HISTORIA: El teatro en la época Inca


Se entiende que el pueblo incaico tuvo la capacidad artística para la realización de cualquier género de obras. Cultivó espectáculos de mímica, el canto, el dialogo, la música, la declamación, el baile y la danza, cuya finalidad era divertir y educar al pueblo simultáneamente. Solo que su teatro no tenía parecido al teatro de occidente.

El Teatro, aquella disciplina artística capaz de convencer y conmover al espectador al mismo tiempo, es una rama de las artes escénicas relacionada con la actuación, que representa historias actuadas frente a los espectadores usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo. También se entiende por teatro al género literario que comprende las obras de teatro representadas ante un público.

El Teatro Inca
Se entiende que el pueblo incaico tuvo la capacidad artística para la realización de cualquier género de obras. Cultivó espectáculos de mímica, el canto, el diálogo, la música, la declamación, el baile y la danza, cuya finalidad fue divertir y educar al pueblo simultáneamente. Solo que su teatro no tenía parecido al teatro de occidente, Hamlet o Calcuta.
Se sabe que antes de la ‘conquista’ española existía una rica y variada literatura oral en el área del Tawantinsuyu. Algunas muestras de poesía religiosa, narraciones y leyendas quechuas han llegado a nosotros gracias a que fueron transcritas por cronistas como Cristóbal de Molina, el Cusqueño, autor de Fábulas y ritos de los incas (1573); Santa Cruz Pachacuti, indigena evangelizado defensor de la Corona española, que escribió la Relación de antigüedades de este reyno del Pirú (1613), donde describe la religión y filosofía quechuas y recoge en lengua quechua algunos poemas de la tradición oral; el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616); y Felipe Guamán Poma de Ayala cuya obra Nueva crónica y buen gobierno permite reconstruir buena parte de la historia y genealogía de los incas, así como numerosos aspectos de la sociedad peruana posterior a la ‘conquista’.
Gracias a ellos y a otros cronistas del siglo XVII, una parte de este legado pervivió y es una fuente viva para la literatura posterior.
Se puede hallar referencias del teatro inca en Los Comentarios Reales de los Incas, escrito por el Inca Garcilaso de la Vega: “los Amautas componían comedias y tragedias que en días de fiestas solemnes representaban delante de sus reyes y de los señores que asistían en la corte.”
“Los representantes eran incas y gentes nobles, hijos de curacas y el mismo curaca, cuyos argumentos militares eran de triunfo y victorias, de hazañas y grandezas de los reyes pasados; y los argumentos de las comedias eran de agricultura, hacienda, de cosas caseras y familiares.”
Además de eso, afirman estudiosos que el teatro de los incas tenía dos géneros perfectamente diferenciados que eran representados por grupos de comediantes llamados pukiskulla, llamallama.
a) La tragedia (Wanka): Eminentemente histórico y con un desenlace diferente a la tragedia europea (no moría nadie).
b) La comedia (Aranway): De carácter doméstica que incluía la música y el canto.
Nicolás Martínez Arenas y Vela (historiadores principales del siglo XVI) cuentan en la historia de la Villa Imperial del Potosí, en 1555 se representaron ocho piezas teatrales en la primera habla (quechua). Aquí algunos de ellos:
1) Fundación del imperio y del reinado Manco Cápac.
2) Gobierno y campañas de Huáscar como inca.
3) Las guerras de Huáscar con su hermano Atahualpa.
4) La entrada de los españoles y presión de Atahualpa.
Constituye la mayor expresión de la dramática quechua prehispánica, y sin duda, es el antecedente de mayor mérito y fama que tiene el teatro peruano actual. Esta obra inca fue prohibida luego de la rebelión de Tupac Amarú en 1781 y se establecieron duras penas a quienes asistieran a su representación, por su mensaje revolucionario.
De autor desconocido. Largo tiempo se conservó en la tradición oral del pueblo, a pesar de la prohibición del virrey Toledo, hasta que en el siglo XVIII el cura mestizo de Sicuani, Antonio Valdez, realiza la primera transcripción escrita en quechua.
El arequipeño Mariano Eduardo de Rivero y el alemán Tschudi al descubrir “Antigüedades Peruanas” escrito en 1851; afirman que el drama Ollantay fue representado por los incas entre los siglos XV y XVI, fue escenificado antes de la llegada de los españoles; siendo esta una clara muestra del Arte Literario del Imperio Incaico.
También se mencionan como obras preservadas en los pueblos quechuas de Perú y Bolivia los dramas Uska Paukar y Tragedia del fin de Atahualpa, conforme la relación citada de Jesús Lara.
Estos antecedentes precolombinos del teatro sirven para conocer, analizar y comprender cómo las fiestas rituales, las majestuosas ceremonias de nuestros antepasados, priorizaron una visión objetiva del mundo en el que el mito era la realidad y el hombre el único protagonista congregador de sentido que crea, inmola y venera a los dioses para perpetuarse en ellos; y entender, cómo las representaciones teatrales que se gestaron al interior de estos pueblos preservaron la memoria más remota de lo sagrado y de lo profano en una simbiosis formidable en que el arte no se fragmentó ni sirvió para escindir al hombre entre el objeto representado y la representación misma, sino conservó la unidad primigenia que simboliza y efectivamente integra la realidad y la fantasía.
Fuentes: www.incasdeltahuantinsuyo.carpetapedagogica.com
www.prezi.com / www.aulaarte.blogspot.pe / es.wikipedia.org / www.utp.edu.co
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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