LA ENTREVISTA. Rosa Guzmán León: “Siempre admiré la música andina”


La cantante criolla debuta en el mundo andino. Presentó en sociedad su álbum Sonqollay. Canto y guitarra, que grabó a dúo con el guitarrista Rolando Carrasco. De las 11 canciones, nueve son huainos, sicuris y yaravíes.

Entrevista y foto: José Vadillo Vila
El sábado 25 de marzo, Rosita Guzmán se estrenó como cantante andina. Tomó el micrófono y pidió: “No me vayan a tirar piedras, por favor, pero sí quiero que me hagan una crítica sincera”. Presentaba en sociedad Sonqollay. Canto y guitarra, que grabó a dúo con el guitarrista Rolando Carrasco. Es su sexto álbum de solista, pero el más singular: de las 11 canciones, nueve son huainos, sicuris y yaravíes.

–¿Es inusual escuchar a una criolla cantando huainos?
–La música andina siempre la he admirado. Y yo no hago distingos en cuanto a la música peruana. Para mí es una sola. Si hago tangos, choriños, boleros, rancheras, ¡cómo no voy a hacer música andina! Cuando Rolando me hizo la propuesta, me pareció fabulosa.
–¿Tuvo que ver mucho su participación en Sigo siendo?
–Sí, a partir del documental de Javier Corcuera me entró más interés por lo andino. Me hice amiga del desaparecido Máximo Damián, de Chimango Lares, Consuelo Jerí, Sila Illanes. Con Sila tenemos la misma chispa, ella andina; yo criolla.
–¿Cómo se animó a incursionar en el folclor andino?
–Le dije a Sila, “si tú cantas mi música criolla, ¿por qué no puedo cantar yo música andina?” “Eso es un reto”, dijo Sila. Ella me enseñó la canción ‘Sonqollay’. Y he cantado huaino, yaraví, muliza, marinera de puno, sikuri… bien atrevida yo, ja, ja.
–¿Aprendió el quechua?
–Para los versos de dos temas. No pierdo la esperanza, me encantaría aprenderlo porque, dentro de la música, la carga del quechua es muy profunda, muy fuerte.
–¿Qué le han dicho de su nueva repertorio?
–Me ha llenado de mucho orgullo que un andino me dijera que está lindo. Fue la mejor motivación. Solo el andino sabe quién canta bien el huaino, como yo sé quién canta bien el vals, porque yo he nacido con el vals en mi oreja. Y si un andino me hace la crítica, para mí es un honor. Para hacer sentir a alguien hay que saber transmitir.
–En eso usted tiene experiencia, su canto transmite…
–Yo soy intérprete, no soy cantante. Mi papá [el compositor y guitarrista José ‘Tato’ Guzmán] me decía: “Todo el mundo canta; interpreta, hija, métete en el tema, vuélvete su protagonista”.
“Me encantaría aprender el quechua porque en la música su carga es muy profunda, muy fuerte”.
De raíces del Callao y Pisco, ha vivido siempre –salvo un quinquenio– en el distrito de Barranco. Deportista y cantante desde niña, Rosita fue también la primera mujer en titularse como técnica electrónica de equipos médicos; trabajó durante 18 años en el hospital Almenara. Y 18 años lleva como artista estelar, de jueves a sábado, en La Oficina, local barranquino del criollismo. En lo musical, se autodefine como “cultora de lo tradicional, de todo lo antiguo”.
–¿Qué canciones le gusta interpretar?
–A mí dame poesía. Eso me llama. Yo soy romántica en el canto. Interpreto lo que nadie canta. Lo jaranero no va conmigo; además, no sé transmitirlo.
–¿Recuerda qué criollos frecuentaban su casa de niña?
–Mucha gente antigua. Pablo Casas Padilla, Abelardo y Vicente Vásquez, Augusto Ascuez, Ernesto ‘Chino’ Soto, Rafael Santa Cruz fueron muy amigos de mi padre.
–Usted cantaba en todas las actividades del colegio. Fue natural hacerse artista…
–No, mi padre tenía muy mal concepto de los artistas. No quería que me dedicara al canto. Pero cuando había un cumpleaños, me pedía que cante ‘Quebranto’ [vals compuesto por su padre]. Mi marido tampoco quería que cante. Acepté truncar mis deseos de cantar.
–¿Y cuándo fue el rompimiento, el inicio musical?
–El matrimonio no me fue muy bien; duró 10, 12 años. Mis dos hijos ya estaban maltoncitos, entendían la realidad de vida, así que empecé a ir al Centro Musical Breña. Mi madre hubiera querido escucharme en vida cantar, no pude darle ese gusto. Así que en nombre de ella, canto.
–¿Qué me dice de la edad?
–Soy una persona de la tercera edad. No me siento una anciana, para nada. Creo que tengo el corazón y la mente jóvenes. Mi pareja es de Huancayo, una persona muy musical y quiere escucharme cantando siempre. Si hay amor en el corazón, todavía estoy joven, porque cuando uno llega a senil, ya no hay espacio para esos sentimientos.
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.elperuano.pe
VÍDEO: (Rosa Guzmán Jundo a Sila Illanes)
 

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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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