ESPECTÁCULOS. Francesco Boeren: el holandés que ha emprendido la defensa del huayno mejor que muchos peruanos


“El huayno no hay que tocarlo por rebeldía sino por respeto”, expresa este músico holandés que llegó al Perú en 1980. Entiende que la música serrana es mucho más y lo ha comprobado en las más de 150 fiestas patronales en las que ha participado con su trombón y tuba.

Escribe: Mayra Albán
El corazón de Francesco Boeren late al ritmo de huayno peruano. "Pancho", como lo conocen, es un holandés que llegó al Perú en 1980 a sus 23 años ya con un gusto por nuestra música gracias a "El cóndor pasa". Hoy, 37 años después, entiende que la música serrana es mucho más y lo ha comprobado en las más de 150 fiestas patronales en las que ha participado con su trombón y tuba. Esta es la historia de un holandés que ha emprendido la defensa del huayno mejor que muchos peruanos.
La primera vez que escuchaste huayno peruano, ¿qué sensación te provocó?
Fue a los 23 años cuando la Universidad Agraria La Molina me envió por un proyecto de cultivos a Carhuaz. Justo llegaba la festividad en Callejón de Huaylas y de las cinco bandas que había en el pueblo ninguna tenía trombón. Yo dije: "He traído el mío, si gustan los acompaño". Me fascinó.
Te cautivó tanto que te quedaste a vivir diez años en nuestra sierra...
Viví, aprendí y enseñé. Di clases de trombón a jóvenes. Primero fueron veinte y luego cincuenta. Comencé a entender el huayno, lo que sentían y lo que cantaban. Supe lo que era quedarse sin puente con desabastecimiento de alimentos. Solo así pude tocarlo con el corazón.
Muchas bandas peruanas han tomado como opción la fusión. De hecho tocas en una de ellas: "Colectivo Circo Band".
En "Colectivo Circo Band" nos dimos cuenta de que con bandas como "Bareto" o "Juaneco"; la cumbia pegaba, se aceptaba la música selvática pero el huayno no. La música serrana si queremos promoverla no lo hagamos por un acto de rebeldía sino por respeto, porque se lo merece.
¿Crees que los peruanos no respetamos nuestra propia música?
Creo que no se aprecia. Cuando yo conocí el huayno era pequeño y vivía en Holanda. Tocaba en una banda llamada "San Bernardo", creada después de la Segunda Guerra Mundial. Ahí escuché "El cóndor pasa". Sin embargo, cuando llegué a Perú me di cuenta de que no era el huayno de verdad. Me costó tiempo ver que había mucha más riqueza musical que esa.
¿Falta de identidad o falta de difusión?
Tal vez falta de entendimiento. El peruano ama sus raíces. Sin embargo, las radios juegan un papel importante. Si acogieran desde punk, hip hop y huayno y lo pasaran en los buses, tendrían un público para llegar. Pero todos se van por el paquete seguro: música de los 80 o baladas. Los más atrevidos pasan cumbia (risas).
Te he visto en el escenario y cada acorde lo tocas con una energía envidiable...
No me cuesta ser enérgico. Si no tocara no sería feliz. A mis 60 años estoy aceptando la importancia de perder el miedo a hacer el ridículo. Ahora tengo pendiente seguir mi curso de claun.
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.larepublica.pe/la-contra/
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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