RETRATOS | Juan Bautista Túpac Amaru: Historia del último hermano sobreviviente de Túpac Amaru II


El 6 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán se propuso implantar una monarquía en América cuyo rey sería Juan Bautista Túpac Amaru, último hermano sobreviviente del líder de la insurrección del 4 de noviembre de 1780. En el Perú, su nombre jamás ha aparecido en ningún texto escolar, ni calle, ni plaza.

El 18 de mayo de 1781 ocurre uno de los recuerdos más fatídicos de América profunda en defensa de la libertad indoamericana: el descuartizamiento de José Gabriel Túpac Amaru y toda su familia en la plaza principal del Cusco, capital de la cultura Inca.

Seis meses después del Grito de Libertad, en Tinta, fueron ajusticiados cruelmente, menos su hermano menor, Juan Bautista Túpac Amaru, que se salva por casualidad. Estaba confundido como reo común y, cuando lo descubren, ya no quieren matarlo porque había habido un derramamiento de sangre que no querían repetir. De esta manera Juan Bautista, con su esposa Susana Aguirre (de origen español), su madre y su tío de 127 años son apresados y enviados junto con un grupo de reos a Cádiz. Caminando hasta el puerto del Callao, el tío muere en el camino. La madre de Juan Bautista muere de sed delante de su hijo, que vio con cuánta crueldad trataban a los presos.
Juan Bautista es llevado a un calabozo en el Callao el 22 de noviembre de 1783. De allí lo envían a Cádiz (España), luego al Castillo de San Sebastián y, finalmente, a la cárcel del Ceuta (en África), una colonia de España. El cautiverio de este inca, 5º nieto del último emperador del Perú, duró 40 años. Conocedores en América de la existencia de Juan Bautista, un padre agustino -Marcos Durán Martel de Huanuco- logra conseguir su libertad y lo embarca a Buenos Aires, adonde llega en enero de 1813.
Juan Bautista Túpac Amaru fue mucho más que la figura elegida por el general Manuel Belgrano para el “Plan del inca”, un proyecto que impulsaba la restauración de un descendiente de la casa de los incas en el trono de las Provincias Unidas de Sud América, un anhelo en el que también se había embarcado Don José de San Martín. Este inca, que desembarcó hace 200 años, es además uno de los principales ideólogos del proyecto de integración sudamericana al que adscribieron algunos de nuestros próceres. Cuando llega en 1813 a Buenos Aires conoce en persona al general Belgrano, que tenía una inclinación muy importante por la cultura inca. Su madre de Santiago del Estero conocía el idioma quechua y le había relatado la sensibilidad de la cultura andina. También a su llegada Juan Bautista conoce al general José de San Martín. Ese año participa de la Asamblea del 13 y el 11 de mayo conoce la instauración del Himno Argentino, una de cuyas estrofas nombra al inca.
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El argentino Manuel Belgrano, propuso en el primer Congreso de Tucumán nombrar un rey Inca -ungir a Juan Bautista. Belgrano es el creador de la bandera argentina que tiene en su espacio blanco el símbolo del Dios Sol o Inti del Tawantinsuyu.
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Juan Bautista escribe en 1824 el libro “El dilatado cautiverio bajo el gobierno español”, editado por “La Real Imprenta de los Niños Expósitos”.

El lunes 8 de julio de 1816 a la Casa de Tucumán llega el general Martín Miguel de Güemes acompañado de 5.000 gauchos, apoyando la propuesta del general Manuel Belgrano de que el inca Juan Bautista Túpac Amaru sea el primer gobernador de las Provincias Unidas del Sur y que su capital sea Cusco. El 9 de julio se realiza el acta de la Independencia en quechua, aymara y jeroglifos del Tiahuanaco, tres idiomas que Juan Bautista Túpac Amaru conocía, como también el latín, catalán y eusquera. No prospera esta idea por el puerto de Buenos Aires, donde estaban los defensores probritánicos y profranceses.
Juan Bautista Túpac Amaru conocía los caminos incas o qhapaq ñan”, porque en su juventud llegaban con las mulas hasta Tucumán. Conocía los pasos al sur y el paso de los Andes por Chile. Informó todo este conocimiento a José de San Martín, que lo usó como estrategia de la liberación de los pueblos de Argentina, Chile y Perú. Este héroe de las tres repúblicas está en el silencio; es importante la memoria porque se cumplen 200 años de su llegada a las tierras gauchas. Un 2 de septiembre de 1827 muere en Buenos Aires y es enterrado en el cementerio de la Recoleta. Por la carta que le escribe a Simón Bolívar en 1825, carta que figura en las Virutas patrióticas editado en 1910, podemos asegurar que Juan Bautista Túpac Amaru fallece a los 88 años de edad.
La sangre derramada por todos sus parientes aquel 18 de mayo de 1781 no fue en vano. En la figura de Juan Bautista Túpac Amaru se reivindica el grito de libertad en la emancipación de tres repúblicas: Argentina, Chile y Perú.
Datos
·    Juan Bautista era hermano menor del Túpac Amaru II líder de la más grande y sangrienta revolución ocurrida en el Cusco aquel 4 de noviembre de 1780, la de mayor impacto político y social y matriz heroica de las revoluciones de 1809 en Chuquisaca y 1810 en Buenos Aires, que culminaron con la libertad completa en Ayacucho de 1824.
·    El hermano de Túpac Amaru había admitido durante la revolución de 1780 que tuvo a su cargo la artillería en Paucartambo.
·    En Buenos Aires, a donde se afirma que arribó en 1813, aunque la historia oficial señala 1822, el gobierno no solo lo asiló, sino también le asignó una pensión por el respeto reverente y admiración de los patriotas argentinos por la revolución de Túpac Amaru. También le asignaron una pensión de 30 pesos mensuales para que Juan Bautista escribiera la Memoria de su cautiverio.
·    El guerrillero argentino Martín “Gaucho” Güemes, en cartas cruzadas desde Jujuy con Belgrano, y patriotas argentinos el 6 de agosto de 1816 dice: “¿... Si estos son los sentimientos generales que nos animan, con cuánta más razón lo serán cuando, reestablecida muy en breve la dinastía de los Incas, veamos sentado en el trono y antigua corte de Cusco al legítimo sucesor de la corona?” (En Güemes, 1982).
·    Según una crónica de un periodista norteamericano, la idea del Rey Inca revolucionó a los originarios del Alto Perú “quienes sentían que serían nuevamente los dueños de sus tierras”.
·    El proyecto de erigir a Juan Bautista rey de América, fue aceptado por la mayoría del Congreso de Tucumán pero, encontró férrea oposición en la naciente burguesía de Buenos Aires y los euromestizos bonaerenses y el plan abortó e incluso, los criollos patriotas porteños temerosos que esta incavisión política se enraizara en el tiempo, decidieron trasladar los congresos sucesivos a Buenos Aires.
·    Durante su asilo en Buenos Aires, Juan Bautista escribió incluso una carta a Simón Bolívar en 1825, que fue contestada por el libertador, donde le expresa su admiración por haber alcanzado la libertad con la que soñó su hermano el cacique de Tungasuca, Pampamarca y Surimana.
“Don José Gabriel Tupamaro, mi tierno y venerado hermano, mártir del imperio peruano, cuya sangre fue el riego que había preparado aquella tierra para fructificar los mejores frutos que el Gran Bolívar había de recoger con su mano valerosa y llena de la mayor generosidad...”(Carta de Juan Bautista Túpac Amaru a al Libertador Bolívar).
Memorias del cautiverio
Las Memorias del cautiverio de Juan Bautista en Ceuta, fueron publicadas en 1824. El título original de las memorias es: “El dilatado cautiverio bajo el gobierno español de Juan Bautista Túpac Amaru 5º nieto del último emperador del Perú” (1824). Aquí algunos párrafos.
“A los 80 años de edad, y después de 40 de prisión por la causa de la independencia, me hallo trasportado de los abismos de la servidumbre a la atmósfera de la libertad, y por un nuevo aliento que me inspira, animado a mostrarme a esta generación, como una víctima del despotismo que ha sobrevivido a sus golpes, para asombro de la humanidad, y para poderle revelar el secreto de mi existencia como un exquisito y feroz artificio que se transmitían los tiranos para tener el placer de amargarla. Tres reyes españoles se han complacido igualmente en verme arrastrar una existencia desgraciada y humilde; ya se había perdido la tradición del motivo de mis cadenas, y hasta las instituciones casi todas se hallaban alteradas por la acción del tiempo y la distinta sucesión de monarcas, y solo era conservado sin libertad para su recreo. Este ejemplo de la ferocidad de los reyes habría quedado oculto entre los tantos que el peso de su poder sofoca, si la conflagración universal con que la humanidad hace temblar sus tronos, no hubiera disminuido el poder del que actualmente reina en España. A este movimiento de la naturaleza debo una libertad que jamás hubiera adquirido de otra manera; a los hombres que animan esta nueva marcha del mundo mi gratitud y los más vivos deseos porque terminen la obra de las luces; y a todos, la historia de mis sufrimientos”.
Juan Bautista Túpac Amaru el último Inca vivo, falleció en Buenos Aires en 1827 a los 88 años de edad y sus restos descansan en el cementerio de La Recoleta de esa ciudad. En el Perú, su nombre jamás ha aparecido en ningún texto escolar, ni calle, ni plaza... “Arrancarán sus deseos, sus dientes y sus gritos/Lo patearán a toda furia. Luego lo sangrarán: ¡y no podrán matarlo!”.
Fuentes: www.eltribuno.com / Diario La Primera. 03 de noviembre del 2013
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Autor FÉLIX RODRI

Artista, folclorista y activista político/cultural. Apasionado investigador y difusor de la cultura peruana. Editor en jefe de la Revista Virtual Perú Folklórico y colaborador en otras plataformas similares.
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