ARQUEOLOGÍA: Buscando la tumba de Atahualpa, un misterio aún no resuelto


Tras ser ejecutado, el rastro del cadáver de Atahualpa se desvanece en la selva cuando sus súbditos se lo llevaron para momificarlo y enterrarlo junto a un inmenso tesoro, desde entonces la última morada del desafortunado emperador inca es un misterio.

Aquel 25 de julio de 1533, cuando el Inca Atahualpa fue ejecutado en Cajamarca, dicen que Pizarro lloró su muerte. Lo cierto es que el cadáver del último emperador Inca desapareció pocos días después de ser enterrado en la iglesia de dicha localidad. Es uno de los episodios más misteriosos y crueles de la historia de Hispanoamérica.


Por un lado, el rastro del cadáver de Atahualpa se desvanece en la selva cuando sus súbditos se lo llevaron para momificarlo y enterrarlo junto a un inmenso tesoro, según cuenta la leyenda que una cámara del tesoro repleta de oro y la momia del último emperador Inca esperan a quien sea capaz de localizar el lugar de descanso eterno de Atahualpa. Pero nadie hasta ahora ha sido capaz de descubrir la oculta ubicación del desafortunado emperador y su inmenso tesoro.
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La enigmática tumba del último emperador inca ha sido uno de los lugares más buscados durante cinco siglos por los cazatesoros.
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Buscada durante siglos, la tumba del último emperador de los Incas ha escapado a historiadores y arqueólogos, a pesar de que se han investigado lugares ocultos en las cimas de los Andes y en lo más profundo de las junglas del Amazonas. El hallazgo resolvería el persistente misterio sobre qué fue del cuerpo de Atahualpa tras ser ejecutado por los españoles en 1533, en lo que significó el fin de su dinastía y de su imperio.
Atahualpa, el decimocuarto Emperador Inca.
El Imperio Inca, el Tawantinsuyo, era el más extenso de la América precolombina. Desde su capital, Cusco, en medio de los Andes peruanos, el imperio se prolongaba a lo largo de 2.400 millas (3.860 kilómetros) sobre la cordillera andina (abarcando desde los actuales Bolivia y Perú hasta lo que hoy son Argentina, Chile, Ecuador y Colombia), y albergaba en el siglo XV y principios del XVI a 12 millones de personas hablantes de diferentes lenguas unificados en una sola filosofía y una sola nación, además de contar con ciudades impresionantes, magníficos templos, terrazas que eran asombrosas obras de ingeniería e imponentes fortalezas.
Atahualpa fue un poderoso líder, y acababa de arrebatar el poder a su hermano en el curso de una guerra civil. Poco después, sin embargo, el nuevo emperador fue capturado en lo que hoy es Cajamarca, y llevado prisionero por tropas españolas bajo el mando de Francisco Pizarro.
Se dice que en prisión Atahualpa ofreció a cambio de su liberación llenar dos habitaciones de plata y una de oro "hasta donde alcanzara su mano", los españoles aceptaron y de inmediato se mandó la orden a todo el imperio inca de que enviasen la mayor cantidad posible de oro y plata hacia Cajamarca y así fue. Al cabo de pocas semanas venció el plazo que él había señalado para llenar dos cuartos del “rescate” sin que hubiera logrado, al parecer,  el cumplimiento de su oferta. El 10 de mayo de 1533, Pizarro y los principales dirigentes de la expedición dictaminaron la necesidad de emprender inmediatamente la fusión de metales preciosos y convertirlos en lingotes, y así fue, cuyos tesoros fueron fundido y convertidos en lingotes para luego ser enviados a España pues convenía apartar la cuota del botín perteneciente a la corona y remitida a la metrópoli, con el objeto de exhibir los frutos de la empresa conquistadora ante el soberano.


Después de cumplir su parte, los españoles lo sentenciaron a muerte el 25 de julio de 1533 por idolatría, fratricidio, poligamia, incesto y lo acusaron de ocultar un tesoro.
Ejecutaron a Atahualpa por estrangulamiento y desde entonces se desconoce qué fue del cuerpo de este gobernante inca. Su última morada es todo un misterio.
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La muerte de Atahualpa allanó el camino para la colonización española, y a partir de su muerte el imperio inca se desintegró.
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A lo largo de los años, los investigadores han explorado los territorios del antiguo imperio inca en busca de pistas del posible paradero del mausoleo. No se ha localizado tumba alguna en la ciudad de Cajamarca, en la que Atahualpa murió. Un equipo multinacional de investigadores exploró una remota región del centro de Ecuador, en la que se descubrieron los restos de una inmensa estructura construida a base de cientos de bloques de dos toneladas cada uno en el Parque Nacional de Llanganates, según podemos leer en MailOnline.
Fue en el año 2013 que se halló en la selva de Ecuador esta construcción que podría ser el lugar secreto donde fue enterrado el último emperador inca y su tesoro. El hallazgo se produjo en lo alto de los Andes del Parque Nacional Llanganates. Se trata de una estructura de casi 80 metros de altura, con paredes arregladas en un ángulo de 60 grados, compuesta por cientos de piedras de dos toneladas. 
Esta construcción ¿podría ser el lugar secreto donde fue enterrado el último emperador inca
y su tesoro?
Parte de la estructura está cubierta por la maleza y hay una cascada en uno de sus lados. El difícil acceso de toda la zona hizo imposible una exploración completa de otras construcciones detectadas desde el aire, por lo tanto, la investigación de la zona aún no concluye, según informa www.abc.es.
¿Este podría ser la última morada del Atahualpa?
Más recientemente, los expertos han centrado sus esfuerzos en un lugar situado a unos 72 kilómetros al sur de Quito. En la remota y retirada zona rural de Malqui-Machay, los investigadores hallaron un complejo de antiguos muros de mampostería, acueductos, una plaza trapezoidal y un sistema subterráneo de canalización de aguas, según informa CuencaHighLife.
En el 2014, la historiadora ecuatoriana Tamara Estupiñán, investigando conjuntamente con el Institute Francés deEstudios Andinos (IFEA) localizó las ruinas del gran complejo en lo alto de una cresta montañosa, a una altitud de unos 1.020 metros. Estupiñán describió el lugar diciendo “Es un monumento Inca de diseño imperial tardío que conduce a varias estancias rectangulares que fueron construidas con sillares de piedra pulida y dispuestas alrededor de una plaza trapezoidal.”
Muros y ruinas de Malqui-Machay, en Ecuador, uno de los lugares en los que se ha buscado
la tumba del último emperador inca. Foto: Sección Nacional del IPGH de Ecuador.
La arqueóloga Tamara Bray, de la Universidad del Estado de Wayne y colega de Estupiñán, explicó a la Agencia France-Presse que la exploración del lugar había revelado “un edificio inca que se encuentra extraordinariamente bien conservado y es bastante importante desde un punto de vista científico.”
El estudio del emplazamiento confirmó a los investigadores que los incas estaban activos en esta ubicación, otro buen indicador de que quizás la momia de Atahualpa (o su tesoro) podrían encontrarse cerca. Estupiñán cree que después de que Atahualpa fuera ejecutado y se le enterrara cristianamente, su hombre más leal, Rumiñahui, podría haberse llevado sus restos mortales a un lugar seguro y secreto. Tras la muerte de Atahualpa, Rumiñahui encabezó una revuelta contra los españoles, y se cree que su base podía encontrarse en lo que hoy es Ecuador, en Malqui-Machay, donde habría ocultado la momia de Atahualpa y sus riquezas.
Además, el padre de Atahualpa nació en la actual ciudad de Cuenca, en Ecuador, lo que vendría a reforzar la “hipótesis ecuatoriana”.
Según las noticias de la BBC, era importante para sus seguidores que el emperador fuese momificado, ya que se creía que sus poderes seguían residiendo de algún modo en su cuerpo físico tras la muerte. Es por esta razón que las momias eran custodiadas tan cuidadosamente por sus familias.
Hasta el momento, ni los restos de Atahualpa ni tesoro alguno de plata ni de oro han sido localizados, pero la busqueda continúa a día de hoy, a medida que se van reduciendo los miles de posibilidades existentes. En la actualidad hay organizadas expediciones para encontrar la tumba y el tesoro que están a la espera de financiación, y los cazadores de tesoros, aventureros y arqueólogos no se han dado aún por vencidos en su búsqueda del lugar de descanso final del último emperador Inca.
Imagen de portada: El Funeral de Atahualpa, obra de Luis Montero (Wikimedia Commons)
Autor: Liz Leafloor
Traducción: Rafa García
Este artículo fue publicado originalmente en www.ancient-origins.net
Lea también el artículo referencial aquí www.abc.es/cultura
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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