PERUANOS ILUSTRES: Mariscal Ramón Castilla y Marquesado, el redentor del indio y libertador del negro


Es considerado uno de los primeros presidentes progresistas e innovadores del Perú. Impulsó la liberación de los esclavos, la ley de libertad de prensa y la abolición del tributo indígena.

Ramón Castilla nació en el poblado de San Lorenzo de Tarapacá, durante el virreinato del Perú, el 30 de mayo de 1797. Fue hijo del bonaerense Pedro de Castilla y Manzano y de Juana Marquesado y Romero. Su abuelo paterno fue el español Pedro Pablo Castilla. Fue militar y político peruano que en dos ocasiones fue presidente de la República (1845-1851 y 1855-1862). Las primeras décadas del Perú independiente fueron convulsas en todos los ámbitos: los caciques continuaron siendo la clase social dominante y la lucha por el poder estuvo regida por el caudillismo, favorecido por la sucesión de conflictos con Colombia, Bolivia y Chile, que facilitaron la toma del poder de distintos dictadores sustentados por oligarquías militares y comerciales. Pero a partir de 1840, bajo la dirección de estadistas como Ramón Castilla, el país conoció una etapa de prosperidad económica, transformaciones sociales y estabilidad política, originada por la explotación del salitre de Tarapacá, la extracción del guano y el cultivo de la caña de azúcar.
Durante el primer gobierno de Ramón Castilla (1845-1851), la situación política se caracterizó por la estabilidad y el restablecimiento de la vida parlamentaria. La exportación de guano potenció el surgimiento de una nueva clase burguesa de consignatarios y proveyó de recursos al Estado, aunque también acabó hipotecando la economía peruana al Reino Unido, principal importadora de guano. En su segunda etapa como presidente (1855-1862), Castilla abolió el tributo de los indígenas y la esclavitud. La agricultura de la Costa inició un período de auge, especialmente en cuanto al azúcar y al algodón, llegando al país una importante inmigración asiática.
Biografía
Ramón Castilla empezó su carrera militar en las filas del ejército español, en lucha contra las fuerzas independentistas mandadas por el general argentino José de San Martín. En 1817 fue hecho prisionero, pero consiguió escapar y regresó a Perú. En 1822, ante el cariz que tomaban los acontecimientos, Ramón Castilla decidió abandonar el ejército español y ofrecer sus servicios al general San Martín.
Poco después, en 1824, ingresó en el ejército del Libertador, Simón Bolívar, bajo cuyas órdenes participó en la batalla de Ayacucho, por la que Perú consiguió la independencia. En 1825, Castilla fue nombrado gobernador de la provincia de Tarapacá, cargo desde el que impulsó una política de talante conservador, opuesta a los criterios más progresistas de Bolívar y en consonancia con los reclamos de la élite criolla.
Retrato de don Ramón Castilla como presidente

Durante la segunda presidencia del general Agustín Gamarra (1839-1841) se le encomendó la cartera de Tesoro, ministerio desde el que Ramón Castilla organizó las primeras exportaciones de guano, producto altamente cotizado como fertilizante en los mercados internacionales. Las exportaciones se incrementaron notablemente a partir de 1845, fecha en que fue elegido presidente de la República.
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Una de sus más recordadas acciones como presidente fue la liberación de los esclavos. Decretada oficialmente en 1854, reconoció a los afroperuanos como ciudadanos del país.
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En la presidencia
Durante su primer mandato, que se extendió hasta 1851, las exportaciones de guano se multiplicaron, gracias a sus convenios con la firma británica Anthony Gibbs, que se encargó de su comercialización en el Reino Unido, y la francesa Montané, que hizo lo propio en Francia. Para facilitar su transporte desde los centros de producción, Castilla realizó destacadas obras públicas, entre las que sobresale la extensión de la red ferroviaria (primera línea de ferrocarril entre Lima y Callao en 1851), para cuya construcción, y también para la extracción de guano y las labores agrícolas, se autorizó la entrada de miles de inmigrantes chinos.
Al mismo tiempo introdujo importantes reformas económicas y financieras; bajo su mandato, el país experimentó también avances en el campo de la educación, la defensa nacional y la justicia. En 1851 traspasó la presidencia al general José Rufino Echenique, a quien el propio Castilla había elegido como sucesor, pero pronto se manifestaron las diferencias entre ambos y acabaron enfrentándose militarmente (1854-1855). Castilla, que se había aliado con los liberales, los cuales le obligaron a suprimir la esclavitud y el tributo indígena, acabó recuperando el poder en el año 1855.
Durante su segundo mandato, que se prolongó hasta 1862, promulgó una nueva Constitución de tendencia liberal que sería la más longeva de la historia del país (con una breve interrupción, estuvo vigente hasta 1920), y declaró la guerra a Ecuador (1859), de la cual salió victorioso al conseguir la ocupación de Guayaquil, que condujo a la firma del tratado de Mapasingue También se produjeron incidentes bélicos con Bolivia, especialmente por el contrabando. Finalizado su mandato, y de acuerdo con la nueva Constitución de 1860, se celebraron elecciones y Castilla traspasó el poder al vencedor, Miguel de San Román.
Falleció en el valle de Tiliviche, el 30 de mayo de 1867, a los 69 años de edad. “Redentor del indio, libertador del negro, fundador de la libertad de prensa, demoledor del cadalso político”, así evocó el diario El Comercio la memoria de Castilla.
La historiografía valora positivamente la figura de Ramón Castilla, juzgándolo uno de los principales artífices de la estabilidad política y de la reactivación económica que se produjo a partir de 1840, que permitió al Perú afianzar la estructura del Estado y mejorar su proyección como país. Apoyándose en el descubrimiento del guano, la joven República peruana inició el despegue hacia la configuración de un Estado moderno, aunque fuertemente anclado en la Costa y en detrimento de la Sierra, y primando el desarrollo de la gran propiedad agrícola.
“Mariscal Ramón Castilla, patriota esforzado que se consagró por entero a la grandeza de la nación, la cual él soñaba unida, próspera y fuerte. Comenzó a gobernar cuando ya había alcanzado esa madurez que dan los años y la experiencia del trato con los hombres. Castilla no era una persona imaginativa, pero vivía de realidades. Tenía un innato talento práctico y un espíritu penetrante. Era un hombre rudo y tosco, sus maneras ciertamente distaban de ser elegantes. Su amigo, el mariscal Nieto, decía que Castilla era «terco y de indomable carácter»; a veces dio muestras de magnanimidad y liberalidad, pero en la dictadura fue implacable con sus enemigos, a los que aplastó sin piedad y no sin rasgos de mezquina política, debido sobre todo a las difíciles circunstancias que tuvo que afrontar en el poder. Tenía en su haber dos cosas importantes: la una, conocer a la perfección el territorio peruano y el de las vecinas repúblicas, y la otra, haber tratado a casi todos los caudillos políticos de la época, de ahí que nadie le aventajase en la, conducción del gobierno. Durante su gobierno comenzó la era del progreso en el Perú.” Escribiría más tarde Rubén Vargas Ugarte
Datos
-Es considerado uno de los primeros presidentes progresistas e innovadores del Perú. Según el historiador Jorge Basaadre, con él empezó realmente el periodo republicano.
-Una de sus más recordadas acciones como presidente fue la liberación de los esclavos. Decretada oficialmente en 1854, reconoció a los afroperuanos como ciudadanos del país.
-También dio la ley de libertad de prensa, favoreciendo a los medios de comunicación. En el plano educativo, inició una reforma nacional para abandonar los modelos coloniales.
-Abolió el tributo indígena y los mayorazgos. A su vez, se destacó por impulsar el desarrollo de la Amazonía peruana, creando flotillas y apostaderos fluviales.
-En el plano de la infraestructura, mandó a construir el primer ferrocarril del Perú en 1851, para cubrir la ruta de Lima al Callao. Asimismo, impulsó la navegación a vapor.
-Fundó el servicio diplomático, reformó la administración pública y estableció un presupuesto estatal. Del mismo modo, modernizó el ejército y la fuerza naval peruana.
-Su mandato coincidió con el auge del guano, por lo que pudo pagar la deuda externa e interna del país. También propició el alumbrado a gas, el agua potable y el telégrafo.
-Reorganizó el sistema de correos, dándole seguridad y garantía. Asimismo, implantó el primer telar mecánico del país, que inició la primera fabricación de tejidos de algodón.
-Creó fábricas de bujías, ácido sulfúrico y papel. Esta última fue instalada por los propietarios del diario El Comercio en la ciudad de Lima.
-Construyó numerosas iglesias, hospitales, mercados, aduanas, prefecturas, caminos y puentes a lo largo y ancho de la República del Perú.
-Tuvo una política americanista en el plano internacional, inspirada en un profundo sentimiento de unidad y solidaridad entre los países del continente.
Fuente: www.biografiasyvidas.com, ww.peru21.pe
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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