PERUANOS ILUSTRES: Everardo Zapata, el hombre que soñó con Coquito


Varias generaciones aprendieron a leer con el método de Everardo Zapata Santillana, un profesor arequipeño autor de un libro “Coquito” que ya es un clásico y que ha hecho historia.

El maestro Everardo Zapata, a los 29 años de edad, tuvo un hijo fuera de matrimonio, "Coquito", el libro más conocido en 12 países de habla hispana que ha enseñado a leer y escribir a millones de niños. El "pequeño" ahora tiene ya más de 60 años y su autor 91. La lucidez y ganas de seguir mejorando el texto del reconocido "Amauta" son envidiables.
NACIMIENTO DE COQUITO
A los 20 años, Everardo Zapata egresó como maestro primario del Instituto Superior San Juan Bautista de La Salle y regresó al valle que lo vio nacer. El Gobierno le asignó crear una escuela en el distrito de Punta de Bombón, la cual inauguró con el N.º  9638 el 7 de julio de 1947. El colegio funcionó con 26 alumnos y ahí se comenzó a gestar Coquito.
"Me di cuenta que los métodos anglofranceses no servían para enseñarles a leer a los niños. Entonces en vacaciones comencé a viajar por todo el Perú, buscando nuevos conocimientos de enseñanza y copiar algunos ejemplos para aplicarlos en mi escuela", cuenta don Everardo.
Al segundo año de inaugurada la escuela, Everardo Zapata comenzó a entregar material a maestros de escuelas unidocentes para que lo apliquen en sus niños. El objetivo era que los pequeños aprendan a leer y vaya que dio resultado.
Everardo impartió sus conocimientos a miles de niños
"Cada mes nos reuníamos para ver el avance y nos dimos cuenta que lo que proponía el Gobierno en ese entonces no era lo más adecuado, los pequeños aprendían mejor con lo que se les daba", cuenta.
Luego de una inspección del Ministerio de Educación en la que Everardo Zapata hizo una exposición de lo que un grupo de maestros y él estaban trabajando, uno de los funcionarios lo animó para que crease un libro. Siete años tardó en imprimirse ese texto.
Una noche de 1955, el profesor Everardo Zapata Santillana se durmió en la soledad de su modesta habitación, en el centro de Arequipa. Llevaba bajo el brazo un libro inédito y sin nombre. Unas horas antes, su camarada de promoción Ángel Beltrán había augurado gran éxito para su libro, con una recomendación que sonaba a súplica:
–No te vayas a equivocar con el título. Debes ponerle un nombre comercial, pegajoso.
Ángel se quedó pensando un instante:
–¿Qué te parece Coquito?– le sugirió.
–No me gusta– respondió con sequedad Everardo. Pero esa noche, en sueños, el joven maestro arequipeño divisó a un niño, que reconoció como su hijo, cuya inteligencia lo distinguía del resto. A la mañana siguiente, no le cabía duda; su libro para enseñar a leer se llamaría Coquito.
56 años después, sentado en un sillón del hall del Sheraton, don Everardo, con una edición de oro de Coquito entre las manos, recuerda con exactitud cada detalle de aquella noche.
“Era un Perú muy desigual. Teníamos 70% de analfabetismo en el país. Esa noche yo pensaba mientras abrazaba mi libro que podía ayudar a mi país”.
La primera edición de Coquito apareció el 1º de abril de 1955, con una tirada de 5 mil ejemplares, toda una proeza editorial para la época.
Everardo tenía una fe de hierro en su creación, o mejor dicho en su hijo Coquito; y logró convencer a su editor que la demanda del libro sería enorme. Pero fue el mismo Everardo quien se aseguró de que así fuera.
Antes de su publicación, el maestro se abocó –con inquietante intuición comercial– a enviar a diferentes escuelas del país, a través del correo postal, las primeras lecciones del libro, con indicaciones detalladas de cómo comprarlo.
Su editor afirmaba que con recuperar su inversión, es decir vender 2 mil ejemplares, estaría más que satisfecho. Pero para finales de abril ya se habían agotado los 5 mil libros y un contingente de pedidos abarrotaba la editorial.
En la última semana de mayo, 5 mil libros más estaban en el mercado ayudando a miles de niños a leer con el ahora casi mítico: “Mi-mamá-me-mima”. Fue el comienzo de un espiral exitoso de ventas en el país y el extranjero.
Autor de Coquito fue condecorado por el Gobierno Regional de Arequipa
WALT DISNEY LEYÓ COQUITO
El maestro tiene ya los cabellos canos y la piel apergaminada, pero conserva una memoria prodigiosa, digna de un titán.
“La primera edición de Coquito fue con ilustraciones en blanco y negro (titubea, se toma la frente, parece retar a la memoria) de Raúl Tamayo y Víctor Valdivia”. Sale victorioso.
Con la misma exactitud recuerda cómo logró que en 1970 un dibujante de la firma Walt Disney plasmara sus dibujos en el libro de Coquito.
El maestro relata que Coquito ganó un concurso en España, y Disney decidió, basado en su método, publicar un libro llamado Silabario Disney, que hasta hoy se comercializa en ese país.
En la actualidad, el hijo consentido del maestro se vende en quince países, además del Perú, entre los que se encuentran: Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay, México, Uruguay y Venezuela.
Frases y figuras que aún se mantienen vivas
“Mi mamá me mima”: La lección de mamá es la primera palabra después de las vocales; luego utilizó papá, que tiene que ver con el entorno diario del niño, refirió.
"La lección más difícil fue la "y": Las palabras y las oraciones para Coquito salían en el aula. Cuando yo ya no era docente, mi hija se había graduado de maestra y le pedía que buscara frases para la letra “y”."
-Tras un silencio y con cierta nostalgia, dijo: Un día mi hija me trajo una frase "yo ayudo a mamá cada mañana y seré su apoyo toda la vida”.
Las figuras: “A pesar que yo le llevo trece años. Mi esposa se sacrificaba haciendo figuritas. Ruth me ha dado cinco hijos, cuatro hombres y una niña, que aprendieron a leer con Coquito. Tengo diez nietos, cinco varones y cinco mujeres, y todos aprendieron a leer con Coquito”, añadió Everardo Zapata.
De colección. A lo largo de más de 60 años se ha impreso diferentes ediciones de 
Coquito. Su autor Everardo Zapata se siente satisfecho del trabajo que hizo para 
enseñar a miles de niños. (Foto: La República.pe)

100 AÑOS DEL PAPÁ DE COQUITO
Everardo quiere vivir cien años.  Sus 91 años le quedan cortos. Lleva de casado más de medio siglo y tiene cinco hijos y diez nietos. A su primer hijo lo llamó José. “Nació el mismo día que su abuelo y le puse José en su honor”, explica. El nombre de Jorge llegó con su segundo hijo. Justamente Jorge, o Coquito, como él le dice.
Aunque el libro ya es todo un clásico, el método del profesor Everardo ha sido criticado y, según algunos pedagogos, superado.
Pero como sucede con la teoría freudiana, pese a sus detractores el método de Coquito continúa vigente. Y, por ende, el libro se vende. Tanto es así que hasta hay Coquito en braille.
Durante la entrevista, el celular de don Everardo no ha parado de sonar. El maestro me lo entrega. “Ayúdame, no sé utilizar este aparato”. “Solo tiene llamadas pérdidas”, le explicó.
Apago la grabadora y le confieso: “Don Everado, mi hermano y yo también aprendimos a leer con Coquito”. El maestro sonríe mientras se levanta con dificultad del sillón. El hall del Sheraton está atiborrado de turistas japoneses. “Qué bueno que mi libro le haya servido”, me dice el hombre que soñó con Coquito. El viejo maestro se abre paso entre los turistas lentamente. Sabe en el fondo que Coquito vivirá por siempre. (Entrevista: Enrique Larrea)
BIOGRAFÍA
Everardo Zapata nació el 15 de agosto de 1926 en el distrito de Cocachacra, provincia de Islay, región Arequipa en medio de la fiesta que se celebraba en el pueblo. Es hijo de José Manuel Zapata Delgado, un joven agricultor del productivo valle con solo tercero de primaria y de Sofía Santillana Nieves, una costurera con secundaria completa que llegó al productivo valle huyendo de la "chilenización" en Tarapacá, eran tiempos de la guerra con Chile en el que el país sureño invirtió más en la educación.
Al año de vida, su madre decidió partir a Arequipa por desavenencia con el padre y buscando un mejor futuro para el infante, no obstante, tres meses después de llegar a la Ciudad Blanca, Sofía Santillana falleció contagiada con una epidemia. El niño juguetón había quedado huérfano al cuidado de su tía y media hermana de su madre, Angélica Cervantes Nieves, quien lo crió como un hijo. Tiempo después nacieron Rosa y Olga, quienes más que sus primas fueron como dos hermanas menores.
"La diferencia en el nivel de educación de mis padres refleja el tipo de educación de dos países después de una guerra, la del ganador y del perdedor", anota.
DATOS
12 mil libros Coquito se vendieron en el primer año.
37 millones de hispanohablantes aprendieron a leer con Coquito.
Fuente: La República.pe y www.rpp.pe
Redacción: Jonathan Bárcena, Enrique Larrea y Edgar Romero
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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