CULTURA: La Tierra no se comercializaba en el mundo quechua


En otras culturas, como la occidental de los últimos tres siglos, no se la respetaba, se la consideraba una cosa, se la dominaba, se la explotaba y se la depredaba (aún hasta hoy). De ello, en el último medio siglo hemos aprendido a venderla e hipotecarla.

A la ecología, a la Tierra, los quechuas la llaman Pachamama y fue muy respetada desde la antigüedad y la consideran viva, la alimentan con sus ofrendas en rituales y practican con ella el acto de la reciprocidad. En realidad es a la vez materia y vida; es tierra, agua, aire, fauna y flora, el ser humano mismo, es parte de la Tierra. Es la totalidad que rodea al ser humano, en ella habita como en el regazo de su madre. Ella le da todo y, como hijo, su deber es cuidarla y servirla, así como saber morarla.


En otras culturas, como la occidental de los últimos tres siglos, no se la respetaba, se la consideraba una cosa, se la dominaba, se la explotaba y se la depredaba. Hay países muy poderosos que contaminan el medio ambiente y, pese a las consecuencias como el calentamiento global, la pérdida de glaciares y otros, no encaran acuerdos reales para su protección. La bióloga y ecóloga  Elisabet Sahtouris dice:
“Lamentablemente, los científicos continúan resistiéndose a la concepción gaiana de la Tierra como un ser viviente del que formamos parte y que sabe cómo cuidar de sí mismo mucho mejor que nosotros”. Con razón la Tierra se defiende enviando de vez en cuando fenómenos como huracanes, ciclones, tifones y tornados.
¿Habrán existido esas inclemencias durante y antes del Siglo XVI o serán propias sólo de la era industrial? Es posible que con simples acuerdos en el sistema no se salve a la Pachamama. Se necesita cambiar de sistema y de modelos económicos. La lógica económica de “tanto tienes, tanto vales” no salvará el planeta Tierra.
La Tierra no se comercializaba en el mundo quechua; pero, en el último medio siglo, se ha aprendido a venderla e hipotecarla.
Este pueblo sufrió una aculturación, pero ahora se está dando cuenta y está recuperando sus propios conceptos, su cultura.
Los quechuas para cuidar a la Pachamama inventaron el sistema de rotación anual de uso de tierras: cada comunidad las divide en diez parcelas y cada año se siembra sólo en una de ellas, mientras las otras nueve descansan.

Si la Pachamama es inteligente y madre, entonces verdaderamente tiene vida, se debe saber convivir con Ella y servirle su alimento; el modelo lo conocen los indígenas. Hay que recuperarlo, hacerlo en forma completa. Por tanto, se deberá proporcionarle música conforme a sus estaciones y bailar de acuerdo con su calendario y en armonía con sus fechas rituales.
Los propios pueblos indígenas son la medicina para la Pachamama; el occidente la tuvo y la perdió en los últimos tres siglos.
Entre el pueblo de esas mismas potencias existe conciencia del peligro que corre el medioambiente, pero está atrapado en su educación, en sus normas y en el poder de sus élites gobernantes que responden a sus intereses económicos.
Fuente: www.lostiempos.com
¿Cómo es que una sociedad, una cultura milenaria, pasó de hacer maravillas a sobrevivir en los cerros? Las ideas traídas de occidente la pervirtieron, es por eso que le ponemos precio a todo, hasta a los derechos humanos más elementales. 
La idea occidental de ponerle precio a la tierra ha generado pobreza en los últimos tres siglos en los países Sudamericanos; cuando en la época precolombina el acceso a la tierra era un derecho humano innegable, en la época del Tawantinsuyu por ejemplo, cada nueva pareja matrimonial recibía una parcela y una casa como derecho por ser parte de esa sociedad, basándose en el Ayni o cooperación mutua, pero al llegar los europeos se apoderaron de grandes extensiones de tierras y le pusieron un precio, desde entonces solo pueden adquirirlo los acaudalados económicamente, mientras quienes no pueden comprarlo han tenido que ir a escarbar a los cerros y sobrevivir bajo condiciones infrahumanas. ¿Cómo es posible que un ciudadano, en su propio país, no pueda acceder al derecho a la tierra? Son estas perversiones, propias de las ideas traídas de occidente, que tendrán que ser corregidos en un futuro, si es que las generaciones venideras se proponen sobrevivir en este hermoso planeta llamado Tierra, que es para todos, que nos da todo y no nos cobra nada.
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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