15 feb. 2017

COSTUMBRES: Servinakuy, el ancestral matrimonio de prueba


Esta institución era y es tan arraigada a las costumbres andinas, que logró sobrevivir al catolicismo impuesto por la conquista que lo satanizó, a los tres siglos de coloniaje, manteniéndose y robusteciéndose hasta el día de hoy.

Podemos definir al servinacuy desde diversos puntos de vista: jurídicamente se define como “un compromiso entre el padre y el pretendiente de la futura novia”, este último contrae el compromiso de recibir a su hija como parte de su prole, el padre por su parte adquiere la obligación de devolver al pretendiente los obsequios o su equivalente en dinero o en trabajo en caso de que no llegara a formalizarse la relación, socialmente se basa en la necesidad de un previo conocimiento íntimo y completo, sin reserva alguna, aun de índole biológico, para construir después de esta convivencia y siempre que la misma tuviera éxitos, un hogar estable y feliz, finalmente, etimológicamente "servinacuy" es un vocablo híbrido, castellano quechuizado que significa “mutuos servicios”.

El Servinacuy en el Perú
Las uniones de Hecho en el Perú, también conocidas como concubinato o relaciones de convivencia, son una forma de unión intersexual muy antigua que lleva consigo mucho en común con el matrimonio y ha tenido existencia en nuestro país desde épocas remotas, motivo por el cual al hablar de servinacuy, es importante empezar haciendo algo de historia
El Matrimonio en el imperio incaico
El imperio incaico, que controló un territorio de cerca de dos millones de kilómetros cuadrados, legisló minuciosamente el matrimonio, aunque no desde un punto de vista religioso sino administrativo, más ligado al Estado que a la fe. Cada uno o dos años acudían todos a la plaza principal de cada capital de provincia formando filas divididos por género y estatus social. Esperaban que el monarca incaico los empareje y los case. Existía una figura que se conoce como “servinacuy”, matrimonio de prueba, en el que la pareja convivía durante un tiempo y, si se llevaban bien, se casaban legalmente. Fruto de esa convivencia, donde las relaciones sexuales se practicaban sin esconderlas, podían llegar a tener hijos, que la sociedad no condenaba, incluso en los casos en los que la pareja se rompiera durante el servinacuy.
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El novio recibía a la novia de manos del monarca incaico o algún representante suyo, solo así convertía a su esposa en legal.
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El novio recibía a la novia de manos del monarca incaico o algún representante suyo, solo así convertía a su esposa en legal. El estado establecía fechas específicas cada 1 o 2 años. Acudían todos a la plaza principal de cada capital de provincia donde formaban filas separadas acorde al sexo, rango y parentesco, con el objeto de ser emparejados y casados por el Inca.
Las edades fijadas para el casamiento oscilaban entre los 15 y 20 años para los hombres y un poco menos para las mujeres. El matrimonio se asociaba a la mayoría de edad y a la obligación de tributar.
Una modalidad curiosa de matrimonio lo constituían los casamientos infantiles efectuados entre los hijos de los curacas, cuyas edades oscilaban entre los 5 y 9 años. Se realizaban todas las ceremonias como si fueran adultos, pero los esposos seguían viviendo con sus padres hasta la menarca de la mujer (primera menstruación) y los ritos de pubertad del hombre, hecho que les permitía consumar el matrimonio y empezar a convivir formalmente y  tributar para el estado. (Fuente)
Otra variante de casamiento regido por el estado era el que se efectuaba entre impedidos, así se casaban entre ciegos, cojos, malformados, etc. El Inca les daba casa, tierras, pastos y, en las ciudades formaban barrios con ellos. Los trabajos que se les asignaba eran acordes con sus capacidades y limitaciones, pero no estaban eximidos del tributo. Existía un refrán incaico que decía “cásate con tu igual” (Varela, 1945). Finalmente una costumbre que perdura hasta nuestros días en el mundo andino, se trata de matrimonio o casamiento de prueba (servinacuy), donde la pareja convivía durante un tiempo y si había un buen entendimiento entre ambos podían casarse legalmente, caso contrario se separaban. Fruto de esta convivencia podían nacer hijos, sin embargo este hecho no fue ni es condenable por la sociedad. (Fuente)
La virginidad no fue apreciada nunca, y en tal sentido el cronista Bernabé Cobo nos comenta que “la virginidad era vista como una tara para la mujer, pues el indio consideraba que solamente quedaban vírgenes las que no habían sabido hacerse amar por nadie”. Otros cronistas citan ejemplos pintorescos al respecto, tal es el caso de un indio que se opone al matrimonio de su hermana con un pretendiente honorable, argumentando que los jóvenes no han tenido relaciones sexuales (Baudin, 1955).  Por otra parte un marido, peleándose con su mujer, le reprochaba no haber tenido amantes antes del matrimonio (Arriaga, 1928). (Fuente)
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En el "sirvinakuy" también el hombre tiene que someterse a un análisis, a una crítica justa de su conducta.
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El historiador Miguel Julio Pereda escribe: “Hacer historia sobre el matrimonio de prueba andino no es una tarea fácil. Sus orígenes son muy confusos. A ciencia cierta, no se sabe si es una institución inca o preinca. Existe incluso una tercera tesis, que sostiene que esta institución tomó impulso en el Virreinato.”
“El "sirvinakuy" es una institución de derecho natural que se basa, en primer término, en un profundo respeto a sus normas, respaldada por el control de los mayores, cuya palabra todavía es ley en las comunidades de la Cordillera; y en segundo término, en un orden de propósitos bien establecidos. No se trata de tomar a "prueba" una mujer, con el sólo fin de convivir con ella y apreciar sus facultades físicas y espirituales. En el "sirvinakuy" también el hombre tiene que someterse a un análisis, a una crítica justa de su conducta, de su capacidad tanto para crear y conducir una familia, cuanto para demostrar que puede mantenerla”, agrega. (Fuente)
La prohibición del “sirvinacuy” en el virreinato
El sirvinacuy que data de tiempos inmemoriales y que es citado y por supuesto criticado por los cronistas y combatido por los conquistadores durante la conquista y el virreinato costumbres como el servinacuy, tincunacuy, tincunacuspa, topacashca, yachanacuy, pantanacuy (pantanaco) o "matrimonio de prueba".
Esta institución era y es tan arraigada a las costumbres andinas, que logró sobrevivir al catolicismo impuesto por la conquista que lo satanizo y a los tres siglos de coloniaje, manteniéndose y robusteciéndose hasta el día de hoy.
El deseo de erradicar esta costumbre fue tal, que el Virrey Toledo en 1575 promulgó unas ordenanzas al respecto, contraviniendo la Cédula Real del 4 de Septiembre de 1560, que prohibía tener en los "monasterios cepos (ni en ninguna parte) para poner en ellos a los indios‚ indias que quieren, y aprisionan y azotan por lo que les parece y los trasquilan, que es un género de pena que se suele dar a los indios, lo cual ellos sienten mucho".
He aquí unos párrafos de las ordenanzas VIII y XIV, del Virrey Toledo: ...... "Por cuanto hay costumbre entre los indios casi generalmente, no casarse sin primero haberse conocido, tratado o conversado algún tiempo y hecho vida maridable entre sí ..... Ordeno y mando que se procure, así por los sacerdotes, corregidores, caciques y alcaldes persuadir y quitar a dichos indios esa costumbre tan nociva y perniciosa........ El indio cristiano que tuviese acceso con india infiel o estuviere amancebado con ella, por la primera vez, que lo trasquilen y den cien azotes; y por la segunda lo remitan preso con la información al Corregidor, para que lo castigue conforme a derecho....." (Fuente)
Anecdóticamente no está  demás señalar que en el "Runa Soncco",  periódico que editaba en Juliaca el pionero de la Salud Pública en el Perú,  Manuel Núñez Butrón, están las participaciones o avisos en la Crónica Social en la que se comunicaba que fulano y zutana "entraron en servinacuy" o que lo terminaban o se casaban.  Villavicencio (61) le dedica a esta costumbre  interesantes páginas y la lucha estéril  por erradicarla durante el virreinato.
Así el Concilio de Lima de 1582 lo condenó y dio disposiciones para terminar con esa  costumbre que ahora la practican en gran proporción los habitantes del primer mundo, abierta, indiferente o solapadamente. (Fuente)
Fuentes:
www.tu-asesoralegal.blogspot.com /  www.angelfire.com/
www.antropologico.gov.ar
Puedes leer el artículo referencial AQUÍ.
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