GASTRONOMÍA: El Capulí, la bondadosa y ancestral "cereza del Perú"


Conocido también como "la cereza del Perú", este frutal de origen andino es rica en propiedades nutritivas y medicinales. Fue parte de la dieta de los Incas, pero su antigüedad es mayor, cuyas bondades fueron redescubiertos después de 500 años de estar en el olvido. 

El Capulí es una especie frutícola rica en propiedades nutritivas cuyo crecimiento es característico en sectores precordilleranos y quebradas de la Región Andina.

Desde la última semana de diciembre hasta marzo (el primer trimestre del año), en la región andina del Perú se degusta del capulí, fruto pequeño pero cuyo árbol puede llegar a medir hasta 12 metros de alto. Se produce una vez al año y es rico en vitaminas, calcio y minerales esenciales para la salud.
El árbol de capulí puede llegar a medir hasta 12 metros de alto. 
Al capulí se lo observa en huertos y hasta en las vías, cuyo nombre científico es Prunus serotina, conocido también como el cerezo negro americano. Sus ramas son frondosas y de ellas cuelgan los racimos con esta fruta pequeña, redonda con colores negro y rojo. La fruta del capulí crece en manojos casi como las uvas. La fruta es similar en aspecto a la de la cereza europea, con una piel morada oscura y una carne verde, jugosa pálida, con un sabor similar a las cerezas salvajes. Aunque la fruta se come fresca en los Andes, también se guisa, se preserva, y se hace en jaleas y en vino.
Un jarabe se hace de la fruta para aliviar los problemas respiratorios. Una cocción de la hoja se utiliza como febrífugo y para diarrea. Se aplica como crema para aliviar las inflamaciones, infusiones de la hoja se utiliza como sedativo en cólicos y neuralgia, y como antiespasmódico. La corteza golpeada es empleada para el lavado de ojos.
El capulí es conocido también como el cerezo negro americano 

Esta fruta crece libremente y requiere de poco cuidado
El agrónomo ecuatoriano Carlos Cortés menciona que el capulí es una de las especies más humildes que nadie cuida, pero que todos cosechan.
Agrega que es nativo de América y que ancestralmente ha sido parte de la dieta de las poblaciones indígenas. El árbol puede llegar a vivir hasta los 80 años.
El capulí, además de comerse como aperitivo, sirve para hacer dulces, coladas, conservas e incluso se lo utiliza en los rituales de ceremonias andinas.
Capulí en el mercado de Urubambaba, Cusco (Fuente)
En el Valle Sagrado, Urubamba, Cusco, Perú, es así como lucen los capulíes. En estos hermosos lugares se pueden encontrar muchos árboles de capulí en el campo libre y la gente disfruta de la fruta allí sin pagar nada.
La temporada para esta fruta realmente comienza en los meses de enero y dura hasta fines de marzo. Durante estos casi tres meses, el capulí abunda en el campo y en los mercados en las ciudades andinas como el Cusco.
En los mercados tienden a vender esta fruta en bolsas pequeñas y transparentes. Por un sol te darán una cantidad mediana, aunque puedes comprarlos también por kilos.
Origen y ancestralidad
Aún hoy muchos autores sostienen el origen mesoamericano de esta fruta, que habría llegado a la ciudad de Lima traída por los españoles (la palabra capulín proviene del Nahuatl, lengua de los antiguos mexicas). Dicha versión sin embargo tiene poco sustento investigativo. El botánico Acosta Solís (en: Estrella, 1997) afirma que la planta es de origen andino; se basa para ello en datos de la lingüística, la arqueología y la etnohistoria.
Hay muestras arqueológicas preincaicas del fruto, así como de la madera, y hay probables representaciones en cerámica prehispánica del árbol, hojas y racimos de frutos. Varias fuentes señalan que el fruto andino es de mayor tamaño y mejor sabor que el mesoamericano.
El geógrafo Teodoro Wolf a finales del siglo diecinueve nos dice que “El capulí señala con tanta seguridad la Sierra, como la palma de coco las cercanías del mar.” Testigos señalan que el árbol era abundante en la mayor parte del callejón interandino. Juan Montalvo habla con admiración de los gigantescos capulíes centenarios que jalonaban el camino hacia su hogar en las afueras de Ambato (Una ciudad ecuatoriana).
La importancia del capulí desde tiempos prehispánicos y durante la colonia y república puede deberse a una característica inusual entre las frutas: tiene un alto contenido de carbohidratos, por lo que puede ser sustento básico en tiempos en que otras fuentes alimenticias escasean. (Carrera et al, 2016). (Fuente)

Propiedades
Tiene un interesante valor energético por su contenido en hidratos de carbono. Es rico en vitaminas A, C y algunas del complejo B, hierro y fósforo. Se considera antioxidante, diurético y facilitador de la digestión.
Las hojas contienen un aceite esencial, grasa, resina, tanino, amigdalina, glucosa, un pigmento pardo y sales minerales. La corteza contiene, pigmento pardo, amigdalina, almidón, ácido gálico, grasa, calcio, potasio, y hierro. La corteza, hojas y semillas, en contacto con el agua, liberan ácido cianhídrico o cianuro de hidrógeno (HCN), por esta razón debe manipularse con cuidado.
Contraindicaciones: No ingerir preparaciones que contengan hojas de capulí en dosis elevadas, ni por períodos prolongados, debido al ácido cianhídrico que liberan sus hojas, corteza y semillas.
Datos
-El árbol de capulí   comienza a producir sus  frutos a los cuatro años de edad.
-Este fruto dulce y agradable al gusto es resistente a las plagas y a las enfermedades.
-El capulí es de consumo directo y pueden  prepararse dulces, mermeladas y otros postres que les gustan mucho a los niños y adultos.
-Además se preparan conservas o  licor mezclado con otras  frutas.
-Esta fruta es perecible  tras  la cosecha.
Fuentes: www.elcomercio.com / www.expreso.ec / www.cuzcoeats.com / www.es.wikipedia.org
VÍDEO:
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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