1 mar. 2017

MITOS Y LEYENDAS: Los tres mundos de la cosmovisión andina y su relación con el todo


Hananpacha, Kaypacha y Ukupacha son los distintos estratos de la realidad de la cultura ancestral. Los tres conforman un "todo", no tienen distinciones y están interrelacionadas. En ellos habitan las divinidades ancestrales que las representan: el ave cóndor (hanan pacha), el puma (kay pacha) y el reptil (uku pacha). 

Tamara Landívar, tomando las palabras del investigador Hernán Loyola, señala que el Hananpacha   es el espacio superior de los astros o deidades; el Kaypacha es el espacio horizontal, del aquí, de lo terrenal, de la vida; y el Ukupacha es el espacio de abajo, de lo desconocido o de los espíritus.

Recreando una analogía, el Hananpacha sería el cielo; el Kaypacha la tierra y el Ukupacha el inframundo. Sin embargo, Landívar aclaró que estos elementos no tienen nada que ver con la concepción Cristiana de cielo, vida terrenal e infierno.
Pero ¿cómo se relacionan éstos estratos de la realidad antigua con el todo y cuando se cambió su concepción? Landívar explica que en las culturas ancestrales los sucesos en el universo se replican desde lo macro hasta lo micro, es decir, lo que acontece en el planeta, se repite en el ser humano.
Por ejemplo, el agua nace en el Hananpacha, cae en el Kaypacha y alimenta los frutos a través de las raíces que habitan en el Ukupacha. Estos mundos, como se los conoce en la mitología andina, son dependientes entre sí, a diferencia de la concepción Cristiana, agrega Landívar.  En el ser humano, la cabeza es Hananpacha, el tronco Kaypacha y el Ukupacha de la cintura hacia abajo, lugar donde residen los aparatos reproductivos.
El cóndor (hanan pacha), el puma (kay pacha) y el reptil (uku pacha).
Tiempo
"No veas atrás ni para coger impulso" es la idea que se difunde por la cultura occidental, en el marco de la concepción horizontalidad del tiempo. Pero contrasta con la máxima indígena que reza "los runas somos eternos, porque mirando al pasado nos proyectamos al futuro" dice Landívar. Esto al referirse a que el tiempo en la cultura ancestral era cíclico.

Por lo tanto, en la cultura ancestral, Inca o Cañari, el pasado es el presente, el presente es la materialización del ser y el futuro está detrás, pues no existe.
Esto significa que para el mundo Andino, lo único que existe es lo que se ha vivido, y al tomarse como una filosofía de vida, lo anterior sirve como aprendizaje, para analizar los hechos y crear una mejor vida presente.
 Humano
La parte intangible, el pensamiento está en la mente o la representación del Hananpacha. El pecho, al estar en el centro el Kaypacha y una muy importante, Ukupacha, donde residen los sistemas reproductivos.
Andrés Abad, investigador, citando a Javier Lajo, explica que las esferas, mundos, realidades o Hananpacha y Ukupacha, se encuentra lo que se conoce como "taypi" o punto de encuentro, de equilibrio o de proporcionalidad, que es el Kaypacha. Lugar transitorio de materialización del tiempo, de la existencia y de la vida, como el lugar de encuentro del aquí y ahora, donde los dos pachas originales posesionan nuestra vida y consciencia.
Según estudios, se ha definido que el Hananpacha y el Ukupacha pueden ser identificados con los valores o principios del pensar bien y de sentir bien.
La estructura del cerebro trino, tal como lo estudian los científicos actuales, coincide con la estructura de la dinámica de los pachas y su identificación con el wamán o cóndor, que reina los cielos o Hananpacha, el puma en Kaypacha, y el amaru o reptil en Ukupacha.
Una serpiente-felino-pájaro de la antigua cultura Chawpin, Anqash, en representación de la unión 
total del espacio-tiempo y conciencia o del hanan patsa, kay patsa y el uku patsa, (c. 1400 a. C)
Todo esto está expresado en el lenguaje mítico o analógico de los iconos pre-hispánicos, ayudan a entender los vínculos o dinámica de los pachas en interacción de equilibrio entre el reptil, cuyo hábitat es el Ukupacha, el que nos explica la parte medular o instintiva del principio, sentir bien, querer bien, desear bien y el cóndor, que ocupa el Hananpacha y que nos explica la parte racional o  el buen pensamiento o no mentir; y la zona del puma, que habita el Kaypacha, que denota la zona intermedia, aquí y ahora, donde actúa el principio "hacer bien las cosas".
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.eltiempo.com.ec
Ilustración: Chaska Furfaro
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