13 dic. 2016

LA ENTREVISTA. Chalena Vásquez: “No he hecho las cosas para ser reconocida”


Reconocida etnomusicóloga piurana falleció este domingo 11, a los 66 años. A continuación compartimos una de las últimas entrevistas que dio el año pasado y que no hubo oportunidad de publicar hasta ahora.

Escribe: Mijail Palacios Yábar
“Madre, amiga, etnomusicóloga, compositora, cantante, pianista, poeta, narradora, productora, artista audiovisual, danzante, ejemplo de divergencia creativa. Fue revolucionaria y nunca jamás estuvo con ningún partido (político), sino más bien con toda la gente”. Así definió el músico y antropólogo Camilo Riveros a su madre al darnos la lamentable noticia de su partida, la mañana del domingo. A Chalena Vásquez Rodríguez (Sullana, Piura, 1950) no le gustaban las medallas, por eso el mejor homenaje que podemos rendirle es conocer más su obra, pensamiento y compartirlos. En esta entrevista hecha la mañana del 24 de enero de 2015 y que no hubo oportunidad de publicar en su momento, un poquito de ella, de su luz, brillo, talento y genialidad. Sus ideas y sentimientos. Chalena, no se ha ido, ahora está más cerquita de nuestro corazón.

¿Qué paisajes nos quiere mostrar a través de sus composiciones?
Yo viví en el campo, a las orillas del río Chira… Aparentemente, como que contemplas la naturaleza, pero en realidad eres parte de…
Pero no nos comprometemos con la naturaleza.
Quizá las personas que trabajan la tierra, los agricultores, sí tienen ese contacto diferente con la naturaleza, esa dependencia directa del agua, de la tierra, etc.
Por eso no entendemos la gravedad de las cosas.
Se nos ha individualizado tanto que hemos perdido el sentido de conexión que tenemos con todos los seres vivientes. Y parece que la tendencia es que no nos demos cuenta.
En su música hay huaino, valses, marineras, mulizas, festejo… ¿Qué don hay que tener para viajar por esa variedad musical?
Escuchar mucho. Tenemos una memoria auditiva. Todos tenemos la capacidad de aprender y no solo por escrito o partituras, sino oralmente, que es como la mayoría de la gente aprende, en la vivencia. Escuchar mucho te alimenta una memoria, para identificar estructuras musicales.
¿A Chalena le falta escuchar música?
No hay el tiempo para escuchar todo lo que uno quisiera, la vida no alcanzaría. Con ese caudal interno que alcanzas luego de escuchar mucho, luego puedes componer. Cualquier persona puede componer, cualquier persona puede hacer canciones. Igual pasa con las letras, la poesía, es cuestión de leer. Toda persona se afirma en su derecho a ser persona cuando cultiva el arte. Por eso un tema que he estado trabajando es el derecho a la cultura, al arte como derecho humano.
Pero la cultura y el arte son vistos como accesorios.
Y no es así. El arte y la cultura te humanizan. Los seres humanos somos naturales culturales. El hecho de elaborar lenguajes artísticos, de comunicación es como se afirma la dignidad del ser humano.
*¿Se puede cambiar el mundo con la música? *
No creo.
¿Alguna vez lo creyó?
No… Las cosas no están aisladas. La música sola no puede. Es uno de los elementos. Si uno hace una canción que puede mover la sensibilidad del intelecto de otra persona ese elemento será uno dentro de la vida compleja de una persona. Se contribuye en lo que uno puede, incluso se asume como un compromiso vital. Pero no dejarse engañar es una de las cosas más importantes del ser humano, de la cultura. Y la música un poco va por ahí.
¿Se considera más estudiosa de la música que músico?
Difícil decirlo. He dedicado muchísimas horas de mi vida a la musicología, a la investigación, a la lectura, a estudiar, a mirar, a reflexionar. Estudié tres años Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Trujillo, pero decidí dedicarme a la música y me vine a Lima, entré al Conservatorio y siempre con una inquietud muy grande para qué sirve el arte, justamente. De poner en contexto socio-cultural y político. Ingresé también a Universidad de San Marcos, a la facultad de Letras, para la especialidad de Arte, pero no pude seguir porque había demasiadas huelgas. Luego seguí varios cursos de antropología y sociología en la Universidad Católica, pero me gradué como musicóloga en el Conservatorio y después fui a Venezuela, donde estudié etnomusicología, folclorología y empecé a hacer mis primeros trabajos de investigación. En 1978, hice una investigación en Chincha, de ahí salió el primer libro que es “La práctica musical de la población negra en Perú”. Allá conocí a Amador Ballumbrosio cuando todavía era el líder del conjunto zapateando y cantando, aún no tocaba el violín, quien lo hacía era don José Lurita. Y el hacer canciones es otra actividad paralela, y muchas han nacido por una necesidad afectiva, subjetiva.

¿Cuándo hace canciones no la persigue la Chalena musicóloga?
Felizmente, no. Yo hago canciones como las hace cualquier persona de tradición oral. No escribo mis canciones, salvo que componga para cuarteto de cuerdas o arreglos corales. En ese momento, sí, uno usa la técnica. Yo empecé a hacer canciones sin pensar en publicarlas y empecé a darles a otros amigos a ver si querían cantarlas. Pero algunas personas me dijeron que no eran canciones comerciales y entonces dije: tengo que tener canciones en limpio para que queden y por eso hice las grabaciones.
Componer también es un acto muy intuitivo.
Sí, yo he compuesto la mayoría de las canciones caminando. No compongo sentada. Voy tarareando y poniéndole alguna letra. Es verdad que detrás de cada canción hay imágenes y hay momentos precisos que dieron lugar a esos versos. En cierto modo, uno va revelando su intimidad en las canciones.
A propósito de la canción “Al pie de la soledad”, ¿usted siente en este momento de su vida esa sensación de estar sola?
Sí… Hay formas de soledad. En el fondo, todas las personas estamos solas, somos solas. Uno reconoce que no hay cosas que puedas hacer sino en ‘solitariedad’. Sí hay momentos… pero prefiero no hablar de eso…
Los momentos más difíciles son los que sacan las canciones más fuertes, ¿no?
Es verdad… Se podría hablar de melancolía, soledad, tristeza, de dolores del alma. Hay dolores que uno tiene… y desde ese tipo de sentir uno puede crear…
Su estilo para cantar un vals no sigue esa tradición de lucir la voz quizá hasta la exageración. ¿Por qué?
Mi voz en realidad es pequeña, no tengo esa potencia que otras personas tienen y desarrollan. Es una opción.
A mí me pasa que en el criollismo escucho muchas voces potentes en el extremo, que tal vez llegan a la exageración. ¿No le pasa eso?
Son opciones estéticas. Hace falta reflexionar en ese aspecto. A veces se cree que hay una sola opción, se cree que esa forma es la única y la mejor, y entonces aparecen muchas jóvenes que tratan de imitar la voz y estilo de otras personas que han logrado éxito. Cada quien debe encontrar su propia capacidad. Lo mejor que le pueda pasar a un cantante es aprender a cantar con su propia voz y no imitando cánones. Este asunto de comparar con otra persona te falsea tu propio camino. Todo lo que están haciendo en concursos de danza, de baile hace creer que eres mejor porque le ganas a otro.
¿Se refiere a los reality?
No solo a los reality sino a los concursos de marinera, de arte.
¿Son negativos?
Yo pienso que sí, en muchos aspectos.
Y se hacen desde colegios hasta universidades.
Pienso que por ahí no se afirma el derecho de toda persona a su cultivo de ser humano a través del arte. No creo que esa sea la manera de incentivar el derecho al arte y a la cultura. Yo tengo un ejemplo bien exagerado: es como incentivar una buena alimentación haciendo concursos de glotones.
¿El Perú ha sido justo con usted?
(Risas). Esa pregunta no me la esperaba… No sé. Yo pienso que todos trabajamos lo más que podemos y ya.
Pero también es bueno el justo reconocimiento. Un aplauso después de terminar una canción nos alienta, ¿no?
Bueno, esas cosas las comparto en espacios muy íntimos, personales, con mis hijos. No he hecho las cosas para ser reconocida. No espero eso. Yo pienso que el Perú es injusto con toda la gente, porque hay desigualdades sociales terribles. Ya, te voy a contar: Una vez me llamaron para formar una comisión para dar una medalla a unas personas y les dije que no, que hacía falta políticas de Estado en que todos los artistas pudieran desarrollarse integralmente. Les que dije que no estaba de acuerdo con premiar a algunas personas como si fuesen las únicas que tuvieran el derecho a ser premiadas cuando cientos de artistas no eran reconocidos, y me retiré. Entonces, la comisión me nombró a mí entre las personas a premiar (risas)… Y con la idea de democratizar, en vez de tres o cuatro personas pusieron a 100… Entonces, estaba dudando en ir o no a recibir la medalla… (risas). Y dije: y ahora qué hago, tengo que decir algo. Fui al auditorio Los Incas del Museo de la Nación, ahí se iba dar. Estaban reunidos todos los artistas, a quienes aprecio y admiro. En el momento en que me llaman, subo y al señor que estaba anunciando le digo: ¿me prestas el micro? Tomé el micro y les dije todo lo que estoy diciendo, que no estoy de acuerdo con que se den medallas, que es un saludo a la bandera y en la práctica no se protege al artista. Era el tiempo de Fujimori. La gente empezó a aplaudir, todos lo hicieron. Y no dejé que me pongan la medalla…
¿Y la medalla dónde está?
(Risas). Por ahí estará, no sé dónde está… Qué tanto los reconocimientos y medallas son las que enfatizan o fortalecen las mismas estructuras y dinámicas que se están dando, que no son de los más justas. Uno recibe con cariño y gratitud el reconocimiento de las personas, es verdad. Un aplauso sincero, o cuando te dicen, “mira Chale, esa canción la estamos bailando con los niños en tal escuela”. Esa manera es bonita.
DATOS
Visite el canal de YouTube de Chalena. Tiene más de 400 videos. También hay más información sobre su obra en www.chalenavasquez.com.
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.peru21.pe
Foto: La imagen de portada fue tomada en enero del año pasado. (Perú21)
VÍDEO: (Recital de Catautoras 2015)
 

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