SITIOS ARQUEOLÓGICOS: Caral, la civilización más antigua de América


La enigmática ciudad de las colosales pirámides, con 5000 años de antigüedad, localizada en las arenas ardientes de los desiertos del Perú. Es la ciudad más antigua de América, Caral perteneciente a los albores de la civilización tan antigua como las pirámides de Egipto, Mesopotamia y la India.

Al visitar Caral se entra en una atmósfera mágica, impregnada de espiritualidad y misterio. Durante el recorrido se aprecian varios edificios piramidales, utilizados tanto para fines espirituales como administrativos, algunos restos de construcciones que fueron viviendas de la casta alta de los sacerdotes, diversos altares ceremoniales y una plaza circular cuyo nivel está por debajo del suelo, probablemente usada por los sacerdotes y por la élite política de la ciudad para ceremonias y celebraciones.
De evidencias arqueológicas orgánicas, como tejidos de algodón y shicras (redes hechas de un tipo de junco, para contener piedras), que se dataron con el método del carbono 14, se llegó a la conclusión de que el sitio de Caral estuvo habitado a partir del 3000 a.C. sin embargo la datación más antigua fija el 9100 a.C.
La llamada civilización Caral-Supe (a la cual pertenecen otras sitios arqueológicos de los valles vecinos), es entonces casi tan antigua como la civilización de los Sumerios (3700 a.C.). Los arqueólogos del equipo de Ruth Shady Solís, la responsable del proyecto Caral-Supe, comprobaron que la ciudad de Caral estaba conectada con otros importantes centros urbanos y ceremoniales de la costa como Bandurria y Aspero, algunos de la sierra como Huaricoto y La Galgada, de la selva como Piruro y, en épocas más recientes, con Kotosh con su enigmático templo. Por lo tanto, se ha planteado que se desarrolló un ágil comercio entre la costa, con sus productos marinos y sus frutas, la sierra, con sus cereales andinos como la quinua y la quihuicha, y la selva, con sus plantas como el tutumo y plumas de pájaros como el páucar. La población total de Caral pudo haber alcanzado los 3000 habitantes, aunque estimaciones más prudentes afirman que no superó los 1000.
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Lo que mantuvo unido a la población de Caral fue presumiblemente la religión, que sería el medio de cohesión y coerción social.
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Uno de los enigmas de Caral consiste en el hallazgo de estatuas de arcilla sin cocer. De este modo, la cultura Caral perteneció al llamado período pre-cerámico.
No obstante, ¿cómo fue posible que una civilización jerárquica y estratificada, capaz de construir estructuras piramidales hasta de treinta metros de alto y que reinaba sobre un territorio de unos 87.000 kilómetros cuadrados, no haya conocido la cerámica? El hecho de que la cultura Valdivia del actual Ecuador haya realizado maravillosas creaciones cerámicas desde el 4000 a.C. nos plantea la pregunta de por qué este tipo de tecnología no se desarrolló en Caral.
Además, el hallazgo en Caral de ejemplares de spondylus, un molusco bivalvo típico de Ecuador, complica nuestra investigación. Otro de los misterios de Caral es que hasta el día de hoy no se ha descubierto ningún cementerio, pues solamente se recuperaron los restos óseos de dos personas. La falta de un cementerio en la zona sugeriría que Caral fue sólo un centro ceremonial, pero las construcciones residenciales hacen descartar esta hipótesis.
Se espera que con las próximas búsquedas en el campo, llevadas a cabo con sofisticados métodos tecnológicos, se pueda encontrar el cementerio, el cual proporcionaría importantes informaciones ulteriores sobre la vida de este antiguo pueblo.
En Caral no se usaba el bronce y tampoco el cobre o el oro. Era una sociedad agreste que practicaba el trueque, pero que desconocía el uso de los metales y de la cerámica.
No debemos pensar que una sociedad fue menos avanzada que otra porque no utilizaba estas tecnologías posteriores, sencillamente aquel tipo de desarrollo no era indispensable para este pueblo, el cual se concentró más bien en perfeccionar otros conocimientos, como por ejemplo el uso de plantas medicinales y los tejidos de algodon, aunque se dice que desconocía el telar y que para sus creaciones textiles usaba rudimentales técnicas de trenzado y anillado.
El poder de la cultura Caral en el valle de Supe duró hasta el 1800 a.C., cuando, por causas ignoradas aún, declinó lentamente, teniendo sus habitantes que emigrar hacia otras tierras, probablemente más fértiles y húmedas.
Su descubrimiento
En 1905, Max Uhle investigó Áspero, un asentamiento precerámico situado en el litoral del valle de Supe, a 23 km de Caral. Julio C. Tello exploró el mismo lugar en 1937. Pero no hay evidencias que ellos se adentraran en el valle de Supe y, por lo tanto, que llegaran a conocer Caral.
El primero que llamó la atención sobre Caral fue el viajero estadounidense, Paul Kosok. Éste visitó el lugar juntamente con su compatriota, el arqueólogo Richard Schaedel, en 1949. En su informe, publicado en el libro "Life, Land and Water in Ancient Peru", en 1965, mencionó que Chupacigarro (como se le conocía a Caral entonces) debía ser muy antiguo, aunque no pudo precisar su antigüedad.
En 1975, el arquitecto peruano Carlos Williams hizo un detallado registro de la mayoría de los sitios arqueológicos del valle de Supe, entre los cuales registró a Chupacigarro Grande (Caral), a partir del cual hizo algunas observaciones sobre el desarrollo de la arquitectura en los Andes.
En 1979, el arqueólogo suizo Frederic Engel visitó el lugar, y excavó y levantó un plano del mismo. En su libro De las begonias al maíz, publicado en 1987, afirmó que Chupacigarro Grande (Caral) pudo haber sido construido antes de la aparición de la cerámica en los Andes (1800 a.C.)
En 1994, Ruth Shady recorrió nuevamente el valle de Supe y reidentificó 18 sitios con las mismas características arquitectónicas, entre los cuales se encontraban los cuatro conocidos como Chupacigarro Grande, Chupacigarro Chico, Chupacigarro Centro y Chupacigarro Oeste. Para diferenciarlos Shady los denominó, Caral, Chupacigarro, Miraya y Lurihuasi. Caral, Miraya y Lurihuasi son los nombres quechua de los poblados más cercanos a los sitios. Chupacigarro es el nombre español de un ave del lugar.
El equipo dirigido por Shady excavó en Caral, a partir de 1996. Ella presentó sus datos, por primera vez, en 1997, en el libro La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú. En ese tratado sustentó abiertamente la antigüedad precerámica de Caral, afirmación que consolidó de manera irrefutable en los años siguientes, a través de excavaciones intensivas en el lugar. Desde entonces tuvo que reescribirse nuestra historia.
Hallazgo de la Dama de los Cuatro Tupus
La Dama de los Cuatro Tupus hizo su aparición a inicios del 2016, cuando se realizaban las excavaciones alrededor de la Huaca de los Ídolos, uno de los edificios más importantes de Áspero. “No sabíamos que era un personaje importante. Pero el buen estado de conservación del entierro y de los elementos que envolvían a la dama nos daba a entender eso”, explicó a la prensa David Palomino, jefe de la sede Áspero de la Zona Arqueológica Caral.
El cuerpo estaba envuelto con un tejido de fibra de junco, sujetado por soguillas. Fue cubierto con una capa de ceniza. Y en la base se hallaron restos de una ofrenda consistente en un cuenco de calabaza, raíz de camote y semillas de lúcuma y calabaza.
Para Shady, esta ofrenda “quiere decir que la mujer debió haber tenido dentro de la sociedad una posición social probablemente relacionada con la producción agraria”.
Asimismo, la Dama de los Cuatro Tupus tenía cerca del cuello y del hombro 460 cuentas de un collar elaborado con restos de moluscos, así como un dije de spondylus, y cuatro prendedores o tupus, por los cuales fue bautizada.
El cuidado en la forma en la que fue enterrada y las joyas y adornos, especialmente el fabricado con spondylus –propio de aguas ecuatorianas–, así como los tupus –usados por mujeres de prestigio en las sociedades tradicionales–, le dan la seguridad a sus descubridores de que están frente a un personaje de un estatus social alto. “Los hallazgos realizados en la civilización Caral indican que las mujeres cumplían un rol importante. Dentro de la sociedad también había mujeres distinguidas, no solamente los hombres. De repente compartían ciertas funciones importantes dentro del rol político o religioso”, destaca Palomino.
Para Shady, la noción de equidad de género que se ve en Áspero con la Dama de los Cuatro Tupus se repite en otras culturas del país y es parte de nuestra herencia cultural.
Periodos
La construcción de Caral se desarrolló a través de un largo periodo de casi mil años, en las que se sucedieron una serie de remodelaciones y superposiciones. Los arqueólogos han detectado seis fases en dicho proceso:
Inicio (hacia el 5.000 a.C.)
Primeras construcciones de mayor tamaño (3.000-2.600 a.C.).
Una remodelación general y anexión de las plazas circulares (2.600-2.300 a.C.).
Periodo tardío en el que se ampliaron los edificios públicos (2300-2.200 a.C.).
Pérdida de su importancia (2.200-2100 a.C.), al mismo tiempo que crece otro asentamiento en el valle bajo, llamado Era de Pando, de mayor tamaño que Caral.
Se abandona paulatinamente Caral y se procede a enterrar sus edificios (2.100-1.800 a.C.).
Se desconocen las causas del fin de Caral. Posiblemente el sitio sufrió los estragos de eventos naturales, como terremotos y el fenómeno de El Niño, todo los cuales crearon las condiciones para su abandono
El dato
Caral se encuentra situada en el valle de Supe, a 182 kilómetros al norte de Lima (Perú) y 23 km del litoral y a 350 msnm. Se le atribuye una antigüedad de 5000 años y es considerada la civilización más antigua de América
Caral es considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. El perímetro de Caral fue declarado Patrimonio de la Humanidad por el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco el 28 de junio de 2009 en Sevilla, con ocasión de su trigésima tercera sesión ordinaria. Se reconoció así que Caral es distinguido por su antigüedad, complejidad arquitectónica con edificios piramidales, plazas, su diseño y la extensión urbana
Fuente: ISK Instituto de Investigación Sumaq Kawsay
Algunos datos fueron tomados de:
www.es.wikipedia.org y www.zonacaral.gob.p
VÍDEO 1: (Documental)


VÍDEO 2: 


VÍDEO 3: 


VÍDEO 4: 


VÍDEO 5: 

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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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