4 dic. 2016

LA ENTREVISTA: “El folclor andino es un compromiso de vida”, Andrés ‘Chimango’ Lares y Chano Díaz Límaco


Artistas ayacuchanos están preparando un espectáculo donde podrán mostrar la tradición musical navideña andina. Piden más respeto hacia las manifestaciones culturales propias de los Andes.

Por: Fidel Gutiérrez M
Pertenecen a dos generaciones distintas, pero la música los une. Andrés ‘Chimango’ Lares y Chano Díaz Límaco vuelven a trabajar juntos, esta vez con otros destacados artistas, para presentar en la Derrama Magisterial el 8 y 9 de diciembre Navidad Andina; un espectáculo con manifestaciones propias de las fiestas de fin de año que solo pueden apreciarse en el corazón de la sierra.

¿Qué diferencia a las navidades andinas de las citadinas?
CHIMANGO LARES: Desde un punto de vista de la tradición neta de nuestros ancestros, es un tributo a la naturaleza, a la Pachamama; por las primeras floraciones y frutos que van saliendo en esas fechas. Y en la parte musical se utilizan instrumentos especiales: zuecos, sonajas, campanillas, el ala de cóndor. También están los cánticos que se hacen en las huaylías, que son tan agudos como el trinar de las aves.
CHANO DÍAZ: Estas estampas no se ven en los espectáculos de música andina. El maestro ‘Chimango’ desde hace tres años está trayéndolas aquí.
¿De cuándo data esa tradición? La Navidad llegó con los españoles.
CL: Hay una parte sincrética, con los instrumentos de cuerda que ellos trajeron; pero antes se celebraba a la Pachamama. Además, en los Andes es muy fuerte compartir. Todas las comunidades preparan sus mejores potajes durante la estación, como dulces, buñuelos y comidas típicas de estación, hechas a base de arvejas, habas y calabazas que recién van saliendo en esta época. Se dejan de lado las rencillas también.
¿Se están rescatando apropiadamente las manifestaciones de este tipo?
CL: En la clausura de los Panamericanos en Canadá bailaron la danza de tijeras con música que no era de ese tipo. Además, esto lo preparó un productor mexicano… No es posible que nos maltratemos así. Cuando en el extranjero nos piden juntarnos con otros músicos, estos nos preguntan cómo es posible que no contemos con más apoyo. Y vemos que hay festivales en los que cada país participa con su mejor elenco y con hasta 60 artistas… Hacemos ese reclamo no por nosotros, sino por las generaciones futuras.
CD: Es un trabajo hecho a partir de la tradición. No hay escuelas donde puedas aprender a ser danzante de tijeras. El folclor andino es un compromiso de vida, un legado que se transmite de generación en generación, pero viviendo en la tradición.
Ustedes son dos generaciones distintas. ¿Cómo cruzan sus caminos?
CD: Hemos hecho muchos proyectos juntos. ‘Chimango’ está en mis discos de electrónica. Todo empezó en la banda Kavilando, que hacía una fusión que no gustaba mucho. Después comprendieron que no estábamos poniendo la música andina en ritmo de rock, sino lo contrario, haciendo que el bajo y la batería trabajen para el folclor.
¿Creen que hubo continuidad con este tipo de sincretismo?
CL: Sí. Hay varios exponentes: los Hermanos Gaitán Castro, el Dúo Romances, Porfirio Ayvar. No se quería distorsionar el huaino, sino alimentarlo. Por ejemplo, un torovela o un carnaval, con las baterías y bajo suenan bien festivos.
CD: Hoy usan la batería con los patrones trabajados por la banda Kavilando. Sí hay muchas propuestas que irán madurando en el tiempo. Pero el jalón de orejas es para que se investiguen las raíces. No creo que tomar la voz de José María Arguedas y hacer un loop sobre música electrónica sea el descubrimiento del siglo. El canto andino tiene un patrón rítmico dentro de sí que hay que investigar y trabajar.
¿Cuándo es que se desvirtúa la esencia de la música andina?
CL: Cuando se compone y graban canciones sin ningún tipo de trascendencia.
CD: Se pierde la identidad cuando la música no está conectada al ritmo y al lugar del que procede la canción o la estampa. Si se hace para impresionar al público o buscando algún parecido con el mundo occidental, para asegurar mayor difusión, pierde identidad.
“La música andina tiene futuro, pero debe haber más criterio en las propuestas, no solo buscar un producto masivo”.
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.elperuano.com.pe
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