas tienen como común denominador la instrumentación, los ritmos y la temática andina.

La instrumentación
Instrumentos como la quena, el charango, la zampoña, guitarra y percusión, son básicos para la música andina, en la actualidad los artistas modernos en su afán de brindar algo más comercial y poder llegar más a las masas han incluido instrumentos europeos como la guitarra eléctrica, el bajo, la batería, el violín, etc. creando nuevas modificaciones y alteraciones a la clásica y tradicional música de los andes.
Instrumentos musicales andinos
Los instrumentos básicos anteriormente señalados son artesanales y fabricados con materiales naturales como por ejemplo la madera, caparazones de animales, semillas e incluso hueso y pieles el sonido de estos instrumentos son particularmente especiales debido al tipo de materiales que se utilizan, por ejemplo la zampoña se hace a base de una madera especial, pero en la actualidad se pueden encontrar unas que son fabricadas en PVC y aunque se consigue un buen resultado el sonido no es el mismo.
(*1) En las Tradiciones nativas, la construcción de un instrumento es ritual, como lo es su ejecución. Cada instrumento es único y personal y es el chamán mismo quien, en una noche específica, recolectará la madera del árbol para su tambor y tenderá la piel del animal (caballo, venado, reno) que, al golpeteo rítmico de su baqueta cual fusta, lo conducirá al galope al otro lado. Ese Otro Lado donde se ubica la Terra Incógnita de las visiones proféticas, de las epifanías artísticas y de las curaciones milagrosas.
Son los instrumentos los que actúan de pontifex, los que tienden el puente capaz de enlazar los mundos. Entrelazados a la Danza y al Canto, ellos conforman el dispositivo capaz de proyectar al hombre en sus viajes extáticos hacia lo desconocido, atravesando las capas terrestres y los círculos celestes, hacia la geografía espiritual donde el centro está en todos lados y la circunferencia en ninguno.
(*1) En efecto, el artista, en su función de constructor de mitos, tiene un rol catalizador, ya que todo hacer es una regeneración e implica un retorno a esos orígenes: en la construcción de un instrumento, en la creación de una obra o en la restauración de un ser humano, se rehace ritualmente el proceso de Creación del mundo. El artista experimenta así, en lo íntimo de su ser, los procesos de la cosmogonía y antropogonía arquetípicas.
Los ritmos
Otro de los comunes denominadores de la música andina son los ritmos, hay que decir que son tan variados que a pesar de ser uno de los factores que tienen en común también es factor que lo hace un poco más complicado para poder definirla porque no hay nada concreto en lo que los ritmos se refiere, hay tanta variedad de ritmos como culturas hubo y hay al día de hoy en los andes, por lo que se hace una tarea casi imposible poder tener una recopilación de todas.
Así como los instrumentos han sufrido transformaciones a los largo de estos años, lo mismo pasa con los ritmos andinos, han sido objeto de transformaciones, alteraciones y finalmente fusiones con otros ritmos traídos del viejo continente, lo que es una muestra clara del mestizaje entre las dos culturas.
La temática andina
Los temas de la música andina clásica son básicamente cantos a todo lo que la naturaleza nos ofrece, ríos, montañas, paisajes, el cielo, deidades precolombinas y todas las actividades cotidianas y sociales que los nativos a día de hoy después de mil años siguen realizando, sobre todo todas las relacionadas con la actividad agrícola.
Pero esta temática como los otros dos aspectos en común que tienen todas las músicas andinas no ha estado ajena a los grandes cambios sufridos por la transformación que supuso la colonización europea y luego la revolución cultural del siglo XX, como consecuencia de toda esta influencia la temática andina se ha diversificado enormemente aunque sin olvidar las temáticas clásicas, convirtiéndose actualmente los temas relacionados con el romance las más destacadas, debido a que estos temas son los más comerciales.
Otro de los temas más recurrentes son las que ensalzan las fiestas populares, la fiesta de carnaval es sin duda la más conocida, cada pueblo de todas las regiones que forman parte de los andes celebran esta temporada acompañada de una música particularmente especial, muy alegre y con una letra muy festiva.
Evolución Histórica
Después de muchas investigaciones aún no se sabe a ciencia cierta desde cuando se crea la música andina, sin embargo haciendo un seguimiento de su origen se sabe que sus inicios pueden ser cuando alguien, hace miles de años, descubrió que golpear una piel de animal extendida sobre un hueco o caja de resonancia producía un sonido particular, o cuando alguien cogió un palo de caña y sopló sobre él y descubrió ese sonido particular.
Los hombres primitivos de los andes tenían un gran conocimiento de la naturaleza y vivían de ella y a todas las cosas que no comprendían o no entendían, eran cosas de los dioses, como por ejemplo los sonidos que la naturaleza tiene y es así como la música andina tuvo sus primeros inicios, para poder dar gracias a los dioses por las cosas que podían tener, hoy en día pueblos como los aimaras o ruphay entre otras muchas recogen este tipo de música, interpretaciones ancestrales donde los instrumentos de viento y percusión son los protagonistas.
Los antiguos hombres de los andes tocaban canciones a sus dioses para pedir prosperidad, buenas cosechas, para que los protejan de los malos espíritus, de esta forma se sentaron las bases rítmicas musicales que caracterizarían más adelante el folklore de los Andes.
Fue con la llegada de los españoles a América de Sur que se produjo uno de los cambios más trascendentales en la música andina ya que incorporaron los instrumentos de cuerda, como la guitarra, el violín, el arpa. Los nativos reconocieron que estos instrumentos aportaban grandes posibilidades para crear canciones aún más definidas mejorando sus esquemas rítmicos, los hombres andinos dieron a la guitarra su particular toque y estilo, o sea, su propio lenguaje musical, y al emplear cuerdas mucho más cortas y un caparazón de armadillo como caja de resonancia, nace el charango, de forma muy similar a la guitarra pero más pequeño.
El Charango, un instrumento mestizo
Con la llegada de los europeos también llegaron nuevos conceptos que dieron origen a nuevos ritmos originándose una gran variedad de estilos artísticos que actualmente conocemos y que la gran mayoría de ellas son resultado del intercambio cultural, muestra de ello es la saya, un ritmo muy alegre que se baila en el altiplano de Bolivia, lo que muchos no saben es que tiene raíces africanas. Los esclavos africanos, llevados para los trabajos de campo y para servir a sus amos, trajeron con sigo sus ritmos musicales y costumbres, resultado de este mestizaje, de lo andino y lo africano, nació la saya.
Cuando en el siglo XIX llegó la independencia de los países sudamericanos cada país desarrolló su folclore a su estilo diversificando aún más la música andina pero siempre manteniendo su esencia, esta época también toman influencia del cristianismo, la introducción del cristianismo a una cultura totalmente diferente donde tenían por dioses al sol, a la luna y otras deidades de la naturaleza fue un proceso lento, tortuoso y muy difícil, todo ese proceso se ve reflejado en la música andina, aparecen composiciones, nuevos cantos de alabanza a la nueva religión dando origen a la música andina cristiana.
Llegada la primera mitad del siglo XX la música andina era percibida por ciertos sectores criollos como algo solo para las personas de bajo nivel cultural y económico, a las personas que se dedicaban a tocar este género de música se les consideraba como inadaptados a la modernidad o anclados en el pasado. El director de Los Kjarkas, G. Hermosa, contó en una entrevista que cuando ellos empezaron a tocar se consideraba al músico como la última de las profesiones, y que ningún padre quería casar a su hija con un músico.
Pero lo cierto es que en la actualidad la música andina ha recobrado posiciones y ha evolucionado de forma exponencial por lo que es conocido a nivel mundial y muy valorado, sobre todo por el tipo de instrumentación que tiende a evocar a la calma, paz y a la naturaleza, y todo esto, gracias al incansable labor de los músicos andinos de tierra adentro, o de aquellos que migraron a las urbes y crearon una nueva corriente musical llamada “música andina contemporánea”. Gracias a la labor de estos artistas y creadores la música andina ha derrumbado prejuicios y ha conquistado a todos los estratos sociales.
Sin embargo, (*1) hoy se hace necesario redimir y restaurar esa Unidad perdida a través de un marco conceptual que permita reencontrar el camino hacia la Unidad ontológica fundamental. Un re-encauzamiento de los parámetros de la creación musical, actuando en sinergia con la potencialidad interior de los instrumentos autóctonos de América, puede devenir en aquello que los antiguos Sabios de este Continente denominaron un camino de conocimiento.
Es nuestro desafío como creadores contemporáneos el de generar un Corpus orgánico; una Teoría y Praxis acordes a las coordenadas espacio-temporales de la matriz poética de Abya Yala, linaje espiritual de nuestra América.
Fuente: www.elorejiverde.com / www.danielmartin-mallets.com

(*1) Alejandro Iglesias Rossi es Director de la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Susana Ferreres es la Directora de Artes Escénicas y Visuales de esa Orquesta. 
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