HISTORIA: Los Perros de la Conquista


En este artículo vamos a saber sobre la gran importancia que tuvieron 
los cánidos en la ‘conquista’ (y masacre) del continente americano.  Los perros de guerra fueron un arma de terror, como otras armas traídas al continente por los europeos y, cuyo perverso pasaje, la Historia no nos ha sabido contar.

Los canes traídos por los ibéricos eran auténticas armas de guerra, tan eficaces por su fuerza y fiereza como por la sorpresa que causaban en los nativos, acostumbrados a un tipo de canes autóctonos, dóciles como ovejas e incapaces de protestar con un ladrido.
Los perros fueron introducidos en el continente americano durante el segundo viaje de Colón en 1493, siendo el capellán real y deán sevillano Juan Rodríguez de Fonseca quien encargado de equipar su flota naval introdujo en las  naves un total de veinte canes entre mastines y galgos de pura raza. No obstante no fueron las únicas razas ibéricas introducidas en las tierras amerindias, pues se llevaron también podencos, sabuesos y también alanos.
"Muy gran guerra haze acá un perro, tanto que se tiene a presçio su compañía como diez hombres, y tenemos dellos gran necesidad”. Esta era la opinión de Cristóbal Colón al respecto de los perros, aquellos que con sus hombres y naves viajaron a América. El almirante se refería a ellos en estos términos en su Relación del viaje a Cuba y Jamaica. No eran perros de compañía con los que disfrutar de un paseo por las nuevas tierras.
Todas estas razas estaban dotadas de una gran versatilidad a diferencia de los perros nativos hallados, introduciéndose predominantemente para amedentrar a las gentes de las islas así como las del continente. Eran amaestrados y entrenados para matar y despedazar amerindios o “aperrearles“, tal y como se describe en las crónicas antiguas.
Las armas que trajeron los ibéricos para la invasión de América.

Se les empezó a utilizar en las campañas militares de La Española en 1494 y poco después se extendido a las demás colonias, llegando incluso a tener una mayor importancia estratégica que los equinos pues podían alcanzar puestos o llegar donde ellos no podían.
Los cánidos, con ánimo de asustar y dañar al enemigo los proveían de carlancas o carrancas, gruesos collares con púas de hierro ajustados al cuello para evitar ataques a la yugular. Los canes más cualificados para la guerra marchaban provistos de pechera o pecho pectral armados con puñal o varios pinchos de hierro y otros con escaupiles, chaleco realizado con trozos de mantas o algodón para defenderse de las flechas enemigas.
Antes de comenzar la refriega los perros desfilaban delante del escuadrón y eran lanzados contra la muchedumbre nativa para presionar a los guerreros indios ante la escasez de soldados españoles. Cabe decir que para los nativos ver la ferocidad de estos perros era algo nuevo para ellos acostumbrados a sus propios canes que ni siquiera ladraban.
Estos canes se convirtieron en centinelas de las huestes avisando de cualquier emboscada o para dar alcance de cualquier indio que hubiera huido por la noche. En la selva eran muy buenos rastreando a los indígenas y en las labores de vigilancia eran esenciales, pues la humedad impedía en muchas ocasiones utilizar las armas de fuego o encender las cuerdas para dar aviso a los soldados. Durante la conquista de Venezuela por Federman (1530-1531) en busca de las riquezas de El Dorado, tuvieron que servirse de los perros para prevenir los ataques de los jaguares o panteras.
 “Los canes peninsulares fueron introducidos en las Indias como acompañantes naturales de sus amos desde el segundo viaje de Colón. Les seguían los primeros caballos, cerdos, gallinas y cabras entre otros animales europeos”. Explica Ricardo Piqueras Céspedes -Licenciado en Geografía e Historia y Doctor “cum laudem” en Historia de América- en su dossier “Los perros de la guerra o el ‘canibalismo canino’ en la conquista.
Los perros de guerra fueron un arma de terror, como otras armas traídas al continente por los europeos, en un principio resultaron una desagradable sorpresa para los nativos del Tahuantinsuyo; debido a que los cánidos de su tamaño eran desconocidos y los más poderosos como el coyote y el lobo no eran domesticados; otros carnívoros de mayor tamaño tampoco lo eran, como el oso o el jaguar.
Los perros eran usados como instrumento de terror.

Sin embargo, las armas españolas que tenían una ventaja táctica palpable sobre el adversario, como las espadas roperas, las corazas o la artillería fueron capaces de apoyar con eficacia a las diferentes expediciones de los ‘conquistadores’.
Aquellas que basaron su efectividad en el terror, como los arcabuces, los caballos y los perros, eventualmente fueron comprendidas por los nativos, quienes desarrollaron formas de combatirlos.
Basta decir que un perro nunca igualará en el campo a un combatiente humano sin la ventaja de la sorpresa, de modo que la presencia de los perros en combate era necesaria y más tarde siguieron siendo empleados para los castigos y las ejecuciones en el llamado “aperreamiento”: lo cual era una táctica de terror que muchas veces sí tenía eficacia intimidando a quienes la atestiguaban.
“Los perros fueron utilizados constantemente en combate durante toda la conquista, formando parte de la hueste, ya fuera en vanguardia como tropa de choque, lanzándolos contra las muchedumbres indígenas para aprovechar el temor y desconcierto inicial o en retaguardia en labores defensivas del grupo de conquista a cargo de la guarda del ganado o de los enfermos, que siempre lastaban y retardaban el avance principal del grupo”, determina, en este caso, el famoso adiestrador y experto en historia canina Segio Grodsinsky.
En la retaguardia los canes realizaban labores defensivas cuidando de los soldados o del propio ganado. Algunos de los cuales han pasado a la historia y son muy famosos en los libros de historia de la conquista de América escrito por españoles, los cuales fueron Amadís, mastín de Luis Rojas, gobernador de Santa Marta, o Bruto, el lebrel de Hernando Soto, o el feroz Becerrillo, son algunos de los canes de los ‘conquistadores’ cuyos nombres han pasado a la historia.
‘El aperreamiento’, grabado del flamenco Theodor de Bry (1528-1598)

El sacerdote católico dominico San Bartolomé de las Casas escribió un libro en 1552 llamado: Brevísima relación de la destrucción de las Indias. En el cual describió los asesinatos, torturas e incluso la utilización de estos perros entrenados para matar a los habitantes y dueños de estas tierras por parte de los ‘conquistadores’ ibéricos.
"Entraban los españoles en los poblados y no dejaban niños ni viejos ni mujeres preñadas que no desbarrigaran e hicieran pedazos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría un indio por medio o le cortaba la cabeza de un tajo.
Arrancaban a las criaturitas del pecho de sus madres y las lanzaban contra las piedras. A los hombres les cortaban las manos. A otros los amarraban con paja seca y los quemaban vivos. Y les clavaban una estaca en la boca para que no se oyeran los gritos.
Para mantener a los perros amaestrados en matar, traían muchos indios en cadenas y los mordían y los destrozaban y tenían carnicería pública de carne humana... Yo soy testigo de todo esto y de otras maneras de crueldad nunca vistas ni oídas".
Fray Bartolomé de las Casas (Fuente: Brevísima relación de la destrucción de las indias)
Fuentes:
www.perrosconhistoria.com / www.forosperu.net / www.historiadeiberiavieja.com / Facebook/Historia del Perú
Puedes leer el artículo referencial AQUÍ.
En el siguiente vídeo el filósofo y periodista Miguel Rothe nos relata como en el "descubrimiento" de América los españoles usaron a diversos perros entrenados para matar a los habitantes de diversas aldeas de las culturas mesoamericanas entre ellos algunos de los perros más famosos que pasaron a la historia provocando terror y muertes por una cultura supuestamente "civilizadora" fueron Becerrillo y Leoncillo.
VÍDEO:
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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