HISTORIA: El día que el Apu Kisu Yupanqui atacó a la Lima de Pizarro


Solo un año después de haber sido fundado la “Cuidad de los Reyes”, las fuerzas tawantinsuyanas compuestos por 30 000 runas (hombres), al mando del heroico guerrero  Apu Kisu Yupanki, rodearon y atacaron Lima con la misión de destruir el principal bastión del enemigo y sólo llevar vivo a Pizarro ante Manko Inka.

Una estrategia típica de los Estados coloniales como el Perú es ocultar o, en el "mejor" de los casos, minimizar a los auténticos héroes de la patria. Sacan de las páginas de la historia a aquellos que - desde su punto de vista colonialista - pueden ser un peligroso ejemplo contra el sistema, pues fortalecen y cimientan el orgullo e identidad nacional. Ese ese el caso de una de las más grandes glorias de la Guerra de Liberación Nacional tawantinsuyana, arquetipo del guerrero andino: Kisu Yupanqui.

Pizarro asentó la capital de la colonia en Limaq (1535), pero solo un año después, en 1536, este centro de operaciones del invasor estuvo a punto de ser borrado del mapa. Los inkas y otras etnias del Tawantinsuyu decidieron expulsar a los invasores e iniciaron una guerra sagrada por la liberación de nuestras tierras. Manko Inka junto al gran Apu Wila Uma pusieron cerco al Qosqo, que estaba tomado por los españoles y runas (personas) colaboracionistas. Simultáneamente, quien quizá sea el mejor guerrero inkaico de la guerra de liberación, el Gran Apu Kisu Yupanki, partió de Ollantaytampu con su ejército rumbo a Limaq, con la resuelta misión de destruir el principal bastión del enemigo y sólo llevar vivo a Pizarro ante Manko Inka. En su épica marcha, que constituye la más grande victoria tawantinsuyana anticolonial, destruyó sucesivamente los ejércitos enviados por Pizarro para reforzar a los hispanos que estaban en el Qosqo. Entre mayo y julio de 1536 fueron ANIQUILADAS  4 expediciones españolas, las comandadas por Gonzalo de Tapia, Diego Pizarro de Carbajal (primo del pastor de cerdos), Juan Mogrovejo de Quiñones y Alonso de Gaete. Una quinta expedición dirigida por Francisco de Godoy fue contra Kisu, pero “rabo entre las piernas” huyó hasta Lima al enterarse de la suerte de las cuatro anteriores fuerzas coloniales, y que se acercaba incontenible el ejército tawantinsuyano cantado estruendosamente: “a la mar barbudos, a la mar barbudos...”.
Apu Kisu Yupanki, hermano de Manco Inca y uno de los paladines de la 
reconquista incaica. (Autor del dibujo: Deberet)
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La mañana del 24 de agosto 1536, el guerrero inca Apu Kisu Yupanqui, ataca a la Lima de Pizarro.
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Destrozados los europeos, incluida caballería, artillería e “indios amigos” (indígenas colaboracionistas), Kisu Yupanki y su gente llegaron a Puruchuco, donde se dio otra feroz batalla contra Pedro de Lerma, teniendo éste que retirarse a Lima (ahí, en Puruchuco, aún quedan huellas de tal hazaña y quedaron los mallquis (restos) de algunos de estos antepasados heroicos). Finalmente, Kisu Yupanki ocupó el cerro hoy llamado San Cristobal y destruyó la cruz de madera que habían colocado los invasores, y luego de celebrar los ritos del plenilunio, dirigió su enardecido ejército al centro de la ciudad. Era 24 de agosto de 1536 y Kisu Yupanki, lanza en mano, dirigió a sus tropas (en especial a su guardia personal de 40 guerreros de élite) la siguiente arenga:
"Yo quiero hoy entrar en el pueblo y matar a todos los españoles que estén en él... Los que fueren conmigo han de ir con esta condición, que si yo muriese, mueran todos, y si yo huyere, huyan todos". Es decir, los comprometió a seguir su ejemplo para vencer o morir en la lucha. Así lo escribió el propio enemigo, un soldado anónimo pizarrista ("Relación del sitio del Cusco", 1539). Acto seguido, según el mismo cronista, los capitanes inkas "movieron todo el ejército con grandísimo número de banderas" e iniciaron el ataque final, con Kisu Yupanki a la cabeza:
“…y embistiendo luego pelearon con los españoles valerosamente y se adelantaron tanto que entraron dentro de la ciudad haciendo en ella grandísimo estrago y mataron muchos españoles, e INFINITO NÚMERO DE INDIOS AMIGOS. Si la fortuna no les fuera favorable a los españoles, o por mejor decir Dios… aquel día se concluía la guerra asolando Lima… [y por poco] no quedara memoria de la Ciudad de los Reyes ni de los españoles” (Fray Martin de Murúa: Historia General del Perú, Libro primero, cap LXVIII, 1616).

Kisu Yupanki cumplió su juramento de vencer o morir en el intento, en la misma Plaza Mayor, donde debería erigirse un monumento a su honor y coraje indoblegable. Murúa reconoció que la fuerza de choque principal de Pizarro fueron sus “indios amigos”, que al fin de cuentas inclinaron la balanza del lado colonial. ¿Quiénes fueron estos colaboracionistas? Principalmente los curacas de Limaq (Taulichuku) y su gente, los kañaris, los wankas y los waylas de Mama Kuntur Wachu.
Según un cálculo preliminar, el ejército de Kisu Yupanki habría estado compuesto por aproximadamente 25 000 a 30 000 hombres, no sólo inkas sino de diversas naciones tawantinsuyanas, y el de Pizarro por 500 españoles, caballería, cañones, perros de guerra, pero sobre todo por los indígenas colaboracionistas de las etnias mencionadas líneas más arriba, más contingentes menores de otras, sumando alrededor de 40 000 "indios amigos".
Dicho sea de paso, esto muestra una vez más que la llamada "conquista" fue esencialmente una guerra civil e interétnica, que por su complejidad no analizaremos aquí. (Fuente: Este artículo fue publicado en www.facebook/PATRIA)
LA HEROICA MUERTE DEL CAPITAN KISU YUPANQUI
Habíamos dicho que Lima, al igual que el Cusco en mayo de 1536, salvó de su destrucción, más que por el valor y las armas de los españoles, por el apoyo militar que recibieron los españoles de las naciones nativas enemigas de los incaicos, invalorable auxilio que las fuentes españoles silenciaron para atribuirse una pretendida hazaña. El ataque central a la ciudad de Lima se dio en la mañana del jueves 24 de agosto; basamos esta afirmación en el testimonio presencial del español Martín Pizarro, quien refiriéndose a esa jornada dice que ocurrió un jueves y que ese día mataron a Kisu Yupanki, el capitán general del ejército patriota. Según el calendario de la época, ese jueves cayó en la fecha que indicamos.
Unas versiones indican que el ataque a la ciudad se hizo a la vez por tres partes; otras señalan que se inició por el lado de Santa Ana. De testimonios confiables nosotros deducimos que se produjo por la parte del río Rimac, siendo dirigido personalmente por Kisu Yupanki y un número selecto de capitanes. Aunque la probanza de Pedro Martín de Silicia no aporta detalles significativos sobre la magnitud de esta acción, la Relación Anónima de 1539, dice que el ataque a la ciudad se inició al sexto día del asedio.
La misma relación refiere que Kisu Yupanki, con la gallarda respuesta de sus guerreros, resueltos todos a recuperar la perdida soberanía, marchó sobre la ciudad con un ejército distribuido según las naciones que lo conformaban, con grandísimo número de banderas multicolores. Según el documento histórico, el capitán general de los patriotas, de pie en sus andas de guerra y lanza en mano, avanzó con sus hombres exclamando: embarcar, barbudos, a embarcar, gritos repetidos por sus capitanes vistosamente ataviados con gargantillas, petos de oro y plata y casco emplumados.
Infortunadamente, la cruenta batalla resultó adversa para la causa patriota, y fundamentalmente por uno de esos avatares propios de las más grandes gestas épicas. Se dice que Kisu Yupanki, después de haber cruzado los dos brazos del río Rimac, comenzaba ya a entrar en las calles de la ciudad y sus hombres caminaban triunfalmente por encima de las paredes, cuando fue violentamente atacado por un escuadrón de sesenta jinetes, fatal encuentro a consecuencia del cual el jefe patriota, que peleaba a la cabeza de sus guerreros, fue derribado y muerto de una lanzada que le dieron de improviso, muriendo con él cuarenta de sus capitanes, personas de cuenta, que no pareció sino que los habían mandado escoger. Esta última afirmación, hecha por un español, prueba de manera fehaciente que los jefes incaicos supieron ser consecuentes con la proclama que previamente les dirigiera Kisu Yupanqui, cuando los exhortó a morir a su lado, si él moría. Hermoso holocausto, absoluta e injustamente silenciado por la historia oficial peruana hasta el presente.
Poco después, en pleno fragor del combate, que se daba en diversos frentes, circuló el rumor de que Pedro Martín de Sicilia había matado de un lanzazo al capitan general del ejército patriota, provocando ello el estupor de los incaicos y el júbilo de los españoles. En efecto, Sicilia habría de declarar en su probanza que él mató a Kisu Yupanki, ufanándose que con su proeza salvó a los españoles y a la ciudad de Lima de su destrucción total. Aunque el soldado Sebastián Suyo, del pueblo de Pilos de los Yauyos, dando detalles de la muerte del jefe Inka, señala que lo mataron cuando pasaba el río, otro testimonio dice, a su vez, que fue ultimado en una emboscada que le tendieron a la entrada de Santa Ana. Guamán Poma, por su parte, sostiene que fue muerto por un capitán Dávalos de Ayala en la localidad de Ate. Y Murua, por otro lado, afirma que Kisu Yupanki, herido en la rodilla de un arcabuzazo, se retiró a Pumpun y murió en Chinchaykocha. La verdad es que este auténtico héroe libertario murió combatiendo a la entrada misma de la ciudad de Lima por la parte del río Rimac, como lo ratifica el testigo presencial Pedro Xuyo, curaca de Hanan Yauyo de la Pachaca de Tamara, que había servido a las órdenes de Kisu Yupanki.
Muerte de Quizu Yupanqui durante el asedio de Lima, según 
dibujo de Guaman Poma.

De las fuentes españolas y peruanas, se desprende que durante el asedio y en la batalla por la ocupación de Lima, hubo por ambas partes derroche de valor y temeridad: los incaicos para aniquilar a los españoles o echarlos al mar, y los españoles con sus aliados para defender sus vidas y la tierra que habían ‘conquistado’. Es de rigor anotar que durante el asedio, Francisco Pizarro mandó matar a Mama Azarpay, hija principal de Huayna Cápac a la que había tenido cautiva, luego de comprobar que esta princesa patriota colaboraba secretamente con los sitiadores incaicos.
Aunque no se sabe con seguridad en qué momento terminó el cerco de Lima, creemos que ello ocurrió a finales de agosto, coincidiendo con el ritual para del novilunio que ese año tuvo lugar el día 31; era uso incaico dejar de combatir al celebrarlo. Este aserto aparece confirmado por la versión de varios testigos presenciales, según los cuales el ataque a la ciudad prosiguió aún después de la muerte de Kisu Yupanki, hasta que en algún momento Illa Tupa, Paukar Waman, Puyu Wilka y otros capitanes, convencidos que la ciudad era imposible de ser tomada por tener mucha gente defendiéndola, acordaron levantar el cerco y continuar la guerra en la sierra central. Illa Tupa, se retiró por el camino de Quives y Puyu Wilka por la ruta de Pachacámac, Olleros y Pariaqaqa, para oponerse al paso de los españoles enviados al Cusco.
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El ejército de los Huancas no llegó a tiempo para apoyar a los incaicos en el ataque a la ciudad.
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El cronista Murúa, tratando de explicar el por qué los incaicos no pudieron tomar la ciudad de Lima, dice que no se debió a la muerte de Kisu Yupanki, ni siquiera a la tenaz resistencia ofrecida por los españoles y sus aliados, sino al azar de la historia, señalando que el ejército de los Huancas no llegó a tiempo para apoyar a los incaicos en el ataque a la ciudad, añadiendo que si éstos hubieran cumplido con llegar oportunamente en el día indicado, habría acabado la guerra con la muerte de los españoles y la destrucción de la cuidad, sin dejar memoria de su existencia. La tesis de Murúa tiene relativo sustento histórico. Como se sabe, los curacas del valle de Jauja, Lurin y Hanan Wanka, desde 1533 se aliaron, de hecho, con los españoles y en agosto de 1536 continuaron sirviéndolos contra los Incas; aunque hubo otros curacas del valle de Jauja que militaron en las huestes de Kisu Yupanki. Los curacas de los Yauyos, vale agregarlo, se dividieron, unos a favor los españoles, otros adhiriéndose a la causa patriota. Por esta división entre los pueblos, es probable que los Angaraes, Chavircos y Wankas, expresamente, no llegaran a tiempo para apoyar a Kisu Yupanqui. De aceptarse la versión del cronista, los Huancas no llegaron oportunamente por algún imponderable militar o porque, quizá, llegaron a un entendimiento con los españoles, como sucedió con algunos curacas de Huarochirí por presión de Marcas Yuto, orejón del linaje de Yawar Waqaq, puesto por Pizarro en esa jurisdicción el año 1534.
Pero cualesquiera que hubiese sido la causa del fracaso en el objetivo de tomar por asalto la ciudad de Lima, lo concreto es que este desenlace fue de funestas consecuencias para la causa patriota. Los españoles, alentados con la victoria, iniciaron una formidable contraofensiva que en los primeros meses de 1537 acabó sangrientamente con el ejército incaico de la sierra central, hecho determinante para que Manko Inka levantase el cerco del Cusco retirándose a la agreste montaña de Vilcabamba. (Fuente: www.geocities.ws/edmundoguillenguillen)
La información presentada no está oculta ni es novedosa; está publicada hace décadas. Recomendamos, por ejemplo, el imprescindible libro de Edmundo GuillénGuillén “La Guerra de ReconquistaInka”.
¡Gloria a nuestro inmortal Apu Kisu Yupanki y sus guerreros patriotas!
Fuente: Parte de este artículo fue publicado en www.facebook/PATRIA
La referencia adicional fue tomado de: www.geocities.ws/edmundoguillenguillen
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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