RETRATOS: Pastorita Huaracina, la artista peruana que se hizo célebre en Corea del Norte


Recordada cantante ancashina se convirtió en toda una celebridad en el país asiático, luego de que visitara su capital Pyongyang en siete oportunidades entre los años 1982 y 1998. Su legado musical es aún recordado en ese país, además, aprendió el idioma y les dedicó una canción.

El hermetismo de Corea del Norte fue sobrepasado por la música de María Alvarado Trujillo. La cantautora peruana, conocida artísticamente como Pastorita Huaracina, se convirtió en toda una celebridad en el país asiático, luego de que visitara su capital Pyongyang en siete oportunidades entre los años 1982 y 1998.
Ella viajaba hasta esa lejana ciudad para participar −como invitada del gobierno norcoreano− en el Festival de la Amistad de Abril, la celebración cultural más importante de la nación, en la cual se conmemora el natalicio del presidente eterno Kim Il-sung, fallecido en 1994.
En cada vista era recibida en el aeropuerto por las máximas autoridades del país, quienes la esperaban con flores y presentes. Incluso, en uno de estos largos viajes, el mismísimo Kim Il-sung le regaló a la peruana un reloj de oro como muestra de aprecio. Así se selló el vínculo entre la cantante de música andina y el abuelo del actual líder supremo Kim Jong-un.
Si bien Pastorita Huaracina falleció en el 2001, su legado musical es aún recordado en Corea del Norte, tal como señaló el embajador de ese país en el Perú, Kim Hak-chol. «Nosotros conocemos mucho de ustedes [los peruanos]. De Machu Picchu, del cebiche, de la Pastorita, quien allá fue famosa con el nombre artístico Perú», refirió el diplomático en una reciente entrevista con El Comercio.
Un grupo de niños norcoreanos reciben a la cantante en el aeropuerto de Pyongyang en
una de sus siete visitas.

Pero quién recuerda claramente estas anécdotas es la hija de la cantante, Luz Romero Alvarado, quien hoy se dedica a preservar el legado de Pastorita Huaracina. En su estudio en Breña, ella nos recibe para contar por primera vez −en una entrevista− estos episodios desconocidos de la historia musical peruana.
¿Cómo se dio el primer nexo entre su madre y el gobierno norcoreano?
Mi madre comienza a viajar en la década 1980 a Corea del Norte. En esa época no tenían una embajada en el Perú, solo una casa comercial. Ellos encuentran que la música andina es un testimonio, una expresión que no solamente está ligada a las tradiciones y costumbres de nuestro país, sino también a su realidad. Recuerdo que tomaron interés porque en ese momento se daba el Festival de la Amistad en cada 15 de abril, que era el cumpleaños de Kim Il-sung.
Se hizo una selección.
Sí. Los norcoreanos no solo buscaban a una artista peruana con experiencia y que cantara bien, sino que tanto su vida como su interpretación estuviera ligada a la realidad del país asiático. Tomaron en cuenta a dos artistas nacionales: al grupo Tiempo Nuevo y a mi madre. El primer viaje a Corea del Norte lo realizó en 1982, luego de que se presentara previamente en países europeos donde persistía el socialismo como la URSS y Alemania.
¿El viaje fue costeado por el gobierno?
Claro, le costearon el viaje y la estadía. También le dieron un viático para que pueda recorrer diferentes ciudades del interior del país con un guía, no únicamente Pyongyang. En total viajó en siete oportunidades hasta el año 1998. Mi madre se ganó al pueblo coreano porque viene de un estrato social muy bajo, pero salió adelante como el pueblo norcoreano. Además, aprendió el idioma y les dedicó una canción.
¿Ella intuyó la razón por la cual el gobierno norcoreano la seleccionó para viajar a Pyongyang?
Pienso que ellos vieron la posición social y política de mi madre. En la década de 1950, ella grabó una canción llamada “Laguna de Patarcocha” junto al conjunto que dirigía mi padre, Los Andes del Perú. En la letra, ella reclamaba porque una minera norteamericana estaba enturbiando las aguas de la laguna: «Como las aguas de Patarcocha / que poco a poco se van secando / De esa laguna ya nadie quiere beber sus aguas».
¿Su madre se declaró en algún momento socialista o comunista?
Nunca tuvo una afiliación política ni creyó en los partidos políticos, menos en los tradicionales. Tampoco pudo llamarse una mujer de derecha por sus convicciones. Ella fue siempre consecuente y coherente, así que creo que se ubicaba como una mujer progresista. Yo la veo así. Desde muy jovencita ella luchó contra el abuso de los empresarios, contra las mineras. Mi madre tuvo la valentía, siendo jovencita porque no tenía ni treinta años de edad, de grabar esa canción en contra de la minera de Cerro de Pasco.
¿Qué la atrajo de Corea del Norte?
Después de sus viajes, ella siempre dijo que vio un cambio en Norcorea. Era un país que había salido de una guerra, que había sido destruido. Le llamó la atención ver cómo los niños reconstruían su pasado. Como un jarrón inmenso que pegaban pieza por pieza tras ser destruido por la guerra. Le gustaba que para ellos fuera tan importante su pasado y su folklore. Eso la atrajo a mi mamá porque ella hizo lo mismo en el Perú.
Hasta que llegó a conocer al propio Kim Il-sung.
Sí, tuvo la oportunidad de reunirse con Kim Il-sung cada vez que iba. En las siete ocasiones. Era tan cercana la admiración que el presidente norcoreano tenía por mi mamá que le regaló un reloj de oro. Eso sucedió antes de que él falleciera en 1994, así que debe haber sido en 1990. Lo que Kim Il Sung admiraba de mi mamá era su coraje y valentía, por eso el trato que le daban a ella era similar al que le daban a los políticos. Una vez me contó que en Corea se sentía como una diplomática de su folklore.
Bueno, el embajador norcoreano me comentó que su madre sigue siendo célebre allá.
En cada viaje a Corea del Norte, mi madre ganó el título como mejor artista del Festival de la Amistad de Abril. Ella era conocida allá como Perú, desde los niñitos hasta los ancianos la llamaban así. Incluso se preocuparon de que un cuadro inmenso con su retrato suyo adornara el Museo de las Artes de Pyongyang. Cuando ella murió en el 2001, una delegación norcoreana vino al mes siguiente para hacer un documental sobre su vida. Vinieron a mi casa, me pidieron que les muestre los trofeos y otros souvenirs de Norcorea. Lo hicieron de manera muy profesional porque para ellos era muy importante y doloroso. Me dieron el pésame, me abrazaron, lloraron. Era como si hubiese muerto alguien cercano para ellos.
¿Ella sintió que era más querida en Norcorea  que en el Perú?
Nunca se quejaba del cariño del pueblo, porque sabía que aquí también la querían y eso está demostrado.
*Fotos: Archivo familiar de Pastorita Huaracina
Foto de portada: Circa 1990, la cantante peruana fue homenajeada por el hoy presidente eterno de Corea del Norte, el fallecido Kim Il-sung.
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.elcomercio.pe
VÍDEO: (Pastorita Huaracina cantando en coreano)
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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